Leticia Mazur: saber bailar es también improvisar



Este viernes 17 de enero, se presenta en el Teatro del Picadero la obra Watt, creada por las bailarinas Inés Rampoldi y Leticia Mazur, para ellas mismas, y estrenada originalmente en 2004. Será un ciclo de ocho funciones.

Durante 2019 se programó en el Teatro Sarmiento una retrospectiva de la obra de Leticia Mazur, en el marco de un programa pensado por Vivi Tellas para artistas jóvenes y que incluyó Watt. Para ese ciclo las intérpretes originales fueron reemplazadas por Florencia Vecino y Emilia Claudeville, pero en esta nueva reposición, Leticia Mazur se suma a lo que ocurre en el escenario.

-¿Podrías contar cómo nació “Watt”?

-En primer lugar, Inés Rampoldi y yo sabíamos que queríamos hacer una obra con improvisaciones en vivo, lo que en esa época no era habitual. El trabajo consistió en una estructura donde pudiera caber un lenguaje de movimiento investigado por nosotras durante más de un año. Por otro lado estaba la música electrónica que comenzaba entonces a escucharse, pero que raramente podías encontrarla en una obra de danza. Esa fue la búsqueda.

Leticia Mazur, coreógrafa y bailarina. Foto: Emmanuel Fernández

-En 2019 repusiste “Watt” después de dieciséis años, ¿cómo la viste?

-Cuando hice la retrospectiva de mis obras en el Teatro Sarmiento y la repuse con otros bailarines, me gustó mucho ver que la obra seguía vigente y que podía provocar la misma empatía y la misma excitación en el público. Eso fue una sorpresa feliz.

Por el aire. Una imagen de “Watt”, la obra de Leticia Mazur, que se reestrena.

-Es una obra sin argumento y en la que los bailarines justamente improvisan de una manera abstracta. ¿Qué ocurre con el público?

-Después de ver Watt, el público queda, en general, con muchos deseos de bailar, como un efecto de contagio. Creo que cada uno puede vincularse con ese deseo de bailar que todo el mundo tiene, tan evidente cuando somos pequeños pero que con el tiempo se va perdiendo. Hay mucho trabajo y mucho entrenamiento para poder hacer esta obra, pero también hay algo muy personal que pone cada bailarín en el escenario, muy primario. La obra pide que esta necesidad primaria esté y por eso me imagino que provoca aquel efecto en el público.

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-¿Por qué te sumaste ahora al elenco?

-Para la versión en el Sarmiento Inés Rampoldi y yo decidimos no bailar y que lo hicieran otras bailarinas; en esta vuelta 2020 quise estar yo también, pero como el dúo había funcionado muy bien yo me sumo al grupo, al que se agrega Gianluca Zonzini como bailarín invitado y Eduardo Ferrer como DJ en vivo.

-¿Cuál es la importancia de un DJ en vivo?

-Watt está planteada como un recital de música. Hace muchos años yo estaba de novia con un músico y solía acompañarlo a recitales de amigos suyos. Él iba con su trompeta y muchas veces lo invitaban a participar. Yo me decía “qué linda es esta libertad que tienen los músicos, que el intercambio sea tan fácil, subir al escenario y tocar un tema”. Esa estructura móvil y flexible me hacía pensar que en la danza también podía buscarse, y que implica no siempre contar con un relato cerrado, con comienzo y fin. Por eso Watt es más parecido al jazz, en el sentido de que los temas temas ya existen previamente, pero también hay solos, instancias enormes de improvisación y después todos se reencuentran para seguir juntos.

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Dónde y cuándo

Watt puede verse a partir de este viernes 17 de enero a las 22.30 en El Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857. Funciones todos los viernes hasta el 6 de marzo.

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WD

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