Lola, de The Kinks, cumple 50 años: una historia de ‘cherry coca’, trasnoche y travestismo que se convirtió en hit



Por cierto, la aparición de The Kinks en el mapa musical estuvo bastante lejos de ser afortunada. Una versión deslucida del hit de Little Richard Long Tall Sally publicada como primer single en febrero de 1964, y el lanzamiento enseguida de You Still Want Me, una canción con pocos méritos para aspirar a cierta trascendencia, parecía haber condenado a la banda de los hermanos Ray y Dave Davies a una prematura rescisión de su primer contrato discográfico, y posiblemente a la desaparición de la banda.

Pero como en esas películas en las que todo la vida del protagonista está al borde del abismo pero a último segundo algo sucede que impide su caída, en lugar de cortar por lo sano la gente del sello Pye Records le dio al cuarteto una última oportunidad. Y el resultado, como en la mayoría de esos filmes no pudo ser mejor.

La banda formada unos meses antes en Muswell Hill, ahí en el norte de Londres, sacó de la galera You Really Got Me, un hitazo que a la distancia queda claro que sonaba un paso por delante del Beatles for Sale que los cuatro de Liverpool estaban cocinando en Abbey Road y del The Rolling Stones No. 2 que Jagger, Richards y compañía grababan en los Regent Sound Studios de Londres.

Un mes después de su lanzamiento, el tema que sentaría las primeras bases para lo que mucho tiempo después sería bautizado punk rock y hard rock se ubicaba en la cima de los charts británicos y se abría paso en el Top 10 estadounidense.

Tres semanas más tarde, All Day and All the Night alcanzaba el segundo lugar en las preferencias de los ingleses y el séptimo en el de los estadounidenses, y la banda extendió su secuencia de números 1 con Tired of Waiting for You, en 1965; y Sunny Afternoon al año siguiente; y alcanzó un segundo escalón en el podio con Sunset y un tercero con Autumn Almanac, en los dos casos en 1967, antes de que algo bastante parecido a la indiferencia envolviera, por buenos que fueran, a los productos que seguían saliendo de la factoría Davies.

The Kinks se convirtió en una banda de referencia para el punk rock y para el britpop de los ’90. /Foto Gentileza Prensa

Por supuesto que los hermanos Ray y Dave, junto a sus compañeros de ruta, el baterista Mick Avory y el bajista Pete Quaife, tempranamente reemplazado por John Dalton, tuvieron bastante que ver en su pérdida de terreno frente a la banda del Sargento Pepper, sus Majestades Satánicas y tantos otros nombres ilustres que iban poblando la escena.

Problemas de “entendimiento” con su promotora, el escenario como ring de una pelea a las trompadas entre los Davies y Avory, su negativa a subir a tocar si no tenían antes la plata sobre la mesa y un revoleo de piñas en un camarín que terminó para la banda con la prohibición de tocar en los Estados Unidos durante varios años hicieron lo suyo.

Pero como no hay mal que por bien no venga, ni mal que dure cinco años, después de tres unos mil cuatrocientos días de ausencia en la cima de los charts, el 12 de junio de 1970 The Kinks volvió al centro de la escena de la mano de Lola, una de esas canciones pegadizas que es muy difícil que alguien no haya escuchado, que devolvió a la banda al Top 10 en su país y en los EEUU, aunque no sin controversias.

La primera se trató de una cuestión de “marcas”. “La conocí en un club del Soho/donde tomás champán con sabor a Coca Cola”, cantó Davies en los primeros versos de la versión original del tema, y eso significó su automática exclusión de la la lista de temas “radiables” por ir en contra de la legislación de los medios respecto de las marcas comerciales en contenidos que no fueran anuncios.

Ray Davies se adjudicó la autoría completa de “Lola”, y a su hermano Dave no le hizo ninguna gracia. /Foto Gentileza Prensa

La cuestión se resolvió con la decisión de Davies de dejar por un rato a la banda en medio de su gira por los Estados Unidos y volar desde Nueva York a Londres para meterse en el estudio para regrabar las voces de la canción. Sólo que esta vez, el músico reemplazó la marca de la gaseosa por “cherry cola”, poco después el tema fue incluido en álbum Lola Versus Powerman and the Moneygoroud, Part One, publicado el 27 de noviembre de 1970, y asunto terminado. O casi.

Es que una vez superada la instancia del champán, el cantante avanzaba en la historia, que traduce cierta ingenuidad de parte de su protagonista principal. “Ella se me acercó y me propuso bailar/Le pregunté su nombre y en una oscura voz me dijo, Lola”; contaba el ‘narrador’ en primera persona, y seguía: “Bien, yo no soy el tipo de mejor físico del mundo/Pero cuando ella me apretó con fuerza, casi me rompe la columna”.

Entonces, concluía: “Bueno, yo no soy un tonto, pero no puedo entender/por qué ella camina como una mujer pero habla como un hombre”.

Los tragos, el baile, las luces, el entorno hicieron todo lo demás para que la noche con Lola fuera inolvidable. Y así lo cantaba Davies. “Las niñas serán niños y los niños serán niñas/Es un mundo mezclado, confuso, sacudido,/excepto por Lola. Lo Lo Lo, Lola”. Y él, que nunca antes había besado a una mujer; y ella, que lo tomó de la mano y le dijo que lo haría hombre. “Bueno, yo no soy el hombre más masculino el mundo/Pero sé lo que soy, y me alegra ser un hombre/Y Lola también/Lo Lo Lo Lola”.

áFinal feliz para una historia que historia, cinco décadas atrás abría las puertas del rock y el pop para salir a jugar en el terreno de una ambigüedad que, según muchos coinciden, Lou Reed y David Bowie decidieron transitar no mucho tiempo después con sus éxitos Walk On the Wild Side, el primero, y con Rebel Rebel el Duque Blanco. 

Las versiones acerca de la fuente que inspiró el relato de Lola son varias. Hay quien sugiere que Lola era una mujer negra con la que había bailado el manager de la banda, Robert Wace, quien tardó bastante en darse cuenta de que se trataba de una drag queen; el propio Ray aseguró que se trata de una chica con la que se cruzó en un club parisino -“Al salir de allí, ya de día, vi que le había empezado a salir la barba del día después”, admitió-; aunque en otra ocasión el mismo Ray también parece haber dicho que el origen fue un episodio vivido en el Spa Royal Hall de Bridlington el 8 de mayo de 1965; y hasta están los que asocian a Lola con Candy Darling, una famosa travesti de la Factory de Andy Warhol, con quien el cantante llegó a tener una relación.

Ray Davies, a los 59 años, en 2004, junto a su hija y camino a recibir la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la música. /Foto AP-Peter Simpson

Tampoco está del todo claro quién fue el responsable de esa melodía imposible de olvidar una vez que es escuchada. Alguna vez, el cantante declaró a Radio 4 BBC, de Londres, que la primera frase había sido simplemente “algo para que (su hija Victoria) cantara – ‘la-la, la-lah’”. “Agregué las cosas de travestismo más tarde”, dijo. 

Su hermano, Dave, no coincide. “Durante un ensayo en casa de Ray, presenté una progresión de acordes que una semana más tarde se convirtieron en la base de Lola. Ray nunca reconoció que parte de la inspiración de la pieza había sido mía. De acuerdo que la letra y la historia eran suyas, pero mis ideas formaban los fundamentos musicales de la canción”, se quejó el guitarrista en su autobiografía, Kink, publicada en 1997. Justo cuando otro par de hermanos, los Gallagher, iban sacando chapa para heredar el título de los hermanos terribles del rock.

Sin embargo, a esta altura la discusión entre Ray y Dave es apenas una disputa de orden familiar en torno a la obra que al alcanzar el puesto 2 en el Chart Británico y el 9 en el estadounidense probablemente haya evitado la disolución de la banda y le haya dado una nueva vida a The Kinks, como en 1964 había sucedido con You Really Got Me.

Por eso, y porque también incluye piezas como Top of the Pops, This Time Tomorrow, Rats y Got to Be Free, que apuntan su mirada con singular vigencia a la industria musical, la publicidad y los hombres de negocios entre otras temáticas, la reedición de Lola Versus Powerman and the Moneygoroud, Part. One, anunciada para el próximo 11 de diciembre es una ocasión inmejorable para reencontrarse -o tal vez descubrir- a una de las bandas más influyentes del rock británico de los ’60 y ’70, y también del britpop de los ’90.

“El álbum -destacó Ray Davies- es una celebración de la libertad artística (incluida la mía) y el derecho de cualquier persona a ser libre de género si lo desea. El secreto es ser una buena persona y amigo de confianza”. Y lo hizo en 1970.

La reedición

The Kinks – Así es la tapa del álbum “Lola Versus Powerman and the Monygoround, Part One” /Foto Gentileza Prensa

Los formatos en los que saldrá reeditado Lola Versus Powerman and the Moneygoroud, Part One serán un Deluxe Box Set, 1LP, Deluxe 2CD, CD y digital. El lanzamiento será el 11 de diciembre a través de BMG.

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E.S.​

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