la serie sobre la corporación que borra la memoria de sus empleados y dirige Ben Stiller

Las corporaciones más competitivas del siglo XXI unifican el mundo profesional con el personal. Saben que los empleados, gracias a la conexión digital, pueden ser más productivos (y creativos) desde su hogar.

Pero la serie Severance, disponible en la plataforma Apple TV+, muestra en tono de thriller, ciencia-ficción, drama y sátira que Lumon Industries impone un modelo perverso que divide en dos la realidad. Implanta un chip en sus empleados que les borra la memoria cuando entran y salen de la oficina. ¿Qué temen que recuerden cuando vuelvan a sus casas?

Es una escisión en dos de la identidad. Y obligatoria.

Pero en la fascinante ficción Severance -de nueve episodios-, del debutante Dan Erickson y con dirección del comediante Ben Stiller, se muestra cómo Lumon encubre esa operación cerebral con un consentimiento firmado que los trabajadores olvidarán una vez entren a la oficina: el microchip en sus cráneos hará que durante las ocho horas laborales olviden quiénes son en el mundo exterior, y viceversa.

Adam Scott (con traje azul), en la piel de Mark Scout, un empleado que sufre alcoholismo y depresión de "Severance".

Adam Scott (con traje azul), en la piel de Mark Scout, un empleado que sufre alcoholismo y depresión de “Severance”.

Qué significa “Severance”

Ese es el real sentido del procedimiento “severance”, un término en inglés con varias acepciones: “separación”, “ruptura”, “división”, “cesantía” y hasta… “indemnización”.

Vale detallar el mecanismo salvaje que describe Severance (como una crítica política al capitalismo deshumanizado), en la que Ben Stiller, en la co-dirección con Aoife McArdle, no pierde ironía en su crudo retrato distópico del mundo laboral actual.

¿Qué mejor forma de volver dóciles a los empleados que hacerles olvidar todo lo que harán y sufrirán en la empresa? ¿Y si ellos mismos fueran jefes que maltratan a otros?

Britt Lower como Helly, la nueva compañera en "Severance", de Apple TV +.

Britt Lower como Helly, la nueva compañera en “Severance”, de Apple TV +.

A las 9 de la mañana, apenas marquen tarjeta en Lumon, ya no sabrán sus nombres, sus historias, sus gustos y sus sueños. En las oficinas alejadas del sol -y del paisaje nevado de Severance– serán los robóticos asalariados de la corporación, siempre vigilados.

A las 17, cuando salgan, perderán memoria sobre las tareas absurdas o utilitarias que desempeñaron: sí recordarán sus nombres reales y la ruta de retorno a sus casas. Con este disparador, Severance se vuelve una de las ficciones más provocadoras, originales y certeras de hoy. Se lanzó el 18 de febrero, cada viernes estrena un episodio con más enigmas y su final llegará el 8 de abril.

Empresas deshumanizadas

Las preguntas distópicas que focaliza en su protagonista, Mark Scout (Adam Scott), operan como una ácida metáfora sobre las mega-empresas más deshumanizadas (antes y después de la pandemia). Y ofrece una legión estelar de actores secundarios: Patricia Arquette, John Turturro, Christopher Walken y Britt Lower, entre ellos.

Patricia Arquette es Harmony Cobel, la siniestra jefa de Mark Scout, y también su vecina vigilante en "Severance".

Patricia Arquette es Harmony Cobel, la siniestra jefa de Mark Scout, y también su vecina vigilante en “Severance”.

¿Qué es lo más conflictivo del sujeto que hay que borrar artificialmente en lo laboral? ¿La historia personal no debe interferir con el rendimiento corporativo? ¿No debe haber planteos morales sobre el trabajo cuando se vuelva al hogar? ¿Qué libertad tiene la gente como Mark Scout si su “yo” verdadero no puede integrarse con su “yo” productivo?

Así Severance expondrá su brillante tesis política: con esta “separación” las jornadas laborales se vuelven interminables (empiezan una y otra vez), porque, como se dijo, sólo se recobrará la conciencia cuando se salga de Lumon, un edificio herméticamente cerrado, y que sólo se conecta con la superficie por un ascensor.

El protagonista, alcohólico y depresivo

Mark Scout (“siempre listo” y con el reglamento de Lumon bajo el brazo) acarrea una depresión, la cual motiva su alcoholismo, y aceptó someterse al implante del chip para evadirse de eso e integrarse al departamento de “refinamiento de macrodatos”.

Christopher Walken, en "Severance", es el jefe de Óptica y Diseño de la empresa que borra la memoria.

Christopher Walken, en “Severance”, es el jefe de Óptica y Diseño de la empresa que borra la memoria.

Ahora lo ascendieron a jefe, luego de que su mejor amigo Petey (Yul Vázquez) fuera misteriosamente desafectado. Pero nadie puede preguntar mucho en Lumon. La paranoia es un mal negocio.

¿Qué hacen en “refinamiento de macrodatos”? Cada día Mark opera una computadora con números y códigos que debe recalcular todo el tiempo, sin saber con qué objetivo, hasta volver a casa con la memoria fragmentada.

La estética de la maquinaria es vintage, muy afín a la de las películas de ciencia ficción de los años ’70, pero la fortaleza respira un futurismo minimalista, y cuya propiedad es de una dinastía que se remonta dos siglos atrás: los Eagan.

Los compañeros de Mark esbozan varias teorías sobre el significado de los números y datos en las computadoras.

“Estamos programando sondas para limpiar el mar y poblarlo, porque afuera hubo un Apocalipsis nuclear. Pero otros piensan que sólo quitamos las malas palabras de las películas”, comenta Dylan (el comediante Zack Cherry), en el rol de un empleado rechoncho, de barba y anteojos, que disfruta hasta de las más ridículas imposiciones de la empresa.

Adam Scott como Mark Scout, el siempre listo empleado de la empresa Lumon en "Severance".

Adam Scott como Mark Scout, el siempre listo empleado de la empresa Lumon en “Severance”.

Quien lo escucha, mientras toman café vigilados por cámaras de seguridad y por sus propios colegas (todos implantados con el chip de “severance”) es la nueva compañera, la pelirroja Helly (Britt Lower).

“Acepto someterme al proceso de ‘separación’ y olvidar mi ‘yo exterior’ cuando entre a Lumon, y al revés cuando vuelva a mi casa”, dijo Helly sonriendo, mientras la filmaba el supervisor Milchick (el actor afroamericano Tramell Tillman).

A Helly le enseñaron el video dos horas después, cuando ya le habían borrado la memoria previa para ingresar a “refinamiento de macrodatos” en reemplazo de Petey. ¿Cómo reaccionó Helly cuando le mostraron el video? ¿Y cuando le revelaron que ella misma había firmado el consentimiento y que no tenía permitido renunciar?

Quizá también Helly tuviera un motivo de angustia para dejar que Lumon partiera su mente en dos.

Minimal. La escenografía de "Severance", aquí con los actores Adam Scott y Britt Lower.

Minimal. La escenografía de “Severance”, aquí con los actores Adam Scott y Britt Lower.

Una desaparición clave

La clave quizá esté en la desaparición de Petey. Severance administrará sus claves narrativas con buen suspenso hasta el revelador final del 8 de abril.

En una época en la que muchas ficciones son simples imitaciones, Severance marca la diferencia con sus guiños estratégicos a la serie Black Mirror, al surrealismo posmoderno de David Lynch, a realizadores como Spike Jonze y Charlie Kaufman (¿Quieres ser John Malkovich?) y hasta a Michel Gondry (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos).

En Severance, John Turturro retrata a Irving, un aplicado y patético compañero de Mark Scout. Christopher Walken es Burt, el jefe del departamento de Óptica y Diseño de Lumon. Patricia Arquette es Harmony Cobel, la siniestra jefa de Mark, y, al mismo tiempo, su vecina vigilante: la Señora Selvig.

Que una persona no tenga historia es antinatural”, parece razonar Irving (Turturro) en el cuarto episodio. “La historia nos da un contexto, una forma”. Pero aquél terminará mirando las estatuas de los Eagan, la familia fundadora de Lumon, y en su rostro se dibujará una sonrisa servil.

“La ‘separación’ es irreversible. No es posible la ‘reintegración’ de la conciencia”, asegura Harmony Cobel (Arquette) cuando alguien duda de las rutinas digitadas en Lumon, del olvido fabricado tecnológicamente y del retorno a casa sin huellas de lo que ocurrió de 9 a 17. ¿O será todo mentira?

Algunas claves ocultas en la oficina pueden ser la llave. ¿Las hallará Mark Scout? Estas corporaciones no podrán separar -para siempre- el mundo laboral del personal. Las dos mitades de la mente lucharán por reencontrarse para que la identidad logre despertar.

WD

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