La mujer de las 326 citas a ciegas en siete años



A LadyB76 la recordaremos siempre. Por ser la primera y por su malhumor. Pero todavía falta para que todo esto acabe mal. El tema ahora son las fotos. Lo suyo es un tratado acerca del escote y otros pedazos de cuerpos dispersos y pulposos. Trozos de materia buscando comunicar deseo.

Estos son diálogos que siempre empiezan con un “hola”. Cuesta atribuirlos a seres vivientes. Con el correr de los días, una tristeza preorgánica lo envolverá todo.

Los perfiles escritos en los sitios de encuentros, en general, son mausoleos de lugares comunes. A las mujeres les gusta mucho “viajar”. Hablan de “viajar” y del “arte”. Después, escote. No todas, pero un montón. Una tal Lany marca la diferencia: “Busco hombres que trabajen en el Coto de Adrogué”.

LadyB76, no conforme con el exotismo de viajar, nos muestra alguien que podría ser ella posando invisible con la Pirámide de Keops. Para los interesados en su persona, exige foto o no habrá posibilidad alguna de progresar en la conversación.

Tiene su carácter LadyB76. El perfil avisa que si nos “desubicamos” bloquea inmediatamente.

Una mujer sencilla con aspiraciones monumentales. “Busco enamorarme”.

Le decimos con las teclas: “el problema de ustedes, las bellas mujeres -y casi todas- es que deben hacer ‘perfiles’ sin estar acostumbradas al rol protagónico de la conquista. Eso termina tirándonos mochilas muy pesadas. No lo hacen a propósito –le escribimos-, pero pretenden que la inversión de tiempo se parezca bastante al acierto; y que el tipo del café que piensan tomar, sea el príncipe azul”.

En ContactosSex sabremos que se llama Alejandra mucho después de leer que le caben los tríos.

Hay una regla no escrita que hemos aprendido en un mes visitando páginas de encuentros: ellas no invitan nunca. No les interesa tampoco dividir por la cantidad de comensales (dos). Eso sí, se muestran satisfechas aunque no volvamos a vernos nunca más: “Gracias por la invitación”.

Pasado el control de calidad dado por las imágenes, llega el momento del alma. Qué hacemos, hijos, mascotas, deporte, a quién votamos, etc. Mal que nos pese, la grieta es un tema de conversación melancólicamente repetido.

Mirá también

Somos nuevos, así que nos dejamos llevar por los carriles infumables del descubrimiento mutuo hasta que LadyB76 deja entrever una duda existencial:

-¿Tenés más fotos? -nos pregunta.

Se aconseja usar la palabra “deconstrucción”. Siempre. Por alguna razón que no sabemos responder, todos la entienden y, en clave de cita, quiere decir que la virtualidad nos habilita para ponernos cachondos incluso antes de saber, por ejemplo, el nombre real de la interlocutora.

Alejandra llega después de leer que le caben los tríos y que es “squirt”. Googleamos: líquido que en ocasiones se ven en las películas para adultos, cuando una actriz expulsa un chorro en grandes cantidades.

Los comienzos son a cada rato en este zapping. Nos anotamos en varios sitios de encuentros. Al principio es apasionante. Mucho más entretenido que cualquier serie de Netflix. A la semana, la sensación decrece por la cantidad de arranques cada vez más empinados, siempre desde menos cero, con un “hola” cada vez más antipático y lejano.

Mirá también

Decidimos armar dos o tres respuestas tipo en un Word para ir copiando y pegando en cada oportunidad. Los chats son todos parecidos. Con LadyB76 no, porque ella es el primer contacto digital de nuestra afligida existencia en esta industria de la cita a ciegas.

Contactos Casuales, ZonaCitas, Be2, Badoo, ContactosSex.

La vida real. ¿Qué pasó con todo eso? Para estas líneas venimos usando el “nosotros” inclusivo en busca empatía, complicidad, identificación. Todos sabemos de qué hablamos cuando hablamos de Tinder.

Las mujeres de alguno de estos sitios web bloquean rápido. ¿Empoderamiento? El problema -como dice Kenneth Goldsmith, descendiente de Duchamp- radica en que, lejos de tanto pronóstico audiovisual, hemos ingresado en un mundo “texteado”. Y claro, una cosa es estar alfabetizados y otra, muy distinta, saber leer.

Bloquear vendría a ser el portazo que dábamos en vidas pasadas. 

Nos anotamos en varios sitios de encuentros. Al principio es más apasionante que cualquier serie de Netflix. A la semana, la sensación decrece por la cantidad de comienzos cada vez más empinados

En este momento hay 5.345 chicas y señoras online en ZonaCitas. Algunas son demasiado ciertas y parecen arrancadas de esos desfiles de “mujeres reales” que se hacen una vez al año antes de volver corriendo a Nicole Neumann.

LadyB76 habla mucho con emojis. Es comprensible (siguiendo la lógica de Goldsmith). Notamos que el emoji se mete fresco y sin parar en la vida cotidiana. Distinto al lenguaje no sexista o inclusivo, que parece pedir permiso a fuerza de agendas públicas y proyectos de ley.

En un momento pasamos al WhatsApp de Lady. Un escalón más de intimidad. La voz tarda en llegar. “Hola, ¿cómo estás?”. Rompemos el hielo diciendo cualquier cosa que nos corporiza.

La mujer del nickname también irrumpe con una voz grave: “Esta es mi voz”. Enseguida usa la herramienta sensual de Graciela Borges para plantear la inmediata posibilidad de tomar un café y… “conocernos”.

De la lencería erótica al café. Ya le vimos parte de su vientre en las fotos. Podríamos hablar del lunar que tiene en la cola. Algo falla y ella quiere que nos veamos en un Havanna de Belgrano.

Tratar de resultar seductor, contar cosas, hablar de hobbies, escuchar sobre la imperiosa necesidad de salir de estas páginas. Stop. Este ítem da para un libro de tips sobre citas a ciegas. Punto número uno: todes estamos de paso por la vida de apareamiento digital.

Lo cierto es que no podemos hacerlo. Nos cuesta. Nos da fiaca. Resumiendo: logramos que venga a casa. LadyB76 hace saber que, por ser principiantes, hemos logrado un hito en “citas inaugurales”. Pide dos condiciones: vino malbec y chocolate Milka.

La historia termina de la peor manera (“Me quiero ir ya”). Riesgos lógicos de pasar del artesanato de la cita a ciegas, a esta especie de packaging sustentable del encuentro casual, donde tiramos misiles de bytes a cualquier parte.

Mirá también

Un sábado de estos: además del malbec y el chocolate pide que la esperemos abajo, en la calle. Acaba de estacionar un auto de marca japonesa. Cuando se incorpora, los pantalones blancos parecen de body painting. Nos abrazamos como diciendo por fin.

Su altura desciende de un par de Sarkanys. Ponemos música para resultar interesantes, pero ella no alcanza a percibirlo. Hecha de una sola pieza, materializada tras su fragmentaria imagen web, LadyB76 es otra cosa. Robusta, digamos. Una redondez tapando otras redondeces, y así.

Algo no va a funcionar.

Pero ahora mismo –casi una hora después del encuentro- está descalza en el sillón de dos cuerpos mostrando sus fotos en la pantalla del teléfono: fotos de penes, de cuatro tetas (porque se la ve con otra mujer), fotos de un angoleño que vive en Colegiales. Un trío, “mi séptima cita”, otro fulano correspondiente a la “vigésimo tercera cita… “

-Perdoname, los tenés numerados –queremos saber tímidos e intimidados.

-Jajaja, más o menos. Sí.

-¿Cuantas citas tuviste?

-325 en casi siete años. Con la tuya, 326.

Sin que se le pregunte nada, deja caer su meteorito de humanidad contra el respaldo del sillón, y se larga con todo.

-Estoy podrida. Es muy agotador esto. Mucha pero mucha energía al pepe… Ahora la que pregunta soy yo: ¿Te gusto o no te gusto?

-(Sonrisa incomoda) Recién nos…

-Físicamente –interrumpe con oficio-. ¿Te gusto o no te gusto?

-No sé… -decimos tontos y retontos.

-Ah, buá… –deja caer los brazos-: esto nunca me pasó.

-¿Qué cosa?

-Voy a ir levantando campamento de a poquito, ¿sabés?

Nos iluminamos, de golpe. Le decimos que este oficio es un sacerdocio porque las ideas, muy guachas, aparecen en cualquier momento. Intentamos explicarle que nuestro trabajo florece sin que nos demos cuenta y ahora, justo justo ahora, tenemos una curiosidad nueva.

Nos mira sin decir nada.

-¿Podemos hacer una nota? –LadyB76 se pone los zapatos mientras recupera la altura Sarkany.

-Abrime la puerta, por favor.

-¿No te interesa? Aprovechás toda tu experiencia para dar tips, orientar cómo hacer una cita, qué requisitos son indispensables para una cita a ciegas…

-Me quiero ir ya. Abrime la puerta.

-Vos contando en primera persona tus vivencias a lo largo de trescientos encuentros…

-Abrime la puerta ya.

WD

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *