La nueva historia de Marcelo Birmajer: El pandemiólogo



En un zoom transmitido en simultáneo para todo el planeta, el gran experto de la carrera de Expertología de la Universidad de la Frontera (un “no lugar”, código postal 0,15), Mikis Uyaki, emitió su conferencia magistral: La nueva normalidad.

“Muchas personas”, comenzó Mikis, “hoy usan barbijo. Eeeeh… ejem”.

Mikis hacía unos sonidos raros entre frase y frase, como si esto le fuera a dar mayor relevancia a sus declaraciones.

“Decía, entonces, que muchas personas usan barbijo. Antes no usaban barbijo. Después (por algún motivo, subrayó el después) de la pandemia, sí usaron barbijo. En realidad, DURANTE la pandemia usaron barbijo. Pero cuando la pandemia termine, muchos dejarán de usar barbijo. O quizás SIGAN usando barbijo. Ah: ¡y se lavarán las manos con alcohol! Y también, se sentarán a más de dos metros uno de otro (excepto los siameses). En la Edad Media la gente se sentaba en sillas hechas de avena; mientras que hoy, nos sentamos en sillas de madera, metal o porcelana. Pero los niños pequeños utilizan la sillita alta. ¡Eso es la nueva normalidad! Y mucha gente me pregunta: ¿qué pasa si uso barbijo? ¿Y qué ocurrirá si, cuando termine la pandemia, sigo usando barbijo? ¿Y si me lavo las manos con alcohol? Yo les respondo: no labures, no estudies, rascate el higo. Pero por sobre todas las cosas, no comas galletitas. ¿Y por qué no comer galletitas? Bueno, ¡está comprobado! En el pasado, cuando se estudiaban carreras convencionales, como la arquitectura o la ingeniería, las personas no comprendían LA NUEVA NORMALIDAD. Pero con la PANDEMIA, todo cambió. ¿Y cómo cambió? Pero aun mucho más importante, ¿CÓMO CAMBIARÁ? Pues bien, una empresa, que hasta ahora tenía un sistema antisísmico, pongamos en Krakatoa, al Este de Java: esa misma empresa, que antes confeccionaba laja de piedra, ahora también va a seguir confeccionando laja de piedra. Por eso decimos: la nueva normalidad.

Si ustedes hablan con cualquier funcionario de la Organización Mundial de la Salud, especialmente su presidente, verán que no entienden nada. Pero eso es porque estamos ante una nueva normalidad. El presidente de la OMS, por ejemplo, ¿sabe sumar? Quizás no: pero sí jugar al Ludomatic. (El viejo ludomatic: no el digital ni el cerebro mágico). Porque hubo una pandemia y usamos barbijo y nos lavamos las manos con alcohol. Hubo quien pensó que ingiriendo plastilina podría acceder a una neo normalidad. Yo, por ejemplo, estoy hablando sin barbijo, y prácticamente rociando de saliva a los pocos desafortunados que me rodean: usaré barbijo. O no: porque por ahí no hace falta. O no hacía falta. Por ahí descubrimos que en realidad había que usar vincha. Pero no debemos descuidarnos; si miran hacia el noroeste, verán: la nueva normalidad. ¿Preguntas?

-Sí -alzó la mano un periodista acreditado-. ¿Qué recomendaciones les haría a los empresarios y a los emprendedores respecto a lo que usted llama la nueva normalidad?.

– Muy buena pregunta. Excelente. Pensé que me iba a preguntar por qué no uso barbijo, o por qué escupo. Yo creo que las empresas, durante la pandemia, deberían desarrollar sus aptitudes en el sentido de enfrentar las crisis. Si usted tiene una empresa en un lugar donde no hay pandemia, es una cosa. Y si vende en el medio de una pandemia, es otra. Entonces, si usted vende barbijos, suponga, y se termina la pandemia. ¿Dónde va a guardar todos los barbijos? ¿Y la meseta, la curva, y el pico? ¿Y la pala? Cuando éramos Homo Sapiens, no se imaginaba que en el año 2020 todavía usaríamos linternas a pila. Los cavernícolas creyeron que en la actualidad aún nos iluminaríamos con antorchas (incluso antes de que el hombre descubriera el fuego y el magiclick). Pero Edison descubrió la luz. ¿Y usted qué hace? Tiene que usar barbijo, lavarse los dientes con alcohol en gel. Por eso en los primeros meses de la pandemia la gente compraba cantidades industriales de papel higiénico a pila. Porque no es lo mismo una empresa que tiene un protocolo para enfrentar crisis que otra que tiene un protocolo para enfrentar crisis. Las empresas son como los dinosaurios: un tirano rex, un cleptosaurio. Un Jurassic Park. Los dinosaurios desaparecieron por no usar barbijo. Pero el barbijo no es infalible: si uno está en Krakatoa, al este de Java, como antes dijimos, y sobreviene un terremoto, de nada servirá que use barbijo. Y si repentinamente emerge un tsunami en la costa tailandesa, tampoco el barbijo lo morigerará.

A no ser que la temperatura sea especialmente elevada, o bajo cero, o moderada. Entonces sí, quedarse en cama, con el barbijo. O no. ¿Pero qué hacer si vivo en un sitio donde coinciden la posibilidad de un tsunami con la pandemia? Probablemente mudarme. O al menos no salir descalzo. ¿Más preguntas?

– Sí, ¿cómo definiría usted con características precisas la nueva normalidad?

– Excelente pregunta. Excelente. Precisamente, la nueva normalidad es exacta. Hay un par de datos que deciden la nueva normalidad: por ejemplo, los chocolates Chocolandia. Usted recordará que traían imágenes de un oso hormiguero, de un cascarudo, de una mulita. ¿Por qué dejaron de fabricarse? Antes de extinguir el mundo real, comenzamos por extinguir los dibujos de animales. Excepto el bozal del perro, ningún animal usa barbijo. El elefante no usa barbijo. La ameba no usa barbijo. Ni la mojarra ni el tero. Pero el ser humano, desde la época de las cavernas, no siempre usó barbijo. El papión no usa barbijo. Pero los kiosqueros sí, por lo menos últimamente: eso nos lleva de regreso al tema de Chocolandia. ¿Por qué alguien pediría, con barbijo, un kilo de harina en un kiosko de revistas? Quizás porque alguna de las revistas viene con una receta de mazapán. Pero esa misma persona, en un kiosko de golosinas, ya no usa barbijo: solo se suena la nariz con solvente. Y ahí es donde caemos, perdón, nos elevamos, a la nueva normalidad, y la actitud anticíclica de las medianas e ínfimas empresas, como los fabricantes de algodón de sopa.

– Perdón -interrumpió otro cronista-. ¿Qué es el algodón de sopa?

Mikis se tomó el tabique nasal como si el resto del mundo no pudiera entenderlo: -La nueva normalidad -replicó-. Si usted lee a Yuval Harari, en Sapiens, descubrirá que hace 250.000 millones de años, los papiones ya eran adolescentes. Y que el intestino se nos achicó y el cerebro se nos agrandó: pero ni siquiera así adelgazamos. ¿Cuál era exactamente su pregunta?

– ¿Qué es el algodón de sopa?

– Depende si usamos o no barbijo, en el sentido de la inmunidad del rebaño. O la inmunidad de ir al baño: porque hasta ahora los bares no te dejaban pasar. Pero si tenés inmunidad diplomática, están obligados dejarte orinar en el helecho. Esa es la inmunidad de ir al baño, que lamentablemente no se respetó lo bastante, aunque mucha gente usó barbijo inferior.

WD

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