Los dos grandes amores de Diego Torres



Diego Torres y Débora Bello, enlace en la playa Crédito: diegotorresmusica

Él era un cantante de repercusión internacional. Ella, una modelo que había accedido al mundo de las pasarelas sin proponérselo. En 2005, Diego Torres y Débora Bello, de ellos se trata, iniciaron una relación con muy bajo perfil, algo que caracteriza a la pareja que acaba de contraer enlace en una romántica y sui generis ceremonia. Coherentes, el trascendente acontecimiento solo se conoció cuando los protagonistas de la boda publicaron sendas fotografías en sus redes sociales.

Y así como en Una Eva y dos Adanes la dama, Sugar Kane, se entreveraba con Joe y Jerry, acá la cosa es al revés. Es este Adán llamado Diego Torres el que se enamoró formalmente de dos mujeres bellas y exitosas.

Diego Torres no fue hombre de muchos amores, pero si muy profundos. Al menos, se manejó con discreción y, seguramente, escondió más que lo que mostró, sobre todo en aquellos tiempos iniciáticos donde aún era una adolescente que comenzaba a transitar el mundo del espectáculo bajo el aura de Lolita Torres, su madre.

Tan solo dos personas pueden atribuirse el mote de parejas estables de Diego Caccia, tal su verdadero nombre. Una es la animadora y actriz colombiana Angie Cepeda y la otra, Débora Bello, madre de su hija Nina.

Tratar de estar mejor

Con Angie Cepeda se conocieron en 1997. Diego, ni bien la vio pidió su contacto para no perderle el rastro. Se enamoraron perdidamente y no tardaron en iniciar una relación formal. El venía de trabajar en televisión como actor en programas exitosos como La banda del Golden Rocket y tenía tres discos editados y algunos hits compuestos como “Tratar de estar mejor”.

Diego Torres fue muy discreto con su vida personal. Públicamente se le conocieron dos grandes amores formales: Angie Cepeda y Débora Bello Crédito: Captura de pantalla

La vida de la pareja no fue sencilla: los viajes constantes de él con su banda y los compromisos laborales de ella hacían que encontrarse fuera dificultoso. Sin embargo, cada uno puso lo suyo para sortear la distancia forzosa y tratar de potenciar los escasos momentos compartidos.

Cuando comenzaron a salir, Angie era más famosa en algunos mercados latinos debido a su tarea en televisión y cine. En México, en 1997, el empleado de un hotel no dudó en llamar al cantante como “señor Cepeda”. Con los años, Diego fue ganando espacios propios en toda Latinoamérica hasta convertirse en la estrella de la balada latina que hoy realiza tours por todo el continente.

Una de las virtudes de él es su falta de celos y desconfianza: “Si fuera celoso no me habría bancado que ella filmara Pantaleón y las visitadoras”, confesó en una rueda de prensa en Colombia. Tenía razón, no eran pocas las escenas osadas de su mujer en aquel proyecto basado en el texto de Mario Vargas Llosa.

La pareja no tuvo hijos y este habría sido uno de los temas más conflictivos a la hora de congeniar. Diego, que siempre tuvo vocación paternal, sentía que aún tenía que seguir explorando diferentes mercados con su música. En 2004 lanzó un Umplugged realizado por la MTV y en cine ya había conocido el éxito grande con La furia y había tenido un buen papel en El juego de Arcibel. En aquella placa de la MTV grabó “Déjame estar”, dedicado a Angie, por quien sentía un profundo sentimiento de enamoramiento.

Diego y Angie se unieron en la adversidad: cuando el cantante perdió a su madre, ella lo acompañó y estuvo cerca durante los meses previos al prematuro desenlace, luego de pelear duramente con una enfermedad que había minado su cuerpo. A los ocho meses, también falleció la madre de Angie: “Estuvimos juntos para protegernos”, reconoció el intérprete del hit “Color esperanza”.

Diego Torres y su madre Lolita: los unía un profundo vínculo y el amor por la música

En 2005, dos años después de aquellos dolorosos episodios, la pareja se disolvió. Las razones por las que se produjo el divorcio nunca estuvieron claras, aunque no son pocos los que afirman que Diego ya había depositado su interés en una joven modelo llamada Débora Bello. Diego y Angie no volvieron a tener un contacto fluido. “Pasé grandes momentos con ella, pero no tenemos mayor vínculo”, reconoció el hijo de Lolita en una conferencia de prensa ante los medios del mundo que asistían al lanzamiento de un nuevo disco. El chico de Buenos Aires y la chica de Cartagena de Indias no se volvieron a juntar jamás, ni siquiera en una entrega de los Premios MTV o de los Grammy, donde ambos asistieron en diversas ediciones.

Esa mujer

El mismo año en el que se separó de Angie Cepeda, el cantante inició su relación con Bello. Ella era una chica independiente que se dedicaba al modelaje, pero también al mundo empresarial. Había tenido un par de parejas convivientes, pero se mostraba a gusto con su soledad hasta que se cruzó con Diego en un asado con amigos y la historia cambió.

Durante los primeros meses, ninguno de los dos quiso dar explicaciones. Cuando los fotografiaban, ellos hablaban de amistad. Sin embargo, había algo más que estaba creciendo. Recién cuando la pareja tuvo la certeza de que se trataba de un vínculo formal, reconoció el amorío en público.

Alguna vez ella confesó que ya no esperaba a su “príncipe azul” y que buscaba humanizar a sus parejas con los más y los menos. Sin embargo, la nueva relación le permitió volver a creer en utopías que, en realidad, no fueron tales porque lograron la concreción. Algo que sedujo a Diego fue que Débora no era una fanática de su música. Si bien lo conocía, no se desvivía por el arte de su chico. La relación se sostuvo en la autenticidad, se amaban más allá de sus exitosas actividades.

Al año de conocer a Débora, él editó su disco Andando que vendió más de 600.000 copias en todo el mundo. La presentación del material en toda Latinoamérica, el mercado hispano de Estados Unidos y España colmó la agenda del cantante. Fue la primera prueba de fuego de la pareja. Débora sabía que si quería que la relación creciera debía aceptar las exigencias laborales de su novio.

Débora Bello, la mujer que convirtió en padre a Diego Torres Crédito: Instagram @bellodeb

Con los años se convirtieron en una familia itinerante. Premios obtenidos como el Grammy o el MTV dispararon internacionalmente la carrera musical de Torres. Hoy, la base familiar está en Miami, pero si Diego tiene que presentarse en el Cono Sur escoge Buenos Aires como lugar de residencia. Débora no se queja, acompaña, sabe a qué hombre eligió. Y él la acompaña a ella.

En el tema “Esa mujer” volvió a reafirmar su devoción por el género femenino. Acaso porque ahí estaba reflejada la esencia de su amor por Débora y por la herencia de la pequeña Nina. Llevan 16 años juntos y hace horas se casaron en una playa para confirmar el profundo amor que los une. Con discreción dieron a conocer la noticia en sus redes sociales. “Gracias por convertirme en padre y hacerme el hombre más feliz del mundo con nuestra hija, que sin duda nos iluminó y nos iluminará para siempre. Te amo”, publicó el cantante para confirmar el nuevo estadío del amor y la unión inquebrantable con Nina, que ya tiene siete años.

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