La inesperada confesión de Verónica Lozano: “Hablo con los muertos”


Ella es una de las conductoras más versátiles de la TV y este viernes, se animó al “cuestionario intragable” de Flor de equipo. Verónica Lozano estuvo como invitada en el ciclo de Telefe y, tras recordar sus comienzos en el medio, se sometió al desafío de las preguntas picantes. Fiel a su estilo divertido y descontracturado, la conductora habló de todo: desde su polémica burla a Nicolás Wiñazki hasta sus charlas con su madre muerta.

Tras definirse como una “loca, hiperquinética, que habla sola”, Lozano habló de su adicción al celular (algo que su familia le reclama constantemente). Esta declaración dio pie a la siguiente pregunta en relación con las redes sociales, algo a lo que la psicóloga también es asidua: “¿Cuál fue el tuit más desafortunado que escribiste?”, lanzó Flor Peña. Sin embargo, la invitada eligió hablar de otra experiencia polémica que le tocó vivir hace unos meses atrás. “No fue un tuit, fue cuando hice la imitación de Wiñazki. Eso fue complicado, hubo mucho troll, mucho hater”, recordó algo arrepentida.

Sin embargo, fue la siguiente pregunta la que la llevó a hacer una confesión inesperada. “Contanos alguna experiencia sobrenatural que nos sorprenda”, le pidió Peña. “Hago crecer cosas”, bromeó, entre risas, mientras el resto del equipo le pedía la receta. Pero, inmediatamente, Lozano se puso seria para contar algo de su intimidad. “Hablo con mi mamá que está muerta pero no me contesta. Tengo un diálogo con ella y con mi abuela. Hablo con los muertos, les cuento cosas y me siento bien”, reveló al tiempo que aseguró que suele recibir “muchas visitas de mariposas y colibríes” cada vez que piensa en sus seres queridos que ya no están.

La última pregunta estuvo a cargo de su gran amiga Analía Franchin, que hace unos días se sumó al staff de Flor de equipo como cocinera. “¿Es verdad que le hiciste pasar un cumpleaños muy feo a tu hija Antonia?”, lanzó descolocando a la animadora. “Es verdad. Antonia estaba flasheando con un cumpleaños de Frida Kahlo y le compré una torta hermosa. Cuando sopló las velitas, me dice: ‘Guardemos la parte de arriba para el colegio, para que me lo festejen allá’. Al otro día, la llevo en un tupper, la maestra la pone en la heladera, van al recreo y cuando la van a cortar… ¡Era de telgopor!”, contó entre carcajadas.

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