los secretos de la fiesta que nació en Palermo y se exporta al mundo

“El sábado voy a la Bresh en el Hipódromo de Palermo“. ¿La qué? “¡La fiesta Bresh!” ¿Y eso qué es? OK, convengamos que cuesta un poco explicar con claridad de qué se trata “la Bresh”. ¿Es una fiesta? Sí. Hasta ahí, la cosa está clarísima. Fiesta, según la RAE, significa “diversión y regocijo”. De eso, en la Bresh sobra.

Pero ahí en más, las definiciones se diluyen en descripciones difusas que terminan de hacer agua cuando el objetivo es explicar un éxito que se hace fácil dimensionar a través de unos cuantos pocos datos. Van tres: 376 fiestas desde su primera vez, en 2016; 38 “en casita”, en el formato virtual que durante la pandemia llegó a convocar a 100 mil concurentes.

Algunos otros: ya pasó por 17 provincias argentinas, y dejó su marca en Montevideo, Quito, Cuenca y Orlando, además de Miami y Nueva York, donde mantiene una regularidad casi semanal. Algo más: la semana pasada animaron un after party en los Latin Grammy en Las Vegas, pusieron gente a bailar en Lima y metieron otras 5 mil personas en el Hipódromo palermitano.

De la Argentina para el mundo, la Bresh no para de crecer. Foto Martín Bonetto

De la Argentina para el mundo, la Bresh no para de crecer. Foto Martín Bonetto

Una yapa: este jueves 25 de noviembre la fiesta hizo pie en Europa con una escala en Milán, el viernes 26 hace base en Rafaela, Catamarca y La Plata, donde repite el sábado 27, en simultáneo con el club GEBA, en CABA; Mendoza, Carlos Paz… Suficiente para muestra. Si quieren saber más, lo pueden averiguar en http://www.fiestabresh.com/

Cómo llegó la Bresh ser lo que es 

Pero, cómo llegó esa idea que nació cinco años atrás en la cabeza de seis amigos que decidieron darse su propio espacio para pasarla bien porque ninguno de los que visitaban les resultaba cómodo, a convertirse en el fenómeno mundial que es hoy.

La primera aproximación al punto en cuestión la dispara uno de los ‘productores’ de la fiesta. “La Bresh en casita fue muy importante, porque a partir de ahí llegamos a lugares y grupos a los que hubiésemos tardado mucho más en llegar. Fuimos tendencia en Uruguay, Paraguay…”, dice Juan Ponce desde algún lugar de Miami.

La Bresh en casita no fue otra cosa que meter en una habitación eso que sus creadores habían comenzado a hacer en Beatflow para pasar luego a Niceto, de ahí a Vorterix, y después al Manadrine Park y Groove, en un plan que de un día para el otro quedó clausurado por la aparición de la pandemia.

La Bresh en casita disparó la popularidad de la fiesta hasta niveles insospechados.

La Bresh en casita disparó la popularidad de la fiesta hasta niveles insospechados.

De ahí en más, el baile fue puertas adentro, alentado desde una escenografía montada en algún departamento porteño que llegaba cada vez a más miles de telefonitos a través de un par de cámaras y otros tantos celulares en improvisados trípodes, en un set iluminado con veladores y lo que hubiera a mano. Puro artesanato. De ahí, a la AutoBresh y, poco a poco, a recuperar cierta “normalidad”

También desde la izquierda de la pantalla, pero arriba de Ponce, Laura Ventura agrega que no sólo la fiesta creció al amparo de la pandemia. “Nos hizo crecer mucho a nosotros también. Porque de repente estábamos haciendo un poco de televisión; nuestro trabajo viró, y fue muy loco aprender“.

A diferencia de Ponce y Ventura, que se incorporaron al equipo de la Bresh cuando la propuesta ya había dado sus primeros pasos, Juane -a la derecha y abajo en la pantalla- estuvo ahí en el mismísimo comienzo, cuando, tal como recuerda, eran apenas tres personas las que le ponían el cuerpo.

La AutoBRESH, fue el paso previo al retorno a la normalidad. Foto Gentileza Prensa

La AutoBRESH, fue el paso previo al retorno a la normalidad. Foto Gentileza Prensa

A un lustro de aquellos días, los tres coinciden en que más allá de una “planta” más o menos permanente de 50 personas, el número de gente que trabaja en torno a la Bresh supera tranquilamente el centenar, cuando se despliega en diferentes puntos del país y del planeta para poner a bailar multitudes.

Del artesanato a la ‘fábrica’

-¿Cómo se pasa de tomar decisiones entre tres amigos a hacerlo con una estructura que tranquilamente se equipara a una PyME en crecimiento?

Juane: En un punto, algo con lo que convivimos todo el tiempo es con el empeño de que la Bresh no deje de ser como ese emprendimiento de amigues, y a la vez lograr una suerte de dinámica de trabajo eficiente. Entonces, es también transmitirle a quienes se van sumando el espíritu y la filosofía de laburo y de como hacemos las cosas en la Bresh. Sin dudas es un desafío que no tenemos resuelto. 

Ponce: Esto que de que no se pierda que es un grupo de amigo logramos mantenerlo. Se suma mucha gente, pero aunque no sean de nuestro grupo más estrecho es gente de confianza. No es que hacemos un casting.

Obviamente, hay roles y cargos y todo, pero con infinito diálogo. No hay una bajada de que esto es así, así y así, sino que entre quienes estamos desde hace más tiempo hay algo dialogado para concordar hacia donde vamos.

Alla lejos, el escenario desde donde los DJ disparan la música que mueve multitudes. Foto Martín Bonetto

Alla lejos, el escenario desde donde los DJ disparan la música que mueve multitudes. Foto Martín Bonetto

La “filosofía” de la Bresh

-¿Quién me explica qué es la filosofía de la Bresh? 

Juane: Tiene que ver con la manera de hacer las cosas. Y la manera de hacer las cosas es como nos hubiera gustado que las hicieran las personas encargadas de los lugares a los que íbamos nosotros, eventos grandes o boliches donde no te sentías cuidado. Hacer las cosas bien, de una manera distinta a como se solían a hacer en el mundo del entretenimiento.

Eso, hacia afuera; y después, también hacia adentro, en la dinámica de trabajo, de un compromiso y de siempre apelar a hacer todo lo mejor que uno puede y no dejar pasar algo de largo porque “más o menos quedó”.

“La manera de hacer las cosas es como nos hubiera gustado que las hicieran las personas encargadas de los lugares a los que íbamos nosotros”.

"La manera de hacer las cosas es como nos hubiera gustado que las hicieran las personas encargadas de los lugares a los que íbamos nosotros".

Juane

Ventura: Y hay algo que tiene el equipo, que es hacer las cosas con el corazón. La Bresh tiene eso de hacer todo para el otro, pensando en que la gente que viene y pagó una entrada tenga la mejor noche de su vida. Es medio una exageración, pero realmente lo tomamos así. Desde ese lugar tratamos de construir todo lo que construimos.

Ponce: En el momento fundacional éramos un grupo de amigos, más o menos del mismo ambiente, que no teníamos muchos lugares a lo que ir o no nos gustaba la onda. Entonces, éramos más de hacer fiestas en casa. También hay algo de eso en la Bresh, que empezó a surgir ahí. Era llevar esto de las fiestas en casas a lugares a los que pudiera ir la gente.

Que fuera comprando una entrada, pero que existiera esa esencia, y no tanto la competencia entre hombres que se da en los boliches; o tratar de limpiar un poquito con esos códigos de un boliche tradicional y tener algo más sano.

La idea de la Bresh tiene que ver con llevar a un lugar más accesible la esencia de las fiestas entre amigos. Foto Martín Bonetto

La idea de la Bresh tiene que ver con llevar a un lugar más accesible la esencia de las fiestas entre amigos. Foto Martín Bonetto

Del cumple de 15 a Freakilandia

A eso de las 2.30 AM, el clima que se vive en el Hipódromo va en línea con el “relato”. El plan va de lo que bien podría ser una fiesta de 15 a un encuentro de freaks, pintados y tuneados a gusto y placer propio, todos en conexión con lo que sucede arriba del escenario, donde varios DJs se alternan detrás de las “bandejas” o sobre el tablado, bailando, perreando y arengando.

Hay algo que linkea, también, con los festivales en los que los puestos de bebidas y comidas acumulan larguísimas colas en las que nadie parece impacientarse, y con ese momento Lollapalooza post recitales, en el que miles fijan la vista en una fuente de sonido, luces e imágenes en la que, en el fondo, no pasa más que eso. Nadie toca, nadie canta, no hay coreos, pero todos miran hacia ese lugar.

Y bailan. Todos -o casi todos- bailan. Suenan Taylor Swift, Justin Bieber, Ráfaga, algunos super hits de los ’90, y de los ’80 también… La multitud, que debe promediar no más de 26 o 27 años, celebra cada comienzo de track más o menos conocido con el entusiasmo que cualquier platea festejaría el hit más esperado del show de su cantante preferido. 

Según Laura ventura, el 70 por ciento del público Bresh está formado por mujeres. Foto Martín Bonetto

Según Laura ventura, el 70 por ciento del público Bresh está formado por mujeres. Foto Martín Bonetto

-Es fuerte hablar de algo “más sano”. De algún modo, estás diciendo que otras propuesta no lo son tanto. Te voy a evitar el lío de preguntarte a cuáles te referís.

Ponce: ¡Jaja! Es genérico; no hablo de nadie en particular.

De pares para pares

Laura y Juane acusan 28 años, Ponce dice que aún no los cumplió, pero está cerca. El dato, coinciden, está lejos de ser una estadística a la hora de analizar el fenómeno. A diferencia de muchos emprendimientos regenteados por personas mucho mayores que aquellas a quienes están dirigidos, en este caso la cosa es horizontal: va de pares para pares. 

Ventura: Nuestra generación está atravesada por un montón de movimientos sociales, como el feminismo, que nos cambiaron a la hora de decidir hacer qué hacer con nuestro proyecto. A la Bresh viene un 70 por ciento de público mujer. Ahí tenés algo que no ves en ningún lado. Y tiene que ver con nuestra idea de cambiar eso de que la noche es tierra de nadie.

Yo, cuando era chica y salía no sabía adonde estaba yendo, me vestía de una forma en especial porque había lugares en los que no me dejaban pasar si tenía zapatillas; entonces, tener ese apoyo como de que uno va a salir y sabe adonde está yendo, que va a estar cuidada o cuidado, está bueno. Creo que dar un apoyo tiene que ver también con lo generacional.

Desde el escenario, la música es un elemento para despertar distintas emociones y estados de ánimo. Foto Martín Bonetto

Desde el escenario, la música es un elemento para despertar distintas emociones y estados de ánimo. Foto Martín Bonetto

-¿En algún momento de este crecimiento se encontraron frente a situaciones no previstas?

Juane: Sin dudas. Era un miedo muy grande ese, cuando en 2017 veníamos haciendo fiestas todo el tiempo en Niceto, que ya era como super familiar y cuidado, y pasamos al Mandarine Park. Cómo hacer para que la gente que viniera, que por ahí era de otro ambiente, entendiera los códigos.

Y en cada pasito que fuimos dando estuvo eso de ver como hacer para mantener esto. Porque tampoco uno se quiere pasar. Es una fiesta y tampoco te podés pasar de mambo con una bajada de línea.

Ponce: Va desde los pequeños detalles. Que haya gente que esté atenta a que la gente esté bien, que esté cómoda, que no haya ningún problema… Pequeños detalles que van haciendo que la atmósfera sea de tal o cual manera. Casi nunca hubo una situación de piñas. Y la música ayuda, te lleva a lugares de mucha sensibilidad. Si vas en una situación tensa, te desarmamos.

-El paso de Niceto al Madarine se entiende, y al Hipódromo también. Pero, ¿cómo se salta de ahí a Miami? No es lo mismo que ir a Mar del Plata. Además, cada ciudad debe tener sus “dueños” de la noche…

Juane: No es lo mismo, pero a la vez un poco sí lo es. Para que algo pase, siempre hay un factor de decisión y un poco eso de que ‘pasó’. La realidad es que en Miami había mucha movida, en la postpandemia, y fue de un día para el otro decir: ‘Che, Broder (uno de los DJ), viajá y hagamos la fiesta allá’. Y fue. 

Ponce: En un festival iban a estar muchos artistas amigos nuestros, como Nathy Peluso y Nicky Nicole. Así que fue llegar cerca de esa fecha a ver si se podía generar algo. Obviamente, no se pudo (risas), porque no es que vos caés y están esperándote. Nos levó un mes y medio conocer a la gente, ir tirando redes…

La Bresh en Miami se convirtió en una rutina más de la ciudad. Foto Prensa

La Bresh en Miami se convirtió en una rutina más de la ciudad. Foto Prensa

Pero somos de tirarnos a la pileta sin mirar si esta cargada de agua e ir rompiendo algunas barreras. Obviamente, hay mucho de logístico, de formar nuevos DJs, nueva producción… Hay una maquinaria. Pero la idea inicial fue: ‘Ché, andá a Miami, que están pasando cosas’.

Juane: No fue sencillo. Hubiese sido increíble hacer un documental que fuera retratando todo lo que pasó. Y sí que hay como peces gordos que manejan media ciudad, pero después de tres meses haciéndola allá, terminamos haciendo una Bresh en Live, que es uno de los lugares más tradicionales, que maneja uno que es dueño de media ciudad.

Ponce: Parte mucho de la manera de hacer las cosas. Tampoco es que llegamos pateando la puerta, con la lanza y los caballos. Tratamos de tener una buena relación -que la tenemos- y de respetar el modo de trabajar en la ciudad, para avanzar en conjunto y no como competidores ni rivales.

“Nuestra generación está atravesada por un montón de movimientos sociales, como el feminismo, que nos cambiaron a la hora de decidir hacer qué hacer con nuestro proyecto. A la Bresh viene un 70 por ciento de público mujer. Ahí tenés algo que no ves en ningún lado.”

"Nuestra generación está atravesada por un montón de movimientos sociales, como el feminismo, que nos cambiaron a la hora de decidir hacer qué hacer con nuestro proyecto. A la Bresh viene un 70 por ciento de público mujer. Ahí tenés algo que no ves en ningún lado."

Laura Ventura

El lenguaje universal

-¿Qué pasa con la música? ¿Cómo se maneja la lista de temas en cada lugar? Porque el gusto no debe ser el mismo.

Juane: De nuevo, no, y sí. Lo que fuimos notando es que la Bresh tiene un lenguaje universal. Personalmente, lo confirmé en Ecuador en 2019. Era la primera vez que estábamos tan lejos. Hicimos casi lo mismo que aquí y salió increíblemente bien.

Hubo un momento paradigmático, que tenía a Britney Spears, después a Justin Bieber, High School Musical y enseguida una cumbia. Lo hicimos y la gente estaba sacada. Igual que acá. Aunque hay ciertas particularidades. En Miami, casi ni suena cumbia. Porque tampoco es la idea de que sea “la fiesta argentina”. En New York la idea era más como volver a los orígenes y pasar más pop, más hip hop…

Es verdad que según los lugares tratamos de adaptarlo. pero a la vez, el esqueleto de la fiesta y el concepto es el mismo.

Ponce: De hecho, acá en Nueva York, donde tenemos eventos todos los viernes, si nos adaptamos demasiado, la gente tiene todas las otras opciones para ir. Si quieren escuchar hip hop, o trap, ya tienen los otros lugares. Por eso, la idea es no movernos demasiado de nuestra esencia.

Ventura: Medio que también tenemos la fórmula ganadora, y la vamos llevando a todas partes.

El espectáculo de pasar música y mover multitudes. Foto Martín Bonetto

El espectáculo de pasar música y mover multitudes. Foto Martín Bonetto

-Van a estar en el Cosquín Rock. ¿Cómo se hace para combinar el público de reguetón con el de rock? 

Juane: A todos lados vamos con un espíritu de concordia…

Ventura: Invitamos, no desafiamos. Hay que empezara a creer que todas esas diferentes culturas pueden convivir. Que ya no es solo rock y solo reguetón. Puede ser rock, y después reguetón.

Ponce: En 2020 estuvimos en el Cosquín virtual, y pasamos un montón de música adaptando la narrativa de la noche a una cuestión un poco má cercana al rock. Tampoco es que hacemos oídos sordos y decimos “vamos a hacer lo nuestro y chau”. Está bueno adaptarse un poco.

Los productores de la fiesta dicen que no está mal adaptarse un poco al lugar al que llevan su "show". Foto Martín Bonetto

Los productores de la fiesta dicen que no está mal adaptarse un poco al lugar al que llevan su “show”. Foto Martín Bonetto

Otra vida, la misma vida

-¿Cómo les cambió la vida personal este crecimiento enorme que tuvieron?

Ventura: Es muy loco, porque nos metemos en Twitter y hay gente que dice que vivimos de joda. Pero la verdad es que trabajamos muchísimo. Le dedicamos nuestra vida a la Bresh. Pero es una elección.

Y si bien genera un gran cansancio, también me da una felicidad enorme cuando termina una fiesta y veo a 5 mil personas sonriendo, en este contexto, en este momento social… En la pandemia era muy fuerte que te llegara un mensaje de alguien que estaba hacía un mes encerrado, sin poder ver a sus amigos ni a su familia, agradeciéndote porque fuiste su única compañía y le sacaste una alegría. 

Ponce: Estamos lejos de la vida del rockstar y el descontrol. Para que esto crezca le metemos día, noche, todo el tiempo. Y si bien es algo que va bien, también es un proceso de expansión y se piensa de cara a como seguir creciendo, abriendo nuevas fronteras… No estamos tan en esa de decir “uy, la rompimos, vamos a pasar unos días a tal lugar”

“Estamos lejos de la vida del rockstar y el descontrol. Para que esto crezca le metemos día, noche, todo el tiempo. Y si bien es algo que va bien, también es un proceso de expansión y se piensa de cara a como seguir creciendo, abriendo nuevas fronteras…”

"Estamos lejos de la vida del rockstar y el descontrol. Para que esto crezca le metemos día, noche, todo el tiempo. Y si bien es algo que va bien, también es un proceso de expansión y se piensa de cara a como seguir creciendo, abriendo nuevas fronteras..."

Juan Ponce

Juane: Lo más jodido que tiene este trabajo es que nunca podes estar 100% tranquilo. No te desentendés en ningún momento del día. Hacés una fiesta bien y a la semana siguiente tenés que hacerlo bien de vuelta.

-¿En ningún momento perdió el encanto? 

Juane: No. Hay cosas que te gustan más y otras menos, pero esto se va moviendo y nunca te podés aburrir porque hace cinco años que estamos y pasan cosas nuevas todo el tiempo.

Ventura: Esto de que vaya creciendo todo el tiempo hace que nunca hagamos lo mismos dos días seguidos. Y tiene un poco de eso que no tenemos mucho al costado para mirar o copiar.

-Mañana viene un CEO de Live Nation y no les hace una oferta; directamente les dice: ‘Pónganle precio a la Bresh’

Ponce: No hay chance. Porque la meta no es ser millonarios sino estar en todo el mundo. No es vivir en un penthouse en Nueva York sino que se haga realidad el sueño de que si estás en Milán, en Barcelona, en Roma, en Madrid, en Tokio o en Sao Paulo, sepas que viernes o sábado podés ir a la Bresh.

Lo económico importa, dicen en la Bresh, pero no es la meta. Foto Martín Bonetto

Lo económico importa, dicen en la Bresh, pero no es la meta. Foto Martín Bonetto

La meta está puesta ahí. Lo económico importa, pero no es la meta. Si viene alguien y se queda con la Bresh, puede ser que sea algo económicamente bueno, pero estaría el vacío de no haber conseguido lo que queríamos. Y que nadie nos lo va a devolver.

Para saber dónde habrá Fiesta Bresh: http://www.fiestabresh.com/

E.S.

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