La peligrosa infancia de Leonardo DiCaprio de la que poco se conoce



Leonardo DiCaprio, antes de convertirse en una estrella, vivió experiencias que lo marcaron para siempre en las calles de Los Ángeles Crédito: Agencias

Cuando en 2013 Leonardo DiCaprio tuvo que ponerse en la piel del broker Jordan Belfort para la extraordinaria biopic de Martin Scorsese, El lobo de Wall Street, el actor de 46 años, quien eventualmente sería nominado al Oscar por una actuación que irradiaba bravura y slapstick, fue consultado por la prensa respecto a la adicción a las drogas y a las pastillas del famoso corredor de bolsa, y por su propia experiencia con las sustancias. Como Scorsese filmó esos momentos de desenfreno sin censura, sin tregua, y con un montaje acorde, DiCaprio se entregó al personaje como suele hacerlo -sin medias tintas-, y recordó inexorablemente su infancia donde las drogas estaban al alcance de sus manos.

Hijo del escritor y editor de novelas gráficas, George DiCaprio, y de la entonces secretaria alemana Irmelin Indenbirken, Leonardo DiCaprio vivió una infancia tumultuosa. Cuando tenía tan solo un año de edad, sus padres se divorciaron, pero acordaron vivir en casas conjuntas en California para criar al niño dentro de un marco de normalidad. Sin embargo, al poco tiempo, Irmelin se mudó con su hijo a diversos barrios de Los Ángeles, como Echo Park y Los Feliz, y esos años de formación marcarían para siempre la vida del actor, quien reconoció haber tenido una niñez, en numerosas ocasiones, muy peligrosa.

El consagrado actor, de 46 años, tuvo una infancia muy dura Fuente: Archivo

En una entrevista con Los Angeles Times, el actor se abrió como pocas veces sobre cómo fue crecer en la marginalidad. Cuando tenía cuatro años, la situación ecónomica de su madre era muy compleja y ambos debieron atravesar períodos de pobreza. El actor confesó que mientras crecía en dichos barrios lo vio todo a una edad muy temprana.

“Nunca probé las drogas”, aseguró. “Y si no lo hice fue porque veía el consumo literalmente todos los días de mi vida cuando tenía tres, cuatro años. Por eso, cuando llegué a Hollywood, para mí era como un paseo en el parque. Iba a fiestas, donde estaba la tentación. La industria es muy volátil y los artistas siempre están buscando pertenecer. Cuando sos niños y crecés en ese medio, te encontrás en una posición vulnerable, las críticas te hacen cuestionarte, y hemos visto a muchas personas ser víctimas de eso, lo cual es muy triste”, expresó DiCaprio, seguramente pensando en actores contemporáneos en su ascenso a la fama que murieron a muy temprana edad, como el caso de River Phoenix.

Cuando tenía tres años, veía el consumo de drogas todos los días; por lo tanto, cuando llegué a Hollywood, me pareció un paseo en el parque

Leonardo DiCaprio

Cuando DiCaprio asegura que Hollywood “es un paseo en el parque” está aludiendo a episodios muy puntuales de los cuales su madre no pudo protegerlo. Un día, cuando tenía tan solo cinco años, fue interceptado en la calle por un adicto al crack, quien lo puso contra la pared y lo amenazó con clavarle un aguja. DiCaprio logró salir corriendo, pero los días subsiguientes lo encontraron lidiando con situaciones similares. Desde reuniones con prostitutas y dealers, hasta sus paseos a la escuela que involucraban encuentros con personas que intimaban en las calles, a la vista de ese pequeño que, a su pesar, se fue acostumbrando a esa cotidianidad donde los robos y asesinatos también eran moneda corriente.

Durmiendo entre cajas

Leonardo DiCaprio cuando recién comenzaba en cine, con su madre, Irmelin Indenbirken Fuente: LA NACION – Crédito: GROSBY GROUP

La relación entre sus divorciados padres distaba de ser la mejor, pero era armónica. George pagaba una cuota alimentaria de 20 dólares, por lo cual Irmelin debió hacer lo imposible para subsistir con su hijo. En esas viviendas en los suburbios, la madre de DiCaprio se aseguró que él tuviera su propio cuarto, un resguardo ante lo que sucedía en el exterior. Sin embargo, cuando le llegaba el turno de visitar a su padre, el escenario era muy diferente. George, inmerso en la cultura hippie, disfrutaba de la compañía de artistas y no le pudo dar a su hijo en esa época la estabilidad que él necesitaba. Por lo tanto, en cada visita, DiCaprio dormía entre cajas repletas de cómics, ya que su padre no le proveía una cama.

Leonardo DiCaprio ha habaldo en numerosas ocasiones de cómo su madre lo protegió cuando vivían en la pobreza de Los Ángeles Fuente: LA NACION – Crédito: GROSBY GROUP

Cuando abandonaba la casa de George y volvía con su madre, sabía que iba a estar nuevamente expuesto a las adicciones. DiCaprio vio la droga bien de cerca, y de pequeño le tocó presenciar los estragos que hacía en las personas que lo rodeaban. “Salía a la calle y en la puerta me encontraba con personas abusando de la cocaína y la heroína”, relató el actor, quien añadió que ser testigo de ello lo asustó al punto de hablar con su madre para tomar una decisión drástica para su futuro. DiCaprio, en la escuela, también era objeto de bullying, por lo cual necesitaba imperiosamente de una vía de escape de una preadolescencia que lo atormentaba.

Mi juventud era, en cierto punto, como la película Taxi Driver

Leonardo DiCaprio

“Le pedí a mi mamá que me empiece a llevar a clases de actuación. Ese fue el quiebre en mi vida, esa motivación que se despertó en el momento justo”. A los 15 años, luego de que su hijo actuara en algunos comerciales, Irmeldin accedió. “Simplemente tenía que salir de allí, en la escuela me pegaban y ya estaba empezando a desarrollar una actitud negativa hacia los demás”, manifestó DiCaprio, quien también quería prepararse como actor para sacar a su mamá de la pobreza y de los peligros que se incrementaban.

DiCaprio junto a Robert De Niro en Mi vida como hijo, la película que, según el actor, lo salvó

Tras 100 audiciones fallidas, el actor estaba listo para tirar la toalla. Simplemente no podía ver a su madre llevándolo todos los días en auto a la zona de Westwood, en Los Ángeles, para ser rechazado una y otra vez. Sin embargo, su padre lo alentó a no bajar los brazos, probablemente sabiendo que había heredado de él ese apetito por el arte. Tras una participación en Critters 3, a los 19 años obtuvo un papel muy importante en el drama de Michael Caton-Jones, Mi vida como hijo, donde actuaba a la par nada menos que de Robert De Niro. “No tendríamos esta conversación si Bob no hubiese puesto los ojos en mí en ese momento”, aseguró el joven que un año después estaba pisando nada menos que la alfombra roja de los premios Oscar al ser nominado como mejor actor de reparto por ¿A quién ama Gilbert Grape?, la primera de sus seis nominaciones (ganó la estatuilla en 2016 por El renacido).

La enseñanza para su ahijado y la compañía permanente de su madre

La madre de DiCaprio suele ser su compañera inseparable en todas las ceremonias Fuente: LA NACION – Crédito: GROSBY GROUP

No, su infancia no fue fácil pero, como él mismo ha declarado, “nunca dejé de perseguir la zanahoria y sabía que para eso no tenía que caer en las tentaciones que se me presentaban”. Por lo tanto, cuando habla con su ahijado [Milano Johnson, hijo de su gran amigo, Jonah Johnson], que vive muy cerca de la zona en la que él vivió con su madre de pequeño, reconoce ponerse en un rol paternal. “Le cuento que en mi niñez yo veía cómo se manejaba una red de prostitución, que había crímenes y actos de violencia constantes. En un punto, estaba como viviendo en Taxi Driver. Pero me parece que él no me cree, ahora la zona se convirtió en un mundo para los hipsters y hay moteles que desaparecieron, se volvió una zona totalmente aburguesada”, apunta el actor que en la actualidad, cuando alude a los excesos de la industria, lo hace con la responsabilidad de quien estuvo en el epicentro de la áspera Los Ángeles de los 70, y sobrevivió para contarlo.

“Estuve de un lado del espectro, en la extrema pobreza, y ahora estoy en otro; eso me da una perspectiva diferente de cómo manejarme. Todo se reduce a lo que viví en esos barrios”, subrayó DiCaprio, a quien siempre lo vemos en la mayoría de las alfombras rojas y eventos con la mejor compañera posible: su mamá.

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