La historia de la versión salsera del tema de Divididos que Ricardo Mollo grabó con internos del penal de Mendoza



Cuando Ricardo Mollo conoció la historia Conducta Calle, la banda integrada por 14 internos del penal de Mendoza, tres de los cuales ya alcanzaron la libertad, quiso formar parte del proyecto de versiones de grandes clásicos del rock que el grupo tenía en mente.

De a poco, la idea, que fue noticia en marzo de 2019, fue tomando forma, y finalmente el cantante de Divididos ensambló a la perfección su su potente voz con la del “Palta”, el cantante de Conducta Calle, y cantó y bailó al ritmo de una versión en plan salsero de Par mil, el clásico que el power trío grabó en su álbum Narigón del siglo, publicado en el 2000. Y sumó su impronta a la iniciativa, de la que también participaron otros músicos, como el Mono de Kapanga y Marciano Cantero, de los Enanitos Verdes.

Esta nueva versión de Par mil fue publicada el viernes pasado en las redes de Divididos, y replicada por Cultura Calle. “Elegimos esta canción por lo que representa esa luz del alma, del hombre que espera el alba”, dice Palta, que ensaya tras las rejas y que ha encontrado en el música la inspiración para una nueva vida, una vez cumplida su condena.

En la versión de Conducta Calle, “Par Mil” invita a bailar.

La grabación con la colaboración de Mollo estuvo a cargo de Federico Mendiry (asistente de Divididos), en La Calandria. El contacto con el músico había sido establecido un año atrás, en el marco de la última Fiesta de la Vendimia, y el proyecto contó con la participación de los músicos Leonardo Gómez y Nahuel Maldonado, que aportaron los instrumentos de viento, y la producción audiovisual estuvo a cargo de Leopoldo Montero (Divididos), el cineasta Naum Novelli y los fotógrafos Romina Abel y Lisandro Figueroa.

Cultura Calle cantó en el penal de San Felipe, mientras el cantante de la ‘aplanadora del rock’ grabó su participación en la propia sala de ensayo y estudio de la banda, en el espacio del Parque Leloir. Allí fue donde registraron el disco Amapola del 66, y su última canción, Mundo Ganado.

La banda perdió a tres de sus integrantes, que recuperaron la libertad; el sueño es volver a tocar todos juntos del otro lado de los muros del penal.

Cultura Calle arrancó en 2017. Diego Di Rocco, uno de los monitores que creó la banda intra muros, recordó. “Pedimos permiso para entrar los equipos a la cárcel. Propusimos a la música como terapia para los chicos que están privados de su libertad”. El armado incluyó al comunicador social Gaspar Contreras y al músico Lucas Aja.

“Al principio hacíamos música con chapas, botellas y latas, y con el tiempo, pudimos incorporar instrumentos de mejor calidad”, dice Di Rocco. Pero la gran oportunidad llegó con el “si” de Víctor Heredia, el primero de los cantautores consagrados que apostó por el proyecto y abrió muchas puertas.

Primero la cosa fue con latas, botellas y chapas. Hoy Conducta Calle logró tener su set de instrumentos, y la música es una terapia.

De a poco se fueron sumando referentes, como Martín Fabio “El Mono”, de Kapanga, considerado el padrino artístico de la banda; y el último, ha sido Mollo. En la lista de figuras que ya cantaron con Conducta Calle también están Piero, Marciano Cantero y el baladista mendocino Mario Viluron. Para este 2020 los artistas que han comprometido sumarse al proyecto son Alejandro Lerner, Javier Calamaro, Adriana Varela, Teresa Parodi y los Caligaris.

Sobre el escenario, en sus actuaciones dentro del penal, “El Palta” dice que se siente “la persona más grande”. Y, describe: “Cuando se apaga la luz, que te ilumina por unos segundos, uno vuelve a ser normal, una persona de la vida cotidiana”. El interno del penal de San Felipe explica que Conducta calle significa “todo”, y agradece a los jueces, al director de la cárcel y los monitores que hicieron posible que un día los instrumentos ingresaran al penal.

El Mono, de Kapanga, cumple el rol de padrino artístico de Conducta Calle.

Tres de los integrantes de la banda han conseguido su libertad en los últimos meses, y no pueden volver para los ensayos. ¡Tampoco quieren! El modo que han encontrado para continuar tocando es reunirse una vez por semana con Aja, el productor musical para ensayar las canciones.

El sueño compartido es volver a tocar juntos pero fuera del perímetro carcelario: “Me gustaría encontrarnos arriba del escenario. Mirar para atrás y decir: ‘Che, te acordás cuando estábamos en el penal´”, concluye el cantante. Y ojalá se cumpla pronto.

La música impresa en la piel en el cuello de uno de los integrantes de Conducta Calle.

E.S.

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