Lucas Ferraro, el argentino de la nueva “Vis a Vis”: historia de un remador criado en Versalles



En el rodaje de la nueva Vis a Vis (El oasis) hay un mate en forma de calabaza, con bordes y bombilla de plata. Pertenece a dos argentinos que no paran de regalarle al cuerpo la infusión verdosa. Lucas Ferraro y Ana María Picchio extrañan menos cuando “matean” en Madrid. Están plantando bandera en uno de los cuentos carcelarios más populares que nos trajo el streaming. 

Ya otro argentino había surcado la historia y lo volverá a hacer: Ramiro Blas, dueño del personaje más despreciable del guión, el monstruo de la cárcel, médico que en la ficción violaba a las presidiarias y se ganó el asco de todo España. Ferraro, en cambio, bucea en otras profundidades, el mundo de un muchacho con un leve grado de autismo, que encuentra refugio en su madre (Picchio).

Instalado desde septiembre en el Barrio de La Latina, el actor criado en Versalles (y luego en Flores y en Caballito) está “esculpiendo” a Cepo, un “casi un niño en el cuerpo de un adulto”, la criatura que interactúa con Zulema (Najwa Nimri) y Maca (Maggie Civantos). Bastó un video vía WhatsApp con una escena solicitada desde España para que “ganara” el casting online. 

Lucas Ferraro, el argentino de “Vis a Vis”, con Zulema (Najwa Nimri) y Maca (Maggie Civantos).

Hijo de un contador y una abogada, iba camino a la Licenciatura en Comunicación en la UBA cuando “la curiosidad” marcó un quiebre. Su maestro de actuación Raúl Serrano lo puso en contacto con un productor y se abrió un mercado laboral impensado. Apenas había experimentado un pasado breve como cadete y como empleado de atención al cliente en una empresa de cable. Así, hace 23 años llegó a la televisión. Un bautismo de fuego, en el rol de un canillita, interactuando con “Solita” Silveyra.

De aquel debut recuerda milimétricamente la toma y el sentimiento. Corría 1997 y el programa se llamaba Socios y más. El primer contrato llegaría unos meses después, en Como vos y yo, una tira de Canal 13 que protagonizaban Claribel Medina y Esteban Prol. “No puedo decir que desde chiquito tenía claramente la vocación de actor. Pasó como una exploración y después me enamoré”.

Desde entonces, la cara de Lucas se hizo familiar. Verano del 98, Los buscas de siempre, Chiquititas, Costumbres argentinas, Mujeres asesinas, Casi ángeles. En 2009 llegó la primera vez internacional en la serie Yo soy Bea, la adaptación española de Yo soy Betty, la fea. De sus más de 30 participaciones televisivas, Lucas se enorgullece de Combatientes, en 2012, serie emitida por la TV Pública que protagonizó y que lo sumergió en la Guerra de Malvinas. Asados con sobrevivientes, largas sobremesas entendiendo “la llaga” y una proyección en el Congreso de la que nadie salió ileso.

Ana María Picchio compartiendo elenco con Ferraro en “Vis a Vis”. EL mate, infaltable.

Desde hace más de 20 años Lucas es Ferraro en créditos cinematográficos, teatrales y televisivos, pero se apellida en realidad González. En sus comienzos, cuando leyó su nombre en pantalla, sintió que al apellido le faltaba “fuerza” y optó por el Ferraro materno, homenaje al abuelo Osvaldo quien antes de morir había reunido a la familia para comunicar con orgullo “mi nieto va a ser actor”.

Lejos de los lugares comunes, no siente que “haya que llegar a algún lado”, traspasar determinada frontera de lo popular o lo famoso, ni de la legitimación extranjera”: “Estoy, existo, hoy acá, mañana no sé dónde. No tengo que esperar nada ni alterarme por lo que pueda venir. No pretendo ningún golpe de suerte, que todo siga su curso de manera natural”, explica sereno. “Tengo mucha conciencia de la cantidad y calidad de actores argentinos, así que tener trabajo ya es un premio. Y me gusta que cada vez más me toquen personajes densos, heterogéneos”.

Lucas Ferraro como trans en la película “El día que me muera”.

El año pasado en el filme El día que me muera, de Néstor Sánchez Sotelo, compuso a una chica trans. Ahora es un pescador solitario en Segunda princesa, unipersonal de Alejandro Schiappacasse que acaba de subir a escena en el Teatro Nueve Norte de Madrid. Alguna vez se prestó ad honorem a una película independiente que terminó recompensándolo de manera impensada: por su protagónico en Plan B, de Marco Berger (“chico se enamora de chico”) obtuvo tres galardones internacionales como mejor actor (premio del Festival de Zinegoak-Bilbao, Filmout Festivak de San Diego y Festival Queer de Lisboa.

Docente teatral desde hace diez años, otro mojón de su currículum es haber sido nominado a los Cóndor de Plata 2004 como revelación por Como mariposas en la luz. En la historia se calzaba el traje de un aventurero marplatense que durante la crisis de 2001 trabajaba como estatua viviente y como chofer de inmigrantes ilegales en Barcelona.

Lucas Ferraro, actor argentino de “Vis a Vis”. (Gentileza Lucas Ferraro).

Con pasaje de vuelta previsto para abril, Lucas -que ya se cruzó por esas latitudes a compatriotas como Joaquín Furriel y Martina Gusman, quienes filman la película El año de la furia-, intentará dejar huella con ese vulnerable personaje dueño de hotel en el desierto almeriense de Tabernas. Sabe que la “explosión” mediática llegará cuando Globomedia y Fox de España anuncien la fecha de estreno de Vis a Vis: El oasis. Pero mantiene la calma. Sigue siendo  “Champi”, “Lucardo” y “Luqueto”, como lo llaman los más queridos, el pibe que “no se la cree” y toma mate mientras en Madrid sus colegas toman carajillo.

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