Love of Lesbian: cómo es la banda que demostró que hacer un concierto masivo en pandemia es posible


Mientras en la Argentina se prohibió la vida nocturna, a 10.665 kilómetros la banda española Love of Lesbian demostró que es posible hacer un concierto en tiempos de pandemia y, al mismo tiempo, evitar que eso derive en una catarata de contagios. “Los lesbianos”, como suelen decirles, hicieron el primer recital masivo: 5000 personas y sin distanciamiento social. El pasaje a esa realidad paralela se los dio una inversión de 200 mil euros. Para ponerlo en perspectiva, más de 22.600.000 pesos.

Con alrededor de 78.500 muertos (1.672 por millón de habitantes), España ha sido uno de los países más golpeados por el Covid-19, principalmente en la primera ola. Sin embargo, ya sueña con volver a la normalidad. Y algunos eventos darían la sensación de que es posible soñar despierto, tal como se vivió en el Palau Sant Jordi de Barcelona durante el show del conjunto catalán. En la Argentina, estas imágenes hoy suenan a utopía.

Unas 5.000 personas asistieron al convierto de Love of Lesbian

Todo comenzó con un llamado por teléfono y una cena. “Invitaron ellos, creo que buscaban algo”, desliza Julián Saldarriaga, guitarrista y cantante de la banda. Del otro lado, el conglomerado de los festivales más representativos de Barcelona les hacía una propuesta. Su primera reacción fue decir que no. “Salimos un poquito asustados. No queríamos ser conejillos de Indias, nos daba mucho respeto la situación que se estaba viviendo y tampoco queríamos poner en riesgo nuestra trayectoria”.

Sin embargo, cuando se quedaron solos surgieron los interrogantes: “¿Y si es una buena idea? ¿Y si realmente es un hecho histórico y vamos a darle la espalda?”. Imaginarse a otros arriba del escenario siendo artífices de esa bocanada de vieja normalidad encendió en ellos la curiosidad por saber más al respecto.

Su temor más grande estaba puesto sobre la letra chica, tal como explica el líder del conjunto, Santiago Balmes. Así fue cómo sus máximos aliados para esta ocasión fueron un grupo de asesores científicos, quienes -lógicamente- no estaban avocados ni a los tonos ni a las armonías. Incluso, la promoción del concierto tuvo el foco más en los cuidados que en las canciones. No era solo un espectáculo musical. Era un mensaje. “El mundo nos mira”, repetía este cantautor, que es muy crítico del “maltrato” que recibe la cultura: “Es un gremio denostado por la clase política, cuando somos medicina para el alma”. Para él, se trata de un sector acostumbrado a la incertidumbre y a caminar en la cuerda floja. Por eso, estos equilibristas intentaron dar un ejemplo de cómo se podrían hacer las cosas en este contexto extremo, aunque Balmes aclara: “Si se intentara imitar este concierto debería seguirse el protocolo de una manera exhaustiva, a la alemana diría”.

La reacción del mundo tras el recital en el Palau Sant Jordi de BarcelonaPrensa Love of Lesbian

¿En qué consistía? Todos los presentes debían portar barbijo (la entrada incluía uno). Antes de entrar se les tomó la fiebre y se les hizo un test de antígenos, que arrojaba el resultado en 15 minutos. Además, había personal adicional para evitar aglomeraciones. De esta manera, los cuatro que dieron positivo y dos personas que eran contacto estrecho de ellos debieron irse del lugar sin la experiencia. Tal como publicó el medio local La Vanguardia, solamente se registraron 6 casos de coronavirus en los 14 días posteriores, y “los datos llegan a sugerir que, en al menos 4 de estos 6 casos, el contagio se produjo fuera del concierto”.

Cada uno de los 5000 tickets (que se acabaron en alrededor de 8 horas) salió entre 23 y 27 euros, lo cual quiere decir que se recaudaron entre 115 y 135 mil euros en concepto de entradas. Esto no llega a saldar la inversión de 200 mil euros, hecha desde el sector privado. “La cultura está una situación crítica y solo hay dos posibilidades: quedarse paralizado y esperar a que venga la solución de lo público, o arriesgar esa cantidad de dinero, sin ninguna garantía, para que pueda ser el principio de algo”, subraya el guitarrista de esta banda indie de pop-rock español, Jordi Roig. Por eso, una cosa que los alivió era saber que no eran los únicos a los que les importaba que la iniciativa saliera bien. Los organizadores también se jugaban el futuro.

Cada uno de los asistentes al concierto se debió hacer un test de antígenosLLUIS GENE – AFP

Se encendieron las luces y empezó el show, pero antes, los teloneros. Quien encendió la euforia aquella noche histórica fue un grupo de médicos que, desde una pantalla gigante, envió su saludo y dio la bienvenida al recital. Nunca un video grabado por doctores reproducido en un concierto generó tanta emoción. Ya estaba todo dado. Love of Lesbian salió a escena y compartió canciones para recorrer con su público sus 20 años de trayectoria. Lo curioso: presentaron su nuevo disco, V.E.H.N. (Viaje épico hacia la nada), tan solo 20 días después, pero en aquella ocasión, que tenían los oídos del mundo a su disposición y pese a estar inmersos en la era de los singles, no adelantaron ningún tema.

-¿Por qué?

Santiago Balmes: -El instinto nos llevó a obviar las nuevas canciones porque no queríamos convertir esto en una especie de plataforma promocional que no tenía nada que ver con la importancia del asunto. Lo consideramos un reencuentro con viejos amigos y con las canciones que han marcado a esas personas, y no queríamos aprovechar ese ensayo clínico para hacer una publicidad encubierta. No nos hubiéramos sentido cómodos.

El disco inicialmente iba a salir antes de la pandemia de Covid-19, pero se demoró por el estallido de ésta. Sin embargo, tiene tintes de premonición, como la canción “Crisálida”, término que remite a la fase en la que un insecto permanece encerrado en su capullo: “Nos convertimos en crisálida / Te convirtieron a la ciencia (…) Sin tanta gente, vi que la soledad / Es más antigua que cualquier Big Bang”. Otro presagio es la tapa del disco, en la que se ve a un hombre al borde de un trampolín, a punto de caer a una pileta. Algo similar a lo que ocurrió en el Palau Sant Jordi.

Love of Lesbian, la banda española que encabezó el primer concierto masivo

La banda de Barcelona reconoce una serie de errores en su carrera: lo sobrecargado de algunas canciones, el hecho de que sus primeros tres álbumes fueron en inglés y el nombre. El concepto “Love of Lesbian” desentona con la foto de estos cuatro hombres. En la web del grupo se lee: “El polémico nombre de la banda viene dado por una anécdota del cantante (Balmes), el cual, sin querer, grabó una película pornográfica de lesbianismo donde anteriormente estaba filmado su propio bautizo, motivo por el cual sus relaciones familiares sufrieron una temporal crisis de identidad”. La historia real va por otro lado, pero esta versión fue tomando fuerza e instalándose casi como un mito.

“Siempre he pensado que los nombres de las bandas son lo peor de cada una, y este es un claro ejemplo de una mala decisión”, explica el líder, a quien se le ocurrió el nombre un día mientras andaba en moto. Y subraya: “Creo que nos ha cerrado más puertas de las que nos ha abierto”. Su eterno debate es cómo “darle la vuelta” porque -según cuenta Saldarriaga- empezaron “a sentir una cierta incomodidad de estar ofendiendo sin querer”. Por eso, siempre vuelven a barajar la posibilidad de cambiarlo, si bien explican que su intención “era promulgar la libertad en un momento en el que ver parejas de lesbianas en la calle era complicado”. Al final, la “crisis de identidad” a la que hace referencia aquel falso rumor los golpeó a ellos.

Love of Lesbian en su paso por Buenos AiresRodrigo Néspolo

Si bien Balmes reconoce que aún “no explotaron” en la Argentina como sí lo hicieron en México, dice que “los fans allí (acá) realmente son muy apasionados y que han entrado de lleno en su particular mundo”. Y ese universo se inyectó de argentinidad. “El récord o la medalla que se marca la Argentina con Love of Lesbian es que nunca, en ningún otro país, tuvimos un pogo y eso es algo que no se me olvidará nunca porque en España solo se da en el hardcore o en el punk. Estábamos tocando nuestro pop-rock en castellano y de pronto los feligreses que estaban ahí… ¡un pogo!”, cuenta Saldarriaga eufórico. Y el baterista del conjunto, Oriol Bonet, agrega que el único Grammy que tienen, que fue a la portada de El poeta Halley, se los dieron cuando estaban haciendo una prueba de sonido en Niceto. Con ese álbum se dio otro hito: Joan Manuel Serrat recitó el poema final de la canción que lleva el nombre de ese disco, el cual fue escrito por la pluma de Balmes. El recuerdo abre lugar al humor.

Balmes: -Serrat es un cantautor que promete bastante.

Saldarriaga: -Es una joven promesa.

Balmes: -En la Argentina lo deberían conocer. Les va a funcionar. Tenemos ese instinto, de verdad.

“Bona nit Señor Serrat”. Un día le sonó el teléfono a Saldarriaga y, del otro lado de la línea, estaba este mítico músico al que muchos, de este lado del océano, quisieran poder llamar “argentino”. “No me digas Señor Serrat”, respondió él. “Bona nit Señor Joan”. Aquella vez lo habían invitado a un show, pero él no pudo asistir.

El tren volvió a pasar y la maquinista en esa oportunidad fue Candela, la hija de Serrat, quien fue a un concierto de Love of Lesbian en Madrid. Y a partir de ese contacto le propusieron a Serrat que se convierta en el Poeta Halley. Así fue. Balmes hace “un viaje épico” a ese momento, y recuerda: “Simplemente puedo decir que lloramos cuando, en el estudio de grabación, escuchamos a oscuras y con un par de velas su voz dentro de la canción”.

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