La historia de Lee Morgan, el trompetista de jazz asesinado por una infidelidad

La frase “Ya no estoy con esta perra” (I’m Not With This Bitch Anymore) le costó un balazo en el pecho al trompetista Lee Morgan. Su compañera hasta ese momento, Helen More, desairada y en un ataque de celos le disparó con el revólver que el propio Morgan le había dado para su protección, un 32 corto plateado.

Lee Morgan tenía 33 años y murió desangrado en el club de jazz Slug’s Saloon, en el East Village, de Nueva York, la fría y tormentosa noche del sábado 19 de febrero de 1972, casi 50 años atrás, a raíz de que la nieve impidió que llegase a tiempo la ambulancia.

El balazo no lo mató de inmediato y hasta tuvieron tiempo de despedirse según la versión de alguien que estaba presente. Helen gritó segundos después del tiro: “Oh, ¿Qué te he hecho?” y Lee le respondió “Yo sé que realmente no querías hacer esto. Yo también lo siento”.

La relación entre Helen y Lee venía de tiempo atrás, la convivencia habría comenzado en 1967, cuando Morgan estaba quebrado y y viviendo en la calle debido a su adicción a la heroína. Helen no sólo lo ayudó en su recuperación, ya que logró que ingresara en el “programa de desintoxicación” a través de un tratamiento con metadona, también se convirtió en su manager y Lee comenzó a ganar dinero.

Lee Morgan y Helen More, su amante, su confidente y su manager y quien lo asesinó.

Lee Morgan y Helen More, su amante, su confidente y su manager y quien lo asesinó.

Quién fue Lee Morgan

Sin duda, Morgan fue un músico con fuerza, alma y emoción; uno de los trompetistas más conmovedores del jazz moderno y un improvisador apasionado pleno de emoción y energía; su estilo representa la quintaesencia de la trompeta hard bop.

Edward Lee Morgan nació en Filadelfia, el 10 de julio de 1938. Comenzó con el piano y el saxo alto para pasarse a la trompeta a los 13 años, instrumento que lo sedujo desde el primer momento. Su principal influencia fue el genial Clifford Brown, con quien llegó a tomar clases.

Cuando Morgan comenzó su vida, estaba tan alejado del estilo de un drogadicto como podría imaginarse. Disfrutó de un trasfondo familiar sólido con fuertes conexiones con la iglesia y que lo apoyó sostenidamente en su deseo de ser músico.

Era el menor de cuatro hijos y su hermana Ernestina fue la que le regaló su primera trompeta. Su desarrollo fue vertical, su precocidad, llamativa. Se hizo profesional a los 15 años y a los 17 años, es decir, cuatro años después de haber comenzado con la trompeta, ya tocaba en la Big Band de Dizzy Gillespie.

En 1957, participó en el legendario disco de John Coltrane, Blue Train y, en 1958, con 20 años recién cumplidos entró en los Jazz Messengers, del baterista Art Blakey, donde además de mostrar su talento como solista también se lució como compositor, con temas como The Midget, Haina, Celine, Yama, Pisces y Blue Lace, entre otros.

La música de Morgan tiene un sonido urbano que combinó con la limpieza de Clifford Brown para producir algo único. Con el tiempo llegó a desarrollar un estilo personal en el que mezclaba frases cortas y penetrantes con otras largas y oscilantes, usando magistralmente el recurso de la reiteración.

En acción, el trompetista Lee Morgan.

En acción, el trompetista Lee Morgan.

La caída

Lee Morgan comenzó a consumir heroína durante su paso por los Messengers hasta que llegó un momento en 1961 en que la situación se volvió insostenible tanto para él como para el pianista Bobby Timmons, compositor del tema que se convirtió en el himno de la banda, Moanin’; ambos dejaron el quinteto.

Morgan volvió a su Filadelfia natal a “limpiarse”. Abandonó el jazz por dos años y con su trompeta vendida y su labio deteriorado entró en Narcotic Farm, en Lexington, un centro de rehabilitación que había acogido a William Burroughs y Chet Baker, entre otros. Fueron meses en los que corrían rumores acerca de su muerte o de que se había unido al ejército.

Por su parte, el biógrafo del trompetista, Tom Perchard, afirmó que fue Art Blakey quien lo introdujo en la heroína, que terminó por arruinar su carrera. El baterista usaba la droga con una conducta pocas veces vista al punto que le permitía mantener una digna constancia en su trabajo, algo absolutamente inusual y que el trompetista, como miles de otros artistas, no logró.

El regreso

Dos años después, en noviembre de 1963, Morgan regresa bastante mejor a Nueva York y decide iniciar su carrera como solista, aunque ya desde 1956 venía grabando discos a su nombre en el sello Blue Note.

Lee Morgan fue asesinado en 1971, a la salida de un club de jazz.

Lee Morgan fue asesinado en 1971, a la salida de un club de jazz.

En 1964, lanzó The Sidewinder, que logra un éxito inesperado y que llega al puesto 35 en los charts de ventas. El tema que terminó por dar título al disco lo escribió en el estudio de grabación porque faltaba una composición; concretamente, The Sidewinder era el relleno.

El artista con gran habilidad desarrolló un estilo de jazz funk, que en las discotecas denominaban “boogaloo” y que ganó espacio en las radios y fue utilizado, incluso, por la automotriz Chrysler como el tema principal de la serie mundial de béisbol de 1964.

Morgan fue un artista prolífico, con 25 discos a su nombre e infinidad de trabajos como acompañante junto a Wayne Shorter, Hank Mobley, Andrew Hill, McCoy Tyner, Jackie Mc Lean, Elvin Jones, Joe Henderson y Freddie Hubbard, entre otros.

Es difícil ponerlo en una categoría. “No me gustan las etiquetas; si puedes tocar, puedes tocar con todo el mundo. Miren a Coleman Hawkins, a Joe Henderson. No deberíamos limitar nuestra mente”.

“Soy de los que prefieren el swing, pero experimenté con formas libres como Evolution, de Grachan Moncur y Grass Roots, de Andrew Hill. Hice un álbum con Larry Young (Mother Ship, grabado en 1969) y a la semana, uno con Lonnie Smith (Turning Point, 1969), algo completamente diferente”, señaló el trompetista en una entrevista en 1970.

El principio del fin

Corría 1967 y de los 15.000 dólares que había ganado con The Sidewinder no quedaba nada. Morgan estaba en las últimas y prefería consumir drogas que hacer música.

Lee Morgan encabezando un trío de batería y contrabajo.

Lee Morgan encabezando un trío de batería y contrabajo.

Jeff McMillan describiría en su biografía sobre el trompetista Delightfulee (coincide con el nombre de uno de los discos del artista): “Dormir en la acera frente al Birdland sin zapatos, dormir en las mesas de billar en bares, usar un traje sucio sobre su pijama, robar un televisor del lobby de un hotel para obtener algo de dinero”. Así estaba Morgan por aquel año.

En este punto de su decadencia, ocurrió un milagro. Una helada noche de 1967, Helen More, hizo una reunión de puertas abiertas en su casa, en Hell’s Kitchen, un barrio pobre de Manhattan, donde habría jazz y comida y apareció Morgan, sin abrigo y sin trompeta.

More lo describió como “andrajoso y lamentable, pero por alguna razón mi corazón estaba con él”. Lo primero que hizo Helen fue recuperar la trompeta y así, con ese gesto, selló una relación estrecha de afecto y dependencia.

Morgan se mudó con ella (mudarse es una palabra que implica que llevó sus cosas, lo cual no fue así) o simplemente se quedó en su casa.

“Se aferró a mí” y Helen, 13 años mayor que Lee, tomó el control total de su vida. Le dio de comer, lo cuidó, lo vistió, lo hizo ingresar en el programa de metadona, lo llevó al dentista para que le arreglen los dientes que tenía flojos y que dificultan su embocadura y Morgan comenzó a tocar y a componer.

More recompuso la carrera de Lee Morgan y aunque nunca se casaron se presentaban como marido y mujer; incluso Helen adoptó el apellido Morgan. Ella fue su manager, reservaba fechas, manejaba el dinero y que se comportase como un profesional puntual y responsable y lo logró.

El periodista Stuart Nicholson, de Jazzwise, señaló que el saxofonista Bennie Maupin definía a Helen More, como su confidente, amiga y amante.

“Tenía una fuerza realmente tranquila y él confiaba en ella”. Animado por More, arma un circuito con tres clubes, Left Bank Jazz Society, en Baltimore, Slug’s Saloon, en el East Village, en Manhattan, que terminó cerrando meses después del asesinato de Morgan, y el Club Baron, en Harlem.

En julio de 1970, Morgan, afirmado como músico y con un pasar económico desahogado, graba con un sólido grupo formado por Maupin, Harold Mabern en piano, Jimmie Merritt en contrabajo y Mickey Roker en batería (también intervino en uno de los temas Jack DeJohnette) Live at the Lighthouse, famoso club de jazz en Hermosa Beach, en California.

La vida de Morgan viajaba con el viento en las velas hasta que, a mediados de 1971, More comienza a notar cambios en la conducta de Lee. Estaba viéndose con otra mujer, Judith Johnson; más aún, algunas noches no volvía para quedarse en la casa de ella, en Nueva Jersey y estaba consumiendo cocaína.

La noche de la tragedia fue con Johnson a su presentación en Slug’s y entre un set y otro, apareció More, que lo enfrenta violentamente.

Tras agredirla verbalmente, la echó del local a empujones y en ese momento, a Helen se le cae, en la calle, el arma del bolso, la toma, regresa al club y le dispara en el pecho causándole la muerte al trompetista.

Unas 1000 personas acompañaron el funeral de Morgan en The Advocate, de Filadelfia, mientras que Helen More se declaró culpable de homicidio en segundo grado y pasó dos años en prisión. Al salir regresó a su ciudad, Carolina del Norte. Poco antes de morir, en febrero de 1996, dio la única entrevista al escritor de jazz Larry Reni Thomas, que escribió La mujer que mató a Lee Morgan.

Precisamente, el documental I Called Him Morgan, de Kaspar Collins, en la plataforma Netflix, además de ser la mejor fuente de información sobre los últimos cinco años en la vida del trompetista utilizó mucho del material de esa entrevista. Helen More murió de un ataque al corazón en marzo de 1996.

En Morgan se percibe claramente esa peculiar fascinación que existe entre arte y exceso, como el caso de Charlie Parker o Jimi Hendrix, por ejemplo, de dónde surge tanto tiempo después una figura romántica como la de este trompetista que herido de muerte le dice a su victimaria: “Yo sé que realmente no querías hacer esto”.

WD

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *