Los Mammones: Adriana Varela contó que rechazó una propuesta de Michael Douglas



Adriana Varela, en una entrevista con Jey Mammon Fuente: Archivo – Crédito: Leo Vaca / AFV

“Te da la sensación, cuando camina, que en vez de una mujer llegan dos minas”, escribió Cacho Castaña en una canción para Adriana Varela, que la define con justeza. Esta artista, mujer de mucha calle y experiencia habló de todo eso y mucho más en Los Mammones.

“Contame cuando tiraste a una monja por la escalera”, arrancó “tranquilo” Jey Mammon para aprovechar la presencia de su amiga, poco afecta a los programas de televisión: “Había una monja que era petisa y muy mala. Teníamos ‘Labores’, donde nos enseñaban a hacer ‘punto cruz’, ‘punto yerba’, esas cosas. Me levanto y le muestro lo que hice a esta hermana Carmona. Ella se da vuelta y le dice al resto: ‘Miren esta porquería que hizo’. Cuando salimos al patio para nuestro recreo había una escalera muy grande de mármol, entonces yo empujé a una chica, que empujó a otra chica, y esa a otra, entonces la monja se cayó de culo y yo estaba chocha de la vida. Nunca se enteró de que fui yo”.

Pasaron los años, y esa chica se convirtió en mujer y artista, una con tal magnetismo que llegó a deslumbrar a Michael Douglas, para después dejarlo con las ganas: “¿Por qué le iba a decir que sí si no me gustaba? Me convocó Quincy Jones por Argentina para el Concert of Americas. Y lo veo a Michael charlando con unos minones impresionantes, recién salido de la clínica de adicción sexual. Yo voy al baño y veo que me mira, cuando vuelvo me sigue mirando. Al rato viene a buscarme, me invitó a ir con él y yo le contesté que no. Las otras chicas me querían despellejar. Y bueno, no me gusta. Con Quincy hubiese andado mejor la cosa”.

En el repaso por su carrera, Varela se detuvo en su amistad con Joan Manuel Serrat y con Joaquín Sabina, dos personas con las que vivió momentos muy importantes de su vida y de su carrera. “Una vez estaba en mi casa con mucha gripe, me llaman por teléfono un domingo a las ocho de la noche y me dicen: ‘¿Adriana?, soy Serrat’. Y yo le respondí: ‘¿Por qué no te vas un poquitito a la. ? Dale, flaco, tengo gripe, dejame de joder’. No le creí. Y me cantó ‘Mediterráneo’ en el teléfono para que creyera que era él. Ahí me agarró un ataque y empecé a los gritos. Serrat, además de mi ídolo, era mi fantasía en los sueños a los 12 años. Pero somos solamente amigos”.

Sabina, otro de sus grandes compañeros de ruta, también conoció el carácter de la cantante: “A Joaquín también lo cagué a pedos. Estábamos en Cartagena y me dijo que quería venir a mi habitación a la una de la mañana. ‘Voy a estar con mis músicos’, le contesté. Después él lo contó una vez en el Luna Park, estaba mi hijo con la novia y le dijo: ‘Che, es mi mamá'”. La noche terminó con un trío entre el conductor, Varela y Julieta Nahir Calvo cantando “Mentiroso”, de Karina “la Princesita”. ¿Qué más se puede pedir?

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