Las peripecias de Benjamin Appl, el barítono alemán que viajó a Buenos Aires en busca de los secretos del tango



Bejamin Appl lidera la nueva generación de cantantes de Lieder (canciones líricas cuyas letras son poemas musicalizados) y sabe muy bien cómo hipnotizar al público. El reconocido barítono alemán, de 38 años, estudió con Dietrich Fischer-Dieskau, el mejor cantante de Lieder de su generación, y tal vez de todo el siglo XX. 

Con una carrera totalmente atípica, Appl comenzó a trabajar en el área de negocios, primero en un banco y luego se licenció en administración de empresas. Durante muchos años no supo que se convertiría en músico, mucho menos que su carrera alcanzaría la trascendencia que logró en los últimos años.

En medio de ese crecimiento artístico, el cantante recibió recientemente una propuesta extraña. Un mecenas anónimo le propuso viajar a Buenos Aires para investigar las similitudes y diferencias entre el lied y el tango. Después de cierto desconcierto, idas y vueltas, Benjamin aceptó la propuesta y llegó al país en pleno verano porteño, en enero de este año. El misterioso mecenas puso a disposición del cantante un guía y traductor local para cada uno de los seis días que duraría la travesía.

De paseo por Buenos Aires, Appl puso cada segundo de los seis días que pasó en la ciudad al servicio de incorporar aspectos de su cotidianidad. /Foto Gentileza Prensa Film & Arts

Sin una programación establecida, los únicos compromisos concretos -según los términos propuestos por el patrocinador— fueron brindar un concierto de su propio repertorio al público local (se hizo en la casa de Victoria Ocampo, actual Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes) y otro en Berlín, donde Appl narraría su experiencia en Buenos Aires.

“Mi vida es muy estructurada. Soy alemán y, obviamente, vivimos estructurados y muy organizados. Mis únicas certezas en este proyecto eran mi vuelo de llegada y el de ida”, suelta divertido el cantante.

Recorrió barrios, bares, escuchó tango en lugares recónditos, bailó, y terminó grabando con músicos locales un tango con texto de Goethe. “Tomé poemas de Goethe y los comparé con algunas letras de tango, y a veces parecían traducciones de Goethe. Hay muchos vínculos fuertes entre ambos géneros, tantas similitudes debajo de la superficie”, asegura Appl.

Todas las peripecias quedaron registradas en Breaking Music01, título del documental dirigido por Marcelo Lezama y que Film and Arts emitirá para todo el mundo este domingo a las 22.

Benjamin Appl llegó a la profesión de músico tras pasar por el mundo de los negocios; el arte pudo más. /Foto Gentileza Prensa Film & Arts

-¿Qué sabía sobre el tango antes de venir a Buenos Aires?

-No sabía mucho. Realmente me pregunté por qué me eligieron a mí para hacer esta experiencia. Hay mucha gente que sabe más que yo, y me sentí un poco tonto yendo a Buenos Aires a investigar el tango. Pero luego, después de algunas charlas, entendí mejor: se trataba de llevar a Buenos Aires a alguien que sabe música, y que es abierto a otros estilos, a hacer preguntas a la gente común, de la calle; o a los que les gusta la música o van a conciertos. Y no serían el tipo de preguntas que harías a musicólogos o a gente de la universidad de Buenos Aires. Luego, desde ese lugar, introducir a las personas alrededor del mundo en el tango y las canciones alemanas. Pero también en la cultura y en la música en general, en la manera en que la gente del lugar donde se practica el tango, la siente o la entiende y respeta.

“Se trataba de llevar a Buenos Aires a alguien que sabe música, y que es abierto a otros estilos, a hacer preguntas a la gente común, de la calle; o a los que les gusta la música o van a conciertos. Y no serían el tipo de preguntas que harías a musicólogos o a gente de la universidad de Buenos Aires.”

-Supongo que la experiencia en Buenos Aires, por más limitados que hayan sido sus conocimientos previos sobre el tango, cambió su visión sobre el género. ¿Cómo vivió la experiencia?

-Fueron días muy intensos en la ciudad. No teníamos muchos días para filmar, así que fue un gran desafío para el equipo. Llegué en enero y muchos lugares estaban cerrados. Pero, por otro lado, fue una experiencia maravillosa estar desde el primer día sin saber muy bien qué íbamos a hacer. Y, realmente, sumergirme en esta música, en el estilo de vida y en la cultura, fue algo maravilloso.

-La experiencia trascendió lo meramente musical.

Es que no se trata sólo de la música, la danza o el texto. Es un concepto de identidad profundamente arraigado, y eso es lo que me parece maravilloso poder encontrar y entender, además de la música. Comprender mejor a las personas, cómo piensan y sienten en relación a la música. Creo que es mucho más que obtener información sobre el tango y los músicos. Se trata de respeto y apertura. Y me parece un mensaje maravilloso en los tiempos en los que estamos viviendo, donde todos nos encerramos en nosotros mismos y no pensamos en el resto. Este documental es sobre el respeto muto, ser abiertos, y luego ser recompensados por conectarnos con las personas.

Benjamin Appl grabó con músicos argentinos un tango con letra de Goethe. /Foto Gentileza Prensa Film & Arts

-¿Por qué cree que el tango atrae a tanga gente alrededor del mundo?

-En primer lugar, creo que tiene que ver con la fuerza de la música. Es una música que te moviliza de inmediato. Y, obviamente, es una de las razones por las que el tango también es una danza. Es realmente vigoroso. Pero también creo que es por la manera en que lo interpretan los argentinos en general. Es una música tan directa y universal. Lo vi y escuché en los bares, restaurantes, en los barrios, donde la gente no estudió para cantar tango. Es como si se destrozaran el alma y se la entregan a la gente. Y me pareció muy interesante para alguien que hace música europea, que es tan restringida, porque nunca das demasiado de lo emocional.

“Es una música tan directa y universal. Lo vi y escuché en los bares, restaurantes, en los barrios, donde la gente no estudió para cantar tango. Es como si se destrozaran el alma y se la entregan a la gente.”

-En el repertorio clásico se trata más bien de obtener un balance entre la técnica vocal y las emociones, ¿no?.

-Sí. Una parte tuya está restringida. Escuchar esa pasión directa, sin filtros, como escuché en Buenos Aires, sólo lo experimenté en Sevilla cuando vi flamenco. Fue muy similar. Toda esa franqueza arrolladora que te rodea, mientras estás sentado ahí con tus ojos y boca abiertos. Creo que esa es la gran atracción del tango porque, además, sigue siendo la música de la gente y es un lenguaje que podemos entender.

-En el documental menciona un punto muy interesante sobre la manipulación al oyente por parte de los cantantes. Después de escuchar dos versiones de Mi noche triste, ambas interpretadas por Gardel, dijo que prefería la versión menos intensa emocionalmente porque dejaba al oyente imaginar más libremente lo que la música y la poesía sugerían. Lamento si perdió algunos amigos locales con ese comentario.

-¡Ay, sí! No me hice muchos amigos con ese comentario. Pero, sí, creo que al final es un poco manipulador. Lo sé por mí mismo. Es un peligro ser un músico que bombardee demasiado al público. Engañar es una palabra muy fuerte, y no es lo que queremos, pero tenemos una imagen para jugar con el público y sabemos exactamente dónde termina el viaje.

Pero la cuestión es cuán lejos los llevás en una determinada dirección, sin exagerar. Algunas veces es interesante que tus intenciones estén más ocultas. Es como el discurso político: si te das cuenta que es manipulador, de repente dejas de creer. Y es un poco lo que me pasó con la segunda versión de Mi noche triste cantada por Gardel.

-Creo que ese aspecto manipulador que señala es parte del tango, y algunos cantantes pretenden llevarte un poco de las narices.

-Absolutamente. Tiene dos lados: es muy directo pero, como en cualquier clase de música, hay siempre un límite. ¿Cuán lejos podés ir?. Incluso: ¿Cuán honesto pretendés ser?. Y como músico tenés que averiguarlo.

-¿Y cómo funciona eso en el Lied?

-Cuando interpreté el ciclo de canciones Winterrise (Viaje de invierno), de Schubert, al principio hay emociones que son anhelos profundos y oscuros, y te ponen a prueba, porque no siempre tenés esas emociones dentro tuyo. Algunas veces, para ser convincente, tengo que encontrar sustitutos de momentos oscuros en mi propia vida y los transporto al público. Así que tenés que mandar el mensaje muy claramente, aun si el pensamiento no siempre es el mismo del texto, pero tenés que ser muy preciso con las emociones. Entonces vas llevando al público, y luego, con suerte, cada miembro del público lo recibirá de manera muy diferente y personal.

También en el tango es muy importante que emociones muy fuertes estén conectadas. Cuando desconectás y presumís, creo que vas en la dirección incorrecta y ahí se vuelve manipulador.

Banjamin Appl grabó “Cómo se canta el tango”, pero aclara que no buscó parecerse a un cantante de tango porteño. /Foto Gentileza Prensa Film & Arts

-Con el intento de unir las dos tradiciones, compusieron un tango con texto de Goethe, Wer sich der tango (Como se canta el tango), y usted lo interpreta al final del documental. ¿Cómo se sintió cantando en alemán pero tratando de sonar como un cantante de tango porteño?

-¡Nunca soné porteño! Tuve miedo, estaba fuera de mi zona de confort. Fue al final del film. Creo que el crossover es muy frecuente entre los instrumentistas. Pero para los cantantes con entrenamiento clásico es muy complicado. Lo que quisimos hacer es conseguir el sentimiento, más que una versión de cantante de tango. Pensé que sería interesante intentar entrar en este rol. Fue incómodo y obviamente no estaba listo, pero fue un lindo proceso.

FICHA Breaking Music 01.

Breaking Music 01, con Benjamin Appl y dirigido por Marcelo Lezama, va este domingo 25 de octubre a las 22, por el canal Film&Arts. Repetirá el sábado 31 de octubre a la misma hora.

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E.S.​

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