La historia del director franco-marroquí Mohamed El Khatib, que trajo su obra a Buenos Aires



El director francés, de origen marroquí, Mohamed El Kathib trae su obra Bello final al festival Temporada Alta que se hace en Timbre 4 y va por su octava temporada. Este año, la de El Kathib es una de las visitas más interesantes, ya que su obra se encuadra dentro del llamado teatro documental. Con el apoyo del Instituto Francés, la obra (Finir en Beauté, en el original) se podrá ver en la sala de Boedo este jueves 6 y viernes 7 de febrero.

El director, nacido en Francia en 1980, además es sociólogo e hijo de inmigrantes marroquíes que trabajaron como obreros en Europa. Bello final es la reconstrucción de la enfermedad y muerte de su madre, convertida en pieza teatral, con la que recorrido gran parte de Francia.

“Todo es real porque se trata de la verdadera historia de mi mamá. En el fondo yo creo que la realidad no existe. Se trata más bien de puntos de vista”, dice Mohamed, recién llegado a Buenos Aires: “Hay algo fáctico, totalmente documental y personal”. 

Mirá también

Alejado por completo del teatro tradicional que, según El Kathib, sólo describe estilos pero no conmueve, él eligió otra forma de contar una historia. “Con lo documental intento cambiar los códigos y no recurro a una actriz sino a una mujer real, en este caso, mi madre. Me parece un gesto democrático, quiero ver gente y oír voces que no se ven ni oyen habitualmente en los teatros”, asegura.

-¿Por qué narrar una historia tan personal y dolorosa como la muerte de tu madre?

-La necesidad de mostrar esta muerte es porque, a pesar de que todo mundo ha perdido o perderá a su madre en algún momento, nunca se muestra en el teatro, es como un tabú del que nadie quiere hablar, por lo menos es lo que sucede en Europa y en Occidente, en general. La enfermedad y la muerte son cosas de las que nadie se quiere hacer cargo y por eso tomé el tema. Mi obra es una tentativa de reconciliación con eso.

Mohamed El Khatib, en la Argentina.

-¿Cómo fue el proceso de grabar ese tránsito de la vida hacia la muerte de un ser querido?

-Grabé a mi madre en el hospital los últimos dos años y estaba asombrado de cómo los médicos no saben hablarle a quien está muriendo. Hay una dificultad de ponerle palabras a eso y con el teatro intento darle voz. También quería reflejar la incapacidad de los médicos de acompañar a quienes están llegando al fin de su vida. Se miente mucho alrededor de eso, y fuera de la religión no hay rituales, por eso la gente le tema a la muerte. 

Si bien la madre de El Kathib vivió y murió en Francia, fue enterrada en Marruecos, su tierra natal. “A diferencia del funeral francés, el marroquí fue un ritual muy lindo, cálido”. 

A modo de diario y reconstruyendo la memoria de su madre, el director creó un registro afectivo de su vida y sus orígenes. “Prefiero oír a la gente directamente, contar la historia sin efectos teatrales que me alejen del objetivo, Me gusta estar más cerca de lo performático”, dice.

-¿Qué conocés del teatro argentino?

-Me interesa mucho el trabajo de Lola Arias, Sergio Boris, Claudio Tolcachir y Mariano Pensotti, y también aunque es más académico, de Daniel Veronese. Me gustan las experiencias de teatro comunitario, hay algo distinto ahí. Pero, sin dudas, estando en Sudamérica, la mejor experiencia para vivir, por su intensidad, es poder ver un clásico River-Boca. Me parece que nadie se lo debería perder.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *