La serie Sacrificio enciende la llama de la protesta contra la ocupación soviética de Checoslovaquia

Un joven entra a una suerte de vecindad en Praga y le pregunta a una mujer por alguien que vive allí. Cuando logra ingresar, la cámara lo sigue y muestra que, en realidad, quiere hacer otra cosa: se mete en el baño, se embadurna con algo inflamable y sale a la calle a prenderse fuego. Antes, deja un sobre con el siguiente título: “Carta a los ciudadanos de la República Checoslovaca”.

La escena corresponde al segundo episodio -y la segunda muerte de esas características- de la miniserie Sacrificio, que Europa Europa volvió a programar este año en su grilla. Y que está disponible, completa, en Flow.

La producción creada por HBO tiene tres episodios de poco más de una hora cada uno, que estuvieron a cargo de la prestigiosa directora polaca Agnieszka Holland.

Basada en hechos y personajes reales, la serie tiene como eje la historia de Jan Palach, un estudiante de historia de la ciudad de Praga, que se prendió fuego en 1969 como una forma de protesta contra la ocupación soviética de Checoslovaquia, ocurrida el año anterior.

Con esa ocupación, se puso un fin -violento, por supuesto- a la reforma socialista conocida como la Primavera de Praga. Palach, por su parte, se convirtió en un ícono de la resistencia en su país.

Basada en hechos reales, "Sacrificio" viaja a fines de los '60 para contar una faceta del horror.

Basada en hechos reales, “Sacrificio” viaja a fines de los ’60 para contar una faceta del horror.

Con un registro de ficción y toques de diario personal, Holland desgrana los aspectos sociales y políticos más resonantes a partir de la muerte del joven y la idea de su familia de demandar a un funcionario del Partido Comunista.

En las escenas aparecen desde los grupos que quieren usar esa causa en su beneficio a los aliados al régimen checo y pasando por las figuras públicas, entre otros. En el fondo, como un gran telón, sobrevuela -siempre y magistralmente narrado con sutilezas– la calidad de vida, la crueldad y el absurdo del sistema.

La miniserie Sacrificio no sólo funciona por un guión -a cargo de Stepán Hulík- construido con solidez, convicción política y fundamentos. Buena parte de su gracia está en los excelentes actores -la interpretación de Jaroslava Pokorna en el papel de la madre de Jan Palach es soberbia- y, principalmente, en la maestría de la creadora para narrar.

La directora manipula el tiempo con cortes precisos; genera un clima de hostigamiento cuando es necesario; tensa las situaciones con el recurso de la música… Y lo logra, quizás, no sólo por su talento, sino también por conocer esas historias de primera mano: Holland estudiaba cine en Praga durante el tiempo de la ocupación soviética.

A veces, sólo cada tanto, el mundo de las series nos quita de la abulia del zapping y de las maratones sin sentido de una historia estirada hasta el hartazgo. Como Chernóbil -otra miniserie de HBO- o como la premiada película Ida, Sacrificio es una gran clase de tres horas y pico sobre cómo construir un drama histórico moderno.

La receta lleva mucho de cinismo. Sólo unas pocas pizcas de esperanza. Y una mirada lúcida para contar toda la crudeza de un mundo hostil.

"Sacrificio" se despega del pelotón de series a fuerza de calidad y crudeza en el relato.

“Sacrificio” se despega del pelotón de series a fuerza de calidad y crudeza en el relato.

Ficha

Calificación: Muy buena.

Drama Protagonista: Tatiana Pauhofová, Jaroslava Pokorná y Petr Stach Creación: Agnieszka Holland Emisión: Lunes a las 22, por Europa Europa. También disponible en On Demand de Flow Duración: Tres episodios de una hora.

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *