Mabel Landó, la novia de Tarzán, recuerda la magia del radioteatro a sus 88 años



Un país paralizado por un elefante y venimos a enterarnos de que el elefante de Las aventuras de Tarzán no era otra cosa que un tacho de lata. “El secreto era llenar de agua el tacho y ponerle diarios. Con dos sopapas sobre los diarios mojados, se lograba el ruido de la pisada del elefante”.

Mabel Landó revela el truco a los 88 años, en plena celebración de los 100 de la radiofonía argentina. En la foto es la deidad en blanco y negro que saluda a un millar de niños en 1951. Aquel día, Juana, la novia de Tarzán, sonreía desde un Jeep que desfilaba por la Avenida Santa Fe. Los visionarios de la empresa Toddy que auspiciaba el radioteatro resolvieron que una primavera, a la hora de la chocolatada Tarzán y su troupe tuvieran cara. Así, el elenco salió a la calle para protagonizar un desfile histórico.

Pasaron casi 70 años desde aquella foto. Landó recuerda los detalles, la sensación como de flotar por las calles porteñas mientras el Jeep hipnotizaba a los porteños. “Todavía en algún negocio me reconocen por la voz. “¡Usted es mi infancia!’, me dicen. Me da lástima que los actores jóvenes no sepan lo que es trabajar en radio. La ficción en radio era fantasía pura y yo sueño con que alguno de la nueva generación piense en crear espacios para recuperar esa magia”.

Mabel Landó (con César Llanos) en “Las aventuras de Tarzán”.

“Todo era encantadoramente artesanal. El sonido del viento se lograba con dos tiras de papel manteca y la lluvia se hacía con una especie de lija”, evoca. “En los Estados Unidos tenían el sonido grabado, acá no contábamos todavía con tecnología. Los argentinos nos ingeniábamos con dignidad. Para el público era una fiesta la radio, filas de cuadras para entrar. Un lugar al que se podía ir gratis a escuchar una gran orquesta o a vernos a nosotros”.

Landó es en verdad Dina Mabel Burlando. El nombre artístico se lo impuso el locutor y actor Guillermo Brizuela Méndez. “‘Elija: Dina o Mabel’, me dijo. ‘Su apellido es largo, ¿quiere llamarse Bur o Lando?’. Y me incliné por Lando, y le puse el acento”, cuenta.

Mabel Landó con Jorge Salcedo y Beatriz Díaz Quiroga en 1963.

Estaba a punto de recibirse en el Conservatorio Nacional cuando escuchó que convocaban a actores a una prueba. “Me presenté con un amiga en el Palais de Glace. En la fila estaba Pinky”, evoca. “Mi amiga no quedó y yo sí. Y empecé a trabajar en Radio Belgrano, con Carmen Valdez y Roberto Airaldi. A los tres meses me dicen que en Splendid buscaban una muchacha que recién empezara para reemplazar a Nelly Beltrán. Y empezó mi historia con Tarzán. Llanos eran tan grandote que yo me paraba sobre cajones de soda para llegar a mitad de su pecho”, se ríe.

Noches de glamour y micrófonos. Landó lo cuenta y no cuesta imaginar ese tiempo de transistores, gomina, lujo en las emisoras, inversiones millonarias. De día, Mabel estaba acostumbrada a una indumentaria sencilla para entrar al estudio. De noche, la radiofonía ameritaba look de gala. “Era lo que correspondía para agasajar al público”, dice la misma que recuerda con cariño Nosotras, las mujeres, de Nené Cascallar, con Susy Kent, Chela Ruiz, Carmen Vallejo. “Después venía el Glostora Tango Club”, suma como una enciclopedia de recuerdos.

“Las aventuras de Tarzán”, con César Llanos, Oscar Rovito y Mabel Landó el día que desfilaron por Buenos Aires.

Criada en Temperley, menor de cuatro hijas, Dina Mabel tomaba “el tranvía 10 ó el 17” para cruzar a la Capital y luego un taxi hasta las emisoras. Década del ’50, un “paraíso” en el que el trabajo actoral sobraba. “Salía de una radio y me metía en otra. Eran tiempos de llegar con el sobre en la mano a fin de mes y ponerlo en la mesa para ayudar a los padres. Mamá nunca tocó un peso. ‘Comprá oro, nena’, me aconsejaba. Algo que hoy no puede ni imaginarse. Hoy todo es ficción turca”.

Una de las fotos de su colección sepia la tiene sonriente mientras su partenaire saca un conejo de una galera. Eso era “la normalidad” del aire. “1958. Radio El Mundo. Se hacían sorteos con público presente, casi 300 personas”, explica. Como asistían chicos, la cuestión era entretenerlos. El que sacaba el conejo de la galera era el locutor Carlos D’Agostino”.

Mabel Landó y Carlos D’Agostino en Radio El Mundo en 1958. Él saca un conejo de la galera para entretener a los niños

Mabel considera que son dos los productos televisivos mega-exitosos por los que más se la recuerda. Fue la noviecita de Rolando Rivas taxista (Claudio García Satur) en 1972 y la madre de Carlín Calvo en Amigos son los amigos (1990-1993). “En Rolando Rivas quedé embarazada y tuve un reto de Alberto Migré: ‘¿Cómo te vas a embarazar ahora que sos la novia del barrio?’. Le contesté: ‘¡Estuve 11 años esperando el milagro!.’ Volví al año siguiente ya sin panza”.

“A Carlín lo quise y quiero como un hijo, aunque por su salud ya no pude verlo. Prefiero recordarlo como la última vez”, admite. “En los teleteatros, me encasillaron un poco como la nena buena y sonriente”, considera. El cliché tuvo compensación. “No puedo quejarme, esos papeles me dieron de comer 60 años, hicieron posible mi casa y mi auto”.

Landó con Ricardo Rada y Tony Vilar en 1963.

Madre de Eva, abuela por tres, reconoce que esa belleza juvenil documentada en las fotos generaba un imán popular. “Me casé tres veces. El primer novio serio fue Julio De Grazia, después me casé con Bordignón Olarra y duramos ocho meses. Luego vino el matrimonio con Tony Vilar. Con él las nupcias fueron en la Iglesia Santa Lucía de Barracas. En lugar de tirarme arroz, se amontonaban para pedir autógrafos”, cuenta. “No hay dos sin tres y en 1997 me volví a casar, después de un viaje a Orlando con mi hija en el que conocí a un médico que había viajado con su hijo. Me costó volver a enamorarme, pero el amor volvió a mí. Un día él le pidió la mano a mi hija y nos unimos. Falleció en 2010”.

Mabel Landó, la madre de Carlos Calvo en “Amigos son los amigos”.

Los 100 años de la radiofonía argentina encuentran a Mabel como un tesoro olvidado que está a la espera de que le saquen “el jugo”, la historia de primera mano que no figura en bibliotecas perdidas ni en recovecos de Google. “Nací para el radioteatro. Hasta hace dos años hacía obras de Migré en parques y plazas. A ver si alguien se aviva. Hay que poner al radioteatro otra vez de moda”.

Mirá también Mirá también

Mz

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2