Las claves de Bienvenidos a bordo, el programa que supo reinventarse en cuarentena



En la escenografía se destaca parte del fuselaje de un avión. Sin embargo, las estrellas de Bienvenidos a bordo (El Trece) son los taxis. O, más áun, los taxistas. Al menos, desde que rige la cuarentena.

El ciclo que conduce Guido Kaczka, de lunes a viernes a las 21, se instaló en el prime time con comodidad y es el caballito de batalla del canal para enfrentar a la competencia.

Este martes 13 de octubre, por ejemplo, Bienvenidos a bordo hizo 9 puntos y fue el tercer programa más visto del día, el mejor posicionado de El Trece y diariamente se ubica en el top five de los mejores ratings de la televisión abierta. Y según las cifras dadas a conocer este jueves 15 por Ibope, también fue lo más visto del canal el miércoles, con un promedio de 10,6.

Todo un logro en estos tiempos de televisión vapuleada por los efectos de la pandemia, con un formato que no es ficción ni reality y que apela al más clásico entretenimiento, que supo modificar su fórmula para reinventarse y sostenerse en cuarentena, cumpliendo con las medidas sanitarias.

Aquí algunas claves de su éxito.

El conductor

No cabe duda de que, a esta altura, Guido Kaczka es uno de los mejores conductores de la televisión. Logró imponer su propio estilo. Y, luego de una intensa seguidilla de programas en los que estuvo al frente, con Bienvenidos a bordo estampó su marca definitivamente.

Guido Kaczka, conductor todoterreno en las noches de El Trece con “Bienvenidos a bordo”..

El ciclo tiene varias capas y segmentos que parecen desperdigados, pero que Kaczka maneja con una soltura impresionante. No es sólo cuestión de oficio (ya van dos décadas conduciendo), sino también de un sentido del timing, al menos el que necesitaba y encontró este formato.

Así, mientras un participante está a punto de meter el brazo en la pecera para tratar de sacar un lingote, otro responde una pregunta junto a las ruletas que lo pueden llevar a ganarse un auto cero kilómetro y, a la vez, varios invitados dialogan con el conductor, en otro rincón del estudio un cuarto personaje se alista para probar un juego de destreza.

El hilo conductor, precisamente y más que nunca, es Guido, que salta de uno a otro, desde el centro del estudio con una atención de 360°, en un ping pong fundamental para sostener el ritmo durante la hora y media al aire.

El gancho de los premios

Claro que, cualquier programa que entregue premios, conseguirá adeptos. En este caso, la variedad parece la de un bazar: desde electrodomésticos hasta golosinas al por mayor, pasando por celulares, pólizas de seguro, alimento para mascotas, carritos de supermercado con mercadería, dinero en efectivo y, por supuesto, el premio mayor, un taxi cero kilómetro con su respectiva licencia.

En el estudio o desde sus casas (representados por los invitados), los participantes saben que, con tanta variedad, las chances de ganarse algo son muchas. Y eso nunca se desprecia.

Bienvenidos a bordo. El lingote, uno de los premios más deseados del ciclo. (Capturas TV)

Los invitados

Guido se apoya en un grupo de famosos que le hacen la segunda, ideal para matizar el ida y vuelta de preguntas y respuestas de los participantes en los distintos juegos.

Entre los “invitados” diarios del programa están los de presencia continua y los esporádicos. Hernán Drago y Rodrigo Vagoneta están entre los primeros y son los acompañantes ideales del conductor: básicamente se prenden en todas y resultan funcionales al ritmo del programa.

Hernán Drago. Uno de los participantes fijos de “Bienvenidos a bordo”(El Trece).

Los famosos que visitan el estudio de Bienvenidos… bailan, cuentan chistes, juegan para los participantes y hasta se dejan empapar, si el juego lo requiere.

El locutor

Otro gran partenaire de Kaczka es el locutor del ciclo. La voz siempre en off de Hernán Colucho, acompaña metiendo el bocadillo justo en cada momento.

Más que atento a los tiempos del conductor, con su voz aparece para festejar chistes, sumar emoción o lo que el show requiera, en una complicidad trabajada noche tras noche. Fórmula redonda.

Los taxistas

Gremio muchas veces polémico, el de los taxistas, encontró en el ciclo de El Trece un espacio propio. Uno tras otro, los autos amarillos y negros hacen fila en la puerta del estudio: los conductores esperan su turno con la suerte.

Héctor, el taxista que ganó un auto 0 kilómetro en “Bienvenidos a bordo” y conmovió a todos.

Algunas preguntas de interés general, la habilidad de extraer el lingote de un cubo de vidrio y el azar son las llaves para no salir del estudio con las manos vacías.

En su paso por el programa, muchos han contado historias de vida difíciles, con las que llegaron a conmover a Kaczka y al público, que se expresa a través de las redes sociales mientras el programa sale al aire.

Los más afortunados, cuatro o cinco hasta ahora, lograron ganarse el auto y con eso ser propietarios de su taxi tras décadas de transitar por las calles. 

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