Las razones por las que Separadas subió el rating en su segundo día



 Mientras en las redes sociales crece una absurda grieta entre los fanáticos de Argentina, tierra de amor y venganza (la tira que emitió El Trece el año pasado) y los flamantes espectadores de Separadas -que estrenó el mismo canal el lunes, también con producción de Polka-, la única ficción argentina, por ahora, del 2020, se las ingenió para conquistar más público que en su debut.

¿Eso se puede digitar, acaso, teniendo en cuenta que lo emitido ya había sido grabado? No en “modo cambio sobre la marcha” (se aplica sobre el vivo), pero sí en “modo previsión”, y el segundo capítulo de la historia protagonizada por siete mujeres supo cómo soltarle la mano ya a la -necesaria, por otra parte- presentación de cada quien el lunes, para el martes, sí, zambullirse más en cada retrato, con sus luces y, especialmente, con sus sombras.

Si bien la ciencia ficción existe como género, la ficción no cuenta como ciencia. Pero sí se podría hacer alguna cuenta que pueda explicar, de cierta manera, qué chances tenía de lograr un primer episodio atrapante, amén de la historia en sí: si había 50 minutos de artística y siete personajes principales para presentar con antecedentes, profesión y otros datos, más los hombres que acompañan, más el conflicto disparador -un fraude inmobiliario y moral que afectó a mucha gente-, más cierto aire para lograr un relato ágil, difícil que sobraran minutos para ir a fondo en determinadas situaciones.

Gimena Accardi es Carolina Fernández, la “sin filtro” de “Separadas”.

Así y todo -al fin de cuentas es un riesgo que suele correr cada debut, sólo que aquí la abundancia de protagonistas obliga a repartir equitativamente los minutos en pantalla- la comedia con Celeste Cid, Marcela Kloosterboer, Mónica Antonópulos, Julieta Zylberberg, Agustina Cherri, Gimena Accardi y Julieta Nair Calvo se convirtió en lo segundo más visto del lunes, detrás de El muro infernal, el ciclo de entretenimientos que Marley conduce por Telefe.

Y contrariamente a lo que sucede a veces con las ficciones argentinas, en su segunda emisión subió de los 10,5 puntos a los 11,3, del martes otra vez detrás de Marley (12,9) y otra vez delante de las dos emisiones diarias de Huérfanas (10,2), la lata turca de Telefe.

Más allá de que este trío del prime time haya subido sus marcas el martes, el crecimiento de esta ficción argentina se puede interpretar como una apuesta del público a querer saber más a fondo de esta Separadas, que el lunes asomaron las narices, pero no tuvieron demasiado tiempo para dejar ver más de sus almas.

Entonces ya conocidas sus identidades y pedacitos de sus pasados, se pudo conocer más de una Clara (Antonópulos) entre infeliz, ingenua y negadora, de una Carolina (Accardi) que va quitándole capas a su Síndrome de Asperger sin golpes bajos ni dramatismo, de una Martina (Cid) que va para adelante en todos los frentes, mientras se divide entre proteger a su hermana (Clara) y quitarle la venda de los ojos, entre otras líneas narrativas comandadas por la pluma de Marta Betoldi.

Mientras los fanáticos de ATAV siguen cuestionando en las redes a las Separadas, acusándolas, entre otras cosas, de usar los decorados de la tira de época, el actor Juan Gil Navarro volcó su lucidez en Twitter para escribir: “Si la única ficción argentina en el aire pierde, perdemos todos: actrices, actores, guionistas, técnicos, vestuaristas, maquilladores, directores y productores. El único futuro de la ficción argentina es la colaboración. El odio es miedo. Siempre”.

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