Las gemelas Marull son un torbellino creativo en la escena nacional


Paula y María, con un doble estreno

¿Sería correcto agrupar a dos artistas que, aunque comparten universos, se distinguen en sus creaciones? Las hermanas Paula y María Marull proponen un nuevo modo de pensar su arte. Es que ambas, además de ser gemelas comparten el oficio de la dramaturgia, la actuación y la dirección y, como si todos esos intereses compartidos fuesen pocos, son parte mutuamente de los proyectos de cada una. Eso es lo que viene sucediendo hace años, cuando María y Paula, oriundas de Rosario, llegaron a la ciudad de Buenos Aires, comenzaron sus estudios de actuación con Raúl Serrano, pasaron por los talleres de Javier Daulte, por los de Ricardo Monti y luego desembocaron en la EMAD para hacer la carrera de dramaturgia y encontraron en el teatro independiente el lugar perfecto para volcar sus creaciones.

Sí, son directoras, dramaturgas, actrices, pero ante todo son “embajadoras” de Esquina, la ciudad correntina litoraleña que el padre de ambas eligió para vivir cuando eran pequeñas. En sus creaciones, Esquina se colaba, en silencio, sin estridencias, sin carteles. Sus siestas, su río, su carnaval, sus fiestas, el aire sencillo pero profundo, estaban como telón de fondo o como motor de búsqueda, de identidad de todos sus personajes.

Este 2020 que acaba de terminar les tenía un año prometedor: por primera vez escribirían una obra, la actuarían y la dirigirían juntas para el Teatro San Martín. Un proceso creativo absolutamente compartido que además de todo tenía como tema y trasfondo el universo que ambas compartieron en su infancia: la vida de pueblo a orillas de un río, con las fiestas propias como el carnaval y la Fiesta del Pacú. Si en sus obras anteriores se palpaba este olor a río, con sus costumbres, la inquieta tranquilidad, los misterios, las creencias de Esquina lo era sin nombrarla. Siempre se filtraba el pueblo pero nunca se decía. Bastaba con recorrer un poco la vida de ambas actrices para dar cuenta que esos acentos, que esas fascinaciones de algunos de sus personajes por la gran ciudad, que esos secretos que oculta el tiempo de la siesta, el cosido infinito de lentejuelas a los trajes de las comparsas, tenían sabor a Esquina. “Sí, podría ser Esquina”, decían cuando se les preguntaba por el pueblo de obras fenómenos del off como La Pilarcita e Hidalgo (ambas de María Marull) o Yo no duermo la siesta y Vuelve (de Paula Marull). La Pilarcita y Yo no duermo la siesta, estrenadas en 2015 siguen, de una manera u otra, haciendo funciones y seguirán seguramente luego de estos meses oscuros pandémicos. Dos obras que marcaron estos últimos años del off, se volvieron citas obligadas para los amantes del teatro.

En la explanada de la Biblioteca Nacional estrenan hoy una obra producida por el Teatro Nacional CervantesALEJANDRO GUYOT

Así titularon la obra que juntas escribieron antes de la pandemia y planeaban estrenar en el San Martín, primera vez en la escena oficial para ambas. “Comenzamos de cero con la obra las dos juntas. Y empezamos con una primera imagen que era la llegada de Amelia al hotel de Esquina. La escribimos entre las dos íntegra. Es muy lindo escribir de a dos. Enseguida tenés la gratificación de que alguien lee lo que escribís”, cuenta María. “La obra trata de Amelia que es un personaje que interpretamos Paula y yo. Usamos la duplicidad ‘mellicense’ en esta obra. Es una escritora que está en Buenos Aires colapsada porque el tiempo que no le alcanza y, a raíz de una deuda de un campo que el papá dejó cuando murió en Esquina, tiene que volver a arreglar ese tema legal. Justo llega para la Fiesta de Pacú, que es un verdadero suceso para la ciudad. Amelia se conecta con esa parte de ella y se transforma y es, de alguna manera, abducida por la naturaleza que ella misma negaba”. El elenco lo completan Mónica Raiola, Willy Prociuk, Mariano Saborido y Débora Zanolli.

“Este viaje la conecta con una parte de ella que hace tiempo que no logra conectar. Amelia perdió su identidad más primaria. Llega endurecida de la ciudad y se vuelve salvaje y grotesca. El río la transforma, la devuelve a sus vínculos, a lo que ella es”, agrega Paula.

Detenida toda la actividad teatral por la pandemia, desde el Complejo Teatral de Buenos Aires surgió la posibilidad de que cada director realice una creación “híbrida”, un material audiovisual, que parta de la obra que se iba a estrenar y que espera su estreno a la normalización de la situación. “La propuesta era totalmente libre. Cada director tenía que hacer algo con el material que se iba a estrenar este año. El material fue un disparador. Las circunstancias también eran particulares porque no podíamos salir a la calle cuando nos llegó esta propuesta. Ante esa premisa, nosotras pensamos bastante. Y fuimos a lo más honesto que teníamos: dejar un testimonio de lo que fue el teatro en 2020 e hicimos un documental sobre el proceso creativo de la obra”, cuenta María que, a su vez, confiesa que tienen una cantidad de material tan enorme que el trabajo de edición les demandó noches sin dormir.

“El documental incluye desde imágenes que nosotras habíamos filmado en febrero cuando fuimos a conducir la Fiesta del Pacú y nos fuimos todo un día a pescar con un guía para entender y conocer bien el universo de la pesca; imágenes que cada uno de los actores nos fuimos registrando durante la pandemia, en nuestras casas, buscando a los personajes, ensayando; también incluye escenas que finalmente montamos cuando se permitió el ingreso al teatro e imágenes de archivo que había de Esquina por ejemplo de un documental que había filmado nuestro papá. En Esquina lo llaman “La película” y lo volvimos a ver con María después de muchos años y es espectacular” cuenta Paula con los ojos llenos de lágrimas al recordar a su papá y al advertir que, de alguna manera, casi sin darse cuenta, están tomando la posta que él les legó: que Esquina cautive a más y más personas. “Mi papá quería que todo el mundo conozca Esquina porque se había enamorado de ese lugar, primero, y de la gente después”. Así que este nuevo proyecto, desprendido del anterior, se llama igual: Lo que el río hace.

María y Paula van a Esquina desde que nacieron, pero de grandes no dejaron de ir. Todos los febreros, arman los bolsos y van con sus hijas que se unen a la comparsa Yasi Berá en la versión para las más pequeñas: Yasi Beracitos. Y entonces todas bordan los trajes y se preparan para uno de los momentos más especiales del año.

Lo que el río hace, su documental para el ciclo Modos Híbridos del Teatro San Martín, se podrá ver desde hoyALEJANDRO GUYOT

Como si este proyecto que es tan suyo como sus propios nombres fuese poco, otro grande las unió en estos meses difíciles. También lanzado desde otro teatro oficial. A partir del concurso de obras propuesto por el Teatro Nacional Cervantes que se filmaron y se van mostrando en el canal de YouTube, Paula Marull se puso frente a la dirección de Lo sutil del desamor, la obra de Anahí Ribeiro, que protagonizan María Marull, Héctor Díaz, Malena Figó y Marcelo Subiotto y que tendrá funciones presenciales el jueves 4, el viernes y sábado, a las 22; y el domingo, a las 21.30, en la explanada de la Biblioteca Nacional. “Es increíble cómo las ganas de trabajar hacen que fluya el trabajo, con barbijos, protocolos, distancia, poco tiempo. Descubrí el placer de trabajar con actores que sepan el texto desde el primer momento. Eso lo voy a tomar para siempre”.

La trama envuelve a una pareja de escritores que se está por separar comienzan a escribir una obra juntos. A medida que escriben y dan forma a la historia, los personajes van tomando cuerpo y se permiten decir lo que entre ellos no se dicen. “Ya en el primer ensayo se notaban las ganas que teníamos todos por actuar. Y dimos todo. Esta época hizo eso. Uno se siente con la obligación de honrar al teatro como sea. Está ese sentimiento presente todo el tiempo; como de resistir y de hacerlo lo mejor posible”, cuenta María que interpreta a la autora.

Pero hay más, mucho más. Parece que las Marull son infinitas. Para el recién terminado 2020 María Marull formaba parte del elenco de Reinas abolladas, de Victoria Varas, dirigida por Azul Lombardía, que verá la luz ni bien la pandemia lo permita también en el Cervantes, con Maruja Bustamante, Mónica Raiola, Florencia Bergallo y Juliana Muras, entre otros.

Y habrá mucho más universo Marull. Compartido o separado, como un río con sus afluentes, expandiendo la sensibilidad que caracteriza a ese mundo creativo que fueron construyendo.

Lo que el río hace

Desde el sábado, a las 20, a través de la plataforma vivamoscultura.buenosaires.gob.ar y de la web complejoteatral.gob.ar.

Lo sutil del desamor

Hoy, mañana y el sábado, a las 22; y el domingo, a las 21.30.

Explanada de la Biblioteca Nacional. Gratis

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