Los secretos de “Heart of Glass”, el gran aporte de Blondie a la música disco


“A mediados de los 70 solíamos tocarla en vivo para hacer enojar a la gente”, contó Chris Stein alguna vez. Lo que seguramente nunca se imaginó el guitarrista de Blondie -ni ninguno de los integrantes de la banda- fue que esa canción utilizada primero como arma de provocación terminaría transformándose en un éxito formidable y un emblema de la música pop. Para la fauna que seguía la movida punk del CBGB, “Heart of Glass” remitía directamente a la escena de la música disco, y el rechazo no tenía tanto que ver con su sonido soft, sino más bien con algunas veleidades intelectuales que importaban demasiado en la pista de baile, más inclinada a motivar la sensualidad y el hedonismo.

Pero lo cierto es que para fines de la década el punk rock neoyorquino ya estaba claramente diversificado. La ciudad era un hervidero cultural en el que la música, el arte y la moda se cruzaban en un circuito al que la prensa le prestaba cada vez más atención: Ramones, Television, Richard Hell, Patti Smith… Fue Andy Warhol, sostén fundamental de la aparición del proto-punk de The Velvet Underground unos diez años antes, quien tendió los puentes entre los músicos del mítico Max’s Kansas City, restaurant, club chic y cuartel general de la heterogénea troupe de la Factory, y Studio 54, la discoteca más legendaria de la Gran Manzana.

2 Debbie Harry fotografiada por Chris Stein, músico de Blondie, fotógrafo y exmarido de la cantanteChris Stein – The Music Photo Gallery

El nacimiento de la new wave fue importante para esa renovación de la cara del punk. Conservó su urgencia nerviosa, pero le añadió el glamour del pop, y Debbie Harry era uno de los estandartes del cambio: lejos de las imágenes cadavéricas del punk tradicional, con su melena rubia y sus facciones de modelo fue la figura ideal para esa nueva etapa.

Mucho antes de que naciera Blondie, Debbie ya había demostrado su capacidad para navegar por escenarios diferentes. A fines de los 60 trabajó como anfitriona (fue una de las famosas “conejitas”) en el Playboy Club de Nueva York, mientras cantaba en The Wind in the Willows, un grupo de twee pop en el que ya despuntaba parte de su personal estilo vocal. Después consiguió empleo como mesera del Max’s Kansas City y conoció ahí a Elda Gentile, con quien armó The Stilettos, una reversión trash de los girl groups de la década del 60, y a Chris Stein, que también merodeaba el ambiente arty como fotógrafo y músico ocasional. Stein se convirtió muy pronto en su pareja (alquilaron un departamento vecino al CBGB) y también en el socio principal del proyecto Blondie.

“Casi nadie se tomó a Blondie en serio al principio”, escribió Richard Hell en su libro de memorias I Dreamed I Was a Very Clean Tramp. Sin embargo, Patti Smith convenció al guitarrista de la flamante banda, Ivan Kral, para que se sumara a su propio proyecto e intentó quedarse también con el baterista, Clem Burke, y Television se llevó al bajista Fred Smith. A pesar de esas dos migraciones, Harry y Stein no bajaron los brazos y se transformaron en una sólida banda en vivo que reveló sus pretensiones estilísticas en uno de los primeros demos que grabó: una muy buena versión de “Out in the Streets”, de las Shangri-Las.

Chris Stein capta el detrás de escena de una producción fotográfica de Andy Warhol con Debbie HarryChris Stein – The Music Photo Gallery

Después de editar dos primeros discos (Blondie y Plastic Letters) que consolidaron su prestigio pero no amplificaron demasiado la audiencia, Blondie decidió asociarse con el productor australiano Michael Chapman, pieza clave en la confección de algunos éxitos de bandas glam como Sweet y Suzi Quatro.

Con Chapman, la banda grabó en 1978 Paralell Lines, su mejor álbum, cargado de hits como “Hanging on the Telephone”, “One Way or Another” y “Heart of Glass”, que canalizó con otra carga erótica el pulso robótico de “I Feel Love”, un tema de culto dentro de la historia de la música disco nacido del talento, la imaginación y la química de la dupla Giorgio Moroder/Donna Summer.

El origen de “Heart of Glass” es un tema que Stein compuso en el 74 inspirándose en “Rock The Boat”, una pegadiza canción del trío vocal de R&B Hues Corporation y que él y Harry bautizaron como la “disco song” de Blondie. Debbie escribió una letra ligera y conscientemente alejada de la solemnidad sobre los vaivenes de un amor adolescente y la estrenaron en el CBGB.

A diferencia de Patti Smith, interesada en cultivar un perfil más salvaje y desaliñado, Debbie Harry explotaba su sensualidad y un charm más común en el mundo de la moda, que también fue clave en el origen del punk inglés, con la boutique Sex de Malcolm McLaren y Vivienne Westwood como referente. Ese estilo vocal refinado y sugerente es el que distingue a “Once I Had Love”, la primera versión de “Heart of Glass”, con otro nombre y sin la base “a lo Moroder”. Aun cuando se convirtió en una favorita de los primeros fans de la banda -que solían levantar la voz reclamando la “disco song” en los shows-, es notable la diferencia entre ese germen más apagado y lo que Chapman produjo para Paralell Lines, la versión definitiva, mucho más energética gracias a la idea de una base cuyo cuyo antecedente original se puede rastrear en el sonido de Kraftwerk en Trans-Europe Express, pieza clave del krautrock.

Antes de que Chapman tuviera la gran idea, Blondie había probado con ritmos de funk y de calipso, pero la solución estaba al alcance de la mano y no la habían divisado hasta encontrarse con el productor. “Donna Summer” fue la respuesta que Debbie le dio a Chapman cuando el inglés le preguntó por su cantante favorita y funcionó como enlace directo con el modelo “I Feel Love”. El otro cambio importante fue en la letra: una línea grosera (“soon turned out, he was a pain in the ass”) que mutó a una más “poética” y apta para la circulación radial (“soon turned out, had a heart of glass”).

“La grabación del tema no fue sencilla -contó Chapman-. No teníamos lo necesario para llegar al sonido que yo tenía en mente. Estuvimos una semana acomodando las pistas de batería que grabamos para que encajaran con las de la caja de ritmos Roland, que cumple un rol fundamental en la base. También usamos una EMT 250, la primera máquina de reverb digital. Más allá del brillo de Debbie en la interpretación vocal, tanto el trabajo de Clem Burke en la batería como el de Nigel Harrison en el bajo fueron realmente notables”.

Debbie Harry en la más reciente visita de Blondie a la Argentina

Los coros los hizo el propio Chapman. “En realidad los grabé la noche anterior a la sesión que íbamos a usar para trabajar en la canción para mostrarle a Debbie una referencia en la entonación, pero a ella le pareció que sonaban muy bien y me pidió que los incluyera”, explicó. La voz de Chapman es un trasfondo apenas perceptible detrás del encantador soprano de Harry y se suma también en la parte instrumental con un “nah nah nah nah nah” que acompaña a la melodía.

Vale la pena escuchar también con especial atención cómo Chapman trabajo la guitarra de Stein: aquello que suena como un sintetizador es en realidad el resultado de procesarla con una máquina de eco Roland con bucle de cinta. Y por supuesto ver el videoclip, que arranca con claras señales de pertenencia (unas postales en movimiento de la Nueva York nocturna de fines de los 70, el neón de Studio 54) y presenta a la banda tocando en una discoteca (el rodaje se llevó a cabo en un club del West Side), en consonancia lógica con el espíritu de esta gran canción que más tarde versionaron Erasure y Miley Cyrus y hoy es un clásico inoxidable de la historia de la música pop.

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