Los Dukes de Hazzard: Bo, Luke, Daisy la historia del auto que terminó varado en la Aduana de La Plata



Programa de televisión de culto, a Los Dukes de Hazzard también se los conoció como Los Dukes de la suerte y Los Dukes del peligro.

Pero el mejor nombre fue, sin dudas, el que se le dio en España a la película de 2005 que se filmó en base a esta serie: Dos chalados y muchas curvas. Insuperable.

Los Dukes contaba la historia de dos primos, Bo y Luke Duke, que luchaban contra la injusticia en el condado de Hazzard.

A toda velocidad, con gran destreza para manejar, se movían en el General Lee, una máquina infernal de color naranja y con el 01 pintado en las puertas.

Sus rivales eran, antes que nadie, Jefferson “Boss” Hogg, algo así como el jefe político de la zona, y su fiel ladero, el comisario Rosco P. Coltrane, un tarambana descomunal, el rey de los pusilánimes. En fin: un policía catrasca.

Creada por Gy Waldron, la serie fue emitida de 1979 a 1985 por la cadena CBS. Y todavía nos queda una duda: ¿Por qué Bo y Luke Duke entraban al auto por la ventana? 

Muy parecido a Guillermo Andino, el carilindo del programa, Bo Duke era el actor John Schneider. Un as del volante y los pedales, su grito de guerra era “¡yeahhh!”.

Morocho, “más racional”, el personaje de Luke Duke lo interpretaba Tom Wopat, un ex soldado y boxeador no menos seductor que su primo Bo.

Como parte de una tradición familiar, Bo y Luke se dedicaron al contrabando de licor hasta que fueron enviados a la cárcel. Con el tiempo, lograron la libertad condicional y no podían portar armas de fuego. Entonces, si era necesario, usaban arco y flecha.

En sus aventuras, a Bo y Luke los acompañaba su prima Daisy (Catherine Bach). Una diosa. La fantasía de millones de televidentes. Celestes, blancos o rojos, la mujer a la que cientos de medios consideraban que mejor le quedaron los shorcitos de jean en la historia de la humanidad.

“Los Dukes de Hazzard” estuvo al aire desde 1979.

Muy dulce pero no por eso menos decidida, Daisy trabajaba como moza en el bar del condado, el Nido de Jabalí, un antro por el que desfilaban borrachines, vecinos con ganas de cometer alguna tropelía… Y si había que pisar a fondo el acelerador, lo hacía sin problemas. O mejor que sus primos.

Su novio en la ficción era Cooter Davenport (Ben Jones), un mecánico de gorrita y camisa sin mangas, todo engrasado, que había logrado conquistar el corazón de la mujer más codiciada.

Después de trabajar en Los Dukes de Hazzard se dedicó a la política, como parte del partido demócrata.

Los primos Duke.

Con un jardinerito de jean al mejor estilo rolinga, y una barba blanca como la de Santa Claus, el tío de Bo, Luke y Daisy era Jesse (Denver Pyle). Su rol, muy sencillo: cuidar a los animales de la granja familiar y aconsejar a los chicos.

Del lado de enfrente, todo vestido de blanco y siempre con un habano, estaba el “Boss”. Un ser despreciable, que tenía la costumbre de comer hígado crudo en el desayuno.

Ex contrabandista de licor, no sólo era el “comisionado corrupto”: también era el hombre más rico del pueblo. Entre otros inmuebles, era el dueño del Nido del Jabalí. Este papel corría por cuenta de Sorrel Booke.

Su mano derecha era Rosco P. Coltrane, el comisario. Interpretado por James Best, Rosco, además, era el hermano de Lulú, la esposa del “Boss”.

El auto de Bo y Luke era un Dodge Charger impulsado por motor V8 Magnum 440, de 375 caballos de potencia.

Wopat, Bach y Schneider, en una foto reciente.

​Durante el tiempo que duró la serie, la producción usó unos 300 autos de estas características.

Para filmar los saltos que pegaba el auto, le ponían arena en el baúl para evitar que se fuera de trompa.

Cuando el programa terminó, quedaron sin usar 18 Dodge Charger flamantes, que fueron vendidos cinco años más tarde.

Su bocina hacía sonar las primeras doce notas deDixie, el himno del Sur norteamericano.

La cadena CBS informó que, mientras estuvo al aire, el General Lee recibió un total de 35 mil cartas de admiradores, más que cualquiera de los otros protagonistas humanos.

Según publicó el sitio Autoblog, y hasta que el dueño pudo poner en regla los papeles, una de estas unidades terminó varada en la Aduana de La Plata.

Las unidades originales de segunda mano no son difíciles de conseguir en los Estados Unidos y rondan los 150 mil dólares.

No era el único vehículo que se destacaba en el programa. Daisy usaba un jeepCJ-7 Golden Eagle, que llevaba un águila pintada en el capot. Si el coche de los chicos era el General Lee, el de Daisy también tenía nombre: Dixie.

El “Boss”, a su vez, usaba un Cadillac DeVille 1970 convertible, también blanco. Se destacaba por los cuernos de toro que llevaba de adorno en la parte delantera.

En la serie sonaba, muy seguido, música country, en especial, en las persecuciones, cuando el patrullero de Rosco intentaba alcanzar al General Lee, que doblaba y levantaba cortinas gigantes de tierra, y cruzaba charcos profundos, y aceleraba de costado, en dos ruedas.

El humor era otro clásico. En el episodio “Los tragamonedas”, por ejemplo, Luke chicanea a Bo: “Manejas como una tortuga cansada”.

Cuando la serie ya era un éxito mundial, John Schneider relató cómo había hecho para que le dieran el personaje de Bo: “Pedí prestada una camioneta destartalada, no me afeité, me puse un sombrero y empezó a hablar como se habla en las zonas rurales”.

También confesó que aprendió a manejar el General Lee mientras se grababa el programa y que, cuando el auto pegaba sus famosos saltos, él miraba todo desde abajo.

En esos momentos, el que conducía -y arriesgaba la vida- era un “doble de riesgo”. Mucho riesgo. 

Schneider no sólo se dedicó a la actuación: también fue cantante de estilo country.

Hoy, a los 59 años, está al frente de John Schneider Studios (JSS), en Luisiana, donde se dedica a producir películas independientes.

En los últimos tiempos fue tapa de los diarios pero no justamente por sus virtudes artísticas.

En 2018, lo condenaron a 240 horas de servicio comunitario por no pagar la pensión alimentaria de su ex esposa, Elvira Castle, con quien tuvo tres hijos.

John alegó que tuvo problemas financieros y que tuvo que gastar su dinero en el arreglo de su estudio, que había sido destruido por una inundación.

En 2019 se volvió a casar, en este caso, con la actriz Alicia Allain.

Tom Wopat, a su vez, tiene 68 años. Más popero que Schneider, también se dedica a la música. Y también tuvo problemas judiciales con mujeres.

En 2018 fue sentenciado a un año de libertad condicional por manosear a dos chicas durante un ensayo del musical 42nd Street, en el Waltham’s Musical Theatre de Massachusetts.

De sus últimos trabajos como actor se destaca su participación en la película Django sin cadenas (2012), dirigida por Quentin Tarantino.

A los 65 años, Catherine Bach sigue trabajando como actriz: en la serie The young and the restless interpreta el papel de Anita Lawson.

Bach tiene, además, su propia línea de ropa, que se llama Daisy Country y se basa en su personaje de Daisy Duke.

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En 2010, Catherine sufrió la muerte de su esposo Peter López, un exitoso abogado del mundo del espectáculo que había tenido entre otros clientes a Michael Jackson.

Algunas versiones dijeron que López se había suicidado de un disparo en la cabeza.

El matrimonio duró 20 años. Catherine y Peter tuvieron dos hijas, Sofía y Laura.

Muy activa en Twitter, Catherine tiene casi 30.000 seguidores. Allí combina imágenes retro y actuales.

Denver Pyle, que antes de componer al Tío Jesse había sido baterista y soldado estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, murió en 1997, a los 77 años, de un cáncer de pulmón.

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Su último papel en el cine había sido en la película Maverick (1994), junto a Mel Gibson, Jodie Foster y James Garner.

Sorrel Booke, el “Boss”, también fue soldado, en este caso, en la guerra de Corea, a principios de los años ’50.

Jessica Simpson, Daisy moderna. (Reuters).

Y también murió de un cáncer (de colon), en 1994, cuando tenía 64 años.

James Best (Rosco P. Coltrane) falleció en 2015, a los 88 años, de una neumonía.

En 2005, queda dicho, se estrenó la película Dos chalados y muchas curvas. En los roles principales, como Bo y Luke, estuvieron Seann Scott y Johnny Knoxville. Y el papel de Daisy quedó para Jessica Simpson.

El filme estuvo primero en taquilla durante su primera semana y recaudó, en todo el mundo, más de 110 millones de dólares. El fervor por Los Dukes se mantenía como al principio.

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