“London Calling”: cuando el punk se hizo global



El tercer disco de The Clash iba a llamarse ,en principio, The New Testament (El Nuevo Testamento), pero prefirieron descartarlo por pretencioso.

De alguna manera, igual, sabían lo que se estaban trayendo entre manos y, cuarenta años más tarde, en una analogía religiosa todavía más rimbombante que el reprimido título original, en muchos ámbitos se lo conoce como “la Biblia del punk”.

Por extensión: el primer álbum doble de la historia de ese género incipiente que era el punk, una colección de 19 canciones que aireaba la rigidez del rubro con un inusitado eclecticismo, que iba del rockabilly al reggae, del jazz al pop, del ska al rock duro.

“London Calling”, y la icónica foto del bajista Paul Simonon a punto de estrellar su instrumento contra el piso.

Por comprensión: el espíritu del rock and roll intentando funcionar estéticamente como una guerrilla urbana, procurando fungir un colonialismo en reversa, regresando al tercer mundo parte del saqueo sonoro cometido en ya por entonces más de dos décadas de rock. Los resultados, no por contradictorios, diría Walt Whitman, dejaron de contener multitudes y sonar excitantes.

La culpa con necesidad de ser redimida del cantante y guitarrista Joe Strummer (hijo de un diplomático itinerante), las credenciales callejeras y los instintos salvajes del guitarrista (también cantante y compositor) Mick Jones, la fotogenia y ductilidad del bajista Paul Simonon y la destreza del baterista Topper Headon consolidaron el menú.

Sin dudas, parte de la mística de la obra surge del llamado inicial, el gambito de partida que asume el tema que da título. Un llamado desesperado y gélido a la vez, dentro de un clima apocalíptico, tantas veces utilizado como analogía de la llegada de los conservadores al poder, de la mano de la recién elegida Margaret Thatcher. London Calling es un corno sónico, entrecortado e insistente, intentando reagrupar filas luego de un apocalipsis. O así de convincente aún suena.

Otro tema de los claves es el magnificente The Guns of Brixton, una creación de Simonon que puede (debe) leerse como lo más parecido a una cumbia que se le pueda escuchar a un combo británico. “Cuando golpeen a tu puerta/ ¿cómo vas a salir?/ con las manos en la cabeza?? O en el gatillo de tu revólver?” dice el primer párrafo, como si fuera el parlamento de una película de Sam Peckinpah.

Train in Vain, acaso el primer track oculto de la historia del rock, podría ser el tercer tema en importancia del doble. Invisibilizado en el track list inicial,porque iba a ser lanzado como single junto al semanario NME, sobre la hora fue incluido en el corte final,para más honra de banda y fans. Se trata además de un corte infeccioso, bailable, irresistible, donde Mick Jones ratifica su rol de némesis de Strummer como autor de las canciones menos rígidas y más descontracturadas de la banda

Parte del espíritu también se lo lleva Spanish Bombs, un arrebato pop que en apariencia parece un desafortunado recuento de imágenes de la Guerra Civil Española, agrupados con la torpeza de unos ingleses que pretenden alfabetizarse y sublimar épica en un curso acelerado. Sin embargo, cuando arriba el estribillo (“Spanish bombs, yo te quierro y finito, yo te querda, oh mi corazón”) lo que se manifiesta es la dicción voluntariosa, errada y tierna de un veterano de las brigadas internacionales que combatieron para el bando republicano. Un cocoliche arrebatador que nos recuerda que el rock, en su mejor encarnación, es una ficción supeditada al sonido y la interpretación

En esencia, London Calling también es un álbum retro, con una marcada alusión a los años ’50. Desde el diseño de portada, que remite al del debut de Elvis Presley para RCA, hasta la inclusión del cover de Brand New Cadillac, un clásico del rockabilly inglés, original de Vince Taylor, pasando por la cita al actor Montgomery Cliff en The Right Profile y la adaptación del tema tradicional Stagger Lee , por ellos titulada Wrong ‘Em Boyo, y basada en la exitosa versión de 1959 de Lloyd Price. Todo, para recordarnos la evidente conexión entre los rebeldes pioneros del rock and roll y la llamarada punk.

En cierto sentido, London Calling retrocede y estanca el sonido de época, liderado por obras maestras como la claustrofobia trascendental del Metal Box de PIL, la creativa paranoia de los Talking Heads en Fear of Music, el feminismo lúdico y hedonista de The Slits en Cut y el marxismo eléctrico de los Gang of Four en Entertainment!. Sin embargo, las eclécticas esquirlas moldearían a las próximas generaciones de rockeros combativos (incluyendo a los propios Rage Against The Machine) y animando a nombres como Kortatu/Negu Gorriak en el país vasco, a Mano Negra en Francia, a la Maldita Vecindad en México, a Legião Urbana en Brasil y a Los Fabulosos Cadillacs en Argentina (que no dudaron en adaptar Revolution Rock en su tercer disco, no por nada llamado El ritmo mundial ) y todo el llamado rock alterlatino.

Desde su lanzamiento, London Calling es número puesto en cada lista sobre los mejores álbumes de todos los tiempos. La capacidad de sus 19 títulos para funcionar tanto en una fiesta como en un motín habilitan su imperecedero poder.

TESTIMONIOS

Pil Trafa (Los Violadores/Pilsen)​

Pil Trafa Foto: Fernando de la Orden

“​Sus letras me motivaron socio políticamente”

“Lo compré la primera semana de enero de 1980, en una disquería de Belgrano, la edición americana que recién salía. Lo que más me impactó fue el sonido. Tenía el primer disco, pero acá parecían otra banda, con un sonido amplísimo, pomposo y bien logrado, ¡Un total hi-fi!

Me dejó al cabeza abierta para poder escuchar muchas músicas más y poder experimentar en mis bandas, metiendo ritmos distintos, temas con piano, incursiones con el folklore. Sus letras me motivaron mucho socio políticamente, está en mi top 3 de discos favoritos de todos los tiempos. En vivo toqué muchas veces The Guns of Brixton y Brand New Cadillac.

Es la banda que realmente importa, esa frase estaba bien aplicada a ellos. Lamentablemente, no se supieron aguantar los egos. Una tontería, porque nos perdimos álbumes geniales. Hasta el último de ellos, que es Cut The Crap (1985), tiene buenas canciones.

Ya no aparecen grupos como The Clash, no es común. Después de Los Beatles, son una de las más importantes de la historia. Me enseñaron a crecer, a creer y poder cambiar las cosas. Algo que aprendí de ellos: si no te metés en la política, la política se mete en tu vida”.

​Sergio Rotman (Los Fabulosos Cadillacs, Cienfuegos, El Siempreterno)

Sergio Rotman (Foto: Gentileza prensa/Agustín Duserre)

“Con ellos empezó el mestizaje musical”

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“Lo conseguí en el año 1982, en una disquería de Santa Fe y Agüero. Lo interesante es que lo tenían en la batea de 5 pesos, me acuerdo perfectamente. Me impresionó mucho porque la persona que lo vendía no tenía idea quiénes eran y yo apenas tenía alguna información que me llegaba por la revista Pelo, y solo tenía grabado el disco anterior en casete.

Lo que más me gustó fue el audio y la versatilidad de la banda. Los Clash te quitaban las etiquetas: no necesitabas ser new wave, punk, heavy, ni nada. Podías ser cool haciendo cualquier cosa. Con ellos empezó el mestizaje musical. London Calling es un muestrario de lo que un músico joven puede hacer. Antes, quien iba a tocar reggae, ska o punk, tenía que ser un tipo con grandes capacidades técnicas y este disco te enseña que una misma persona puede plasmar infinitas influencias. No importa el estilo que tocaran, siempre eran The Clash.

Rudie Can’t Fail fue durante mucho tiempo mi canción favorita de la música. Pero, hoy a la distancia, la mejor me parece The Card Cheat. Una vez leí que Strummer le dijo al productor Guy Stevens: “Man, yo quiero que esto suena el doble de fuerte que todo”. Entonces Stevens lo que hizo fue grabar dos veces cada instrumento: doble batería, doble bajo, doble guitarra. Y, muchos años después, en el 2018, cuando hice mi primer disco solista, en la canción La juventud apliqué ese mismo sistema de grabación con resultados maravillosos.

¿Cuánto me influenció London Calling? Después de 35 años en Los Fabulosos Cadillacs y teniendo ahora una banda llamada The Dub Clash Orquesta, no hay mucho más que agregar”.

Leo De Cecco Attaque 77, dueño del bar Strummer)

Leo De Cecco / Movilpress

​”Tiene un sonido súper actual”

“La primera vez que lo escuché fue en un casete grabado, allá por mediados de los ‘80, en la casa de unos amigos y me explotó la cabeza. Lo que más me llamó la atención fue la variedad de estilos, me pareció re-grosso para la época.

Soy admirador de Topper Headon (batería) y en ese disco desplegó todo su potencial para cada canción. Tienen una forma de interpretación distinta y, dentro de ese estilo salvaje de los Clash, poder moverse con tanta versatilidad siempre me gustó. Por ejemplo, tiene momentos medio jazzeados o swingueados, pero con la fuerza del punk.

Una de mis favoritas es Spanish Bombs por el ritmo, la melodía y la letra. Es una canción bastante redonda y suena tremenda. Y Jimmy Jazz me encanta también por la onda con la que la interpretan”.

London Calling se convirtió en un disco clásico por cómo suena, por la selección de las canciones y por la versatilidad. Estaban en un momento increíble, lleno de creatividad. Se mantiene vigente porque tiene un sonido súper actual e inspirador”.

Walas (Massacre)

Walas (Foto Lucia Merle)

“Es una obra conceptual”

“Lo escuchábamos un grupo reducido de skaters entre los cuales estaba un hijo de diplomáticos que trajo la única copia que teníamos, en formato casete. Lo poníamos en un grabador y acompañaba todas nuestras aventuras skaters en el año 83/84.

No puedo elegir una sola canción porque lo escuchábamos de forma continua; es una obra conceptual para mí, una obra en sí misma.

En un tema de Massacre (Seguro es por mi culpa) planteamos “¿qué sería de los Clash sin Buenos Aires?”, una especie de homenaje retórico para con ellos. Es una pregunta que no tiene respuesta, porque jamás tuvieron vínculo con nuestra ciudad, nunca vinieron a tocar acá, ni tampoco ninguno de sus solistas… ¡El único vínculo son Los Fabulosos Cadillacs!

A título personal: este fin de semana celebro nuestro aniversario de casamiento con Tori y me embarco para Londres, donde se van a festejar los 40 años en una muestra de museo. ¡Londres me llama!”

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