Los Mammones: La Sole, su vínculo con Maradona y sus problemas con la policía


Desde el siempre impecable compacto homenaje que cada noche Los Mammones le regala a su invitado, un emocionado Diego Maradona decía: “Sole y Nati, Nati y Sole, son argentinas a morir”. Y no es el único, también pasan Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Luciano Pereyra, Horacio Guarany, y tantos otros que no hacen más que hablar maravillas de ella.

De regreso al piso, Soledad Pastorutti hizo un repaso de las imágenes, con especial atención en su encuentro con el Diez: “Diego venía siempre a verme. Me vino a ver al primer Gran Rex, cuando yo recién desembarcaba acá. Me acuerdo que bailamos un chamamé. Fue increíble. También esa noche que vimos, que ahora se hizo muy popular con su partida y yo la guardo en mi corazón. Me llamó Claudia y me dijo: ‘Vamos a ir a verte’. Yo tenía terror de que pase lo que pasaba con él, que todo el mundo lo avasallara y yo quería que la pasara bien. Así que no le avisé a nadie y pedí dos asientos vacíos adelante. Cuando llegó fue imposible parar al público. Entonces, para protegerlo y para que la gente no lo jodiera, estuvo casi todo el show arriba del escenario”.

Gracias a las numerosas propuestas que Jey Mammon despliega cada noche para lograr el clima distendido con el invitado, La Sole aprovechó para mostrar su faceta menos conocida y más divertida: la de “cabrona”, como ella misma se definió.

El disparador llegó con la pregunta “¿Alguna vez coimeaste a un policía?” del conductor, a lo que siguió por parte de la invitada una catarata de anécdotas al respecto: “No, pero el otro día me peleé con uno, pero mal. Me pasaron un montón de cosas con policías, que es muy difícil de resumir”.

Como el tema ya estaba sobre la mesa, no hizo falta demasiado para que Soledad entrara en detalles: “La del otro día fue rarísima, porque uno me cobró una multa porque decía que mi vehículo es de transporte de pasajeros entonces no podía ir a 130 kilómetros por hora sino a 110. Tengo familia grande, es como una van. Y no reconocía el carnet de conducir de Santa Fe, si me lo dan y me dicen que puedo manejar mi vehículo es porque lo puedo hacer. El señor era de Córdoba, y lo digo porque me calenté tanto que me dijo: ‘Buen día’, y yo le contesté: ‘Ya me lo cagaste al día’”.

No fue la única vez que la fuerza policial se cruzó en su camino: “Otra vez en Pinamar. Me había ido de vacaciones con amigas, y andando por los médanos se me encajó la camioneta. Mientras esperábamos a la grúa llegó la policía. Yo no hablaba para que no me reconocieran. Estuvimos charlando como tres horas con el policía hasta que me dice: ‘Vos tenés trabajo asegurado, porque sos igualita a Soledad, podrías ser la doble de ella’”.

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