La heroica historia de Josephine Baker, que tendrá su tumba en el Panteón de París

Debajo de las plumas y los brillos del sofisticado cabaret parisino que había hecho de ella una estrella mundial, Josephine Baker también fue una activa resistente durante la ocupación nazi de Francia, con misiones por toda Europa.

En honor a esa lealtad a Francia, Josephine Baker será introducida en el Panteón de París el próximo martes 30 de noviembre, y se convertirá en la sexta mujer en entrar en el mausoleo donde los franceses rinden tributo a sus personas más ilustres.

La memoria de la bailarina y actriz compartirá el espacio con la expresidenta del Parlamento Europeo, Simone Veil; la científica y ganadora del Nobel, Marie Curie; las figuras de la Resistencia antinazi Germaine Tillion y Geneviève de Gaulle-Anthonioz, y la científica Sophie Berthelot. Además de los 73 hombres cuyos restos reposan allí como Voltaire, Victor Hugo, Louis Braille y Alejandro Dumas, entre otros.

Josephine Baker. Actriz, cantante, bailarina y activa antinazi durante la Segunda Guerra Mundial. Foto AFP

Josephine Baker. Actriz, cantante, bailarina y activa antinazi durante la Segunda Guerra Mundial. Foto AFP

Quién fue Josephine Baker

Baker, nacida en 1906 en Saint Louis, Estados Unidos, llegó a París en 1925 para actuar en cabarets y se convirtió en una gran estrella. Se nacionalizó francesa en 1937, porque siempre dijo que en el país europeo se sintió libre del segregacionismo que padecía la minoría negra estadounidense.

El Servicio Histórico de Defensa (SHD) del Ministerio francés de Defensa ha divulgado, con motivo de la entrada de Baker en el Panteón, toda la documentación que tiene sobre su labor en la Resistencia y luego en la aviación de las Fuerzas Francesas Libres (FFL) del general Charles De Gaulle.

“Desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial no quiso ser considerada como una cantante al servicio del Ejército, sino como una combatiente que cantaba“, explica en declaraciones a la agencia EFE Géraud Létang, un historiador del SHD.

Tras la caída militar de Francia en mayo y junio de 1940 ante el avance arrollador del Ejército nazi, Baker “decidió rechazar la derrota”, se negó a actuar para las tropas alemanas de ocupación y comenzó a trabajar con el comandante Jacques Abtey, jefe en París del contraespionaje militar de las FFL, con el que compartía la información que llegaba a sus oídos en la alta sociedad parisina.

Josephine Baker se consideraba "una combatiente que cantaba". Foto AFP.

Josephine Baker se consideraba “una combatiente que cantaba”. Foto AFP.

En contra de los totalitarismos

“Lo que explica el compromiso de Baker es que en Francia encuentra abrigo entre un racismo que cierra sus tenazas: el del segregacionismo estadounidense que había dejado atrás y el del nazismo que llega con la guerra”, explica el investigador. Su marido de entonces, el industrial Jean Lion, fue víctima de las leyes antisemitas del Gobierno del mariscal Pétain.

La artista incluyó en su compañía artística a miembros de los servicios del espionaje de la resistencia, camuflados como técnicos o maquilladores, con Abtey como su agente, lo que les permitía desplazarse por la Francia de Vichy para recopilar y trasladar datos valiosos. Pero, además, las partituras musicales que utilizaba incluían información escrita en tinta invisible.

Josephine Baker. Una vida de película entre el arte y el compromiso como parte de la resistencia francesa. Foto AFP

Josephine Baker. Una vida de película entre el arte y el compromiso como parte de la resistencia francesa. Foto AFP

Dentro de este esquema, la cantante realizó en noviembre de 1940 una larga gira artística por España y Portugal, dos países gobernados por dictadores de derecha y que eran auténticos nidos de espías de todos los países beligerantes debido a su neutralidad en el conflicto.

Para Baker, lograr pasaportes y permisos de viaje era mucho más fácil que para los espías enrolados en su compañía. Esa actividad como parte de la resistencia la ponía en riesgo. Sin embargo, siguió adelante.

Tras una grave enfermedad, se instaló en Argelia en 1941, territorio francés liberado por los aliados a finales de 1942, y allí se enroló en la aviación de la Fuerzas Francesas Libres del general De Gaulle.

Honrada con medalla

En 1946 recibió la medalla de la Resistencia Francesa. Las autoridades la propusieron para la Legión de Honor a título civil, pero ella la pidió a título militar, algo en lo que recibió el apoyo de numerosas figuras de la época.

Falleció en París en abril de 1975 a los 68 años a causa de un derrame cerebral. A su funeral asistió una multitud y Baker fue enterrada en Mónaco. Como explica Létang, la artista “es un símbolo” de dos categorías de personas “que jugaron un papel fundamental en la Resistencia y de las que se habla poco en Francia: las mujeres y los extranjeros”. Ahora, se revertirá algo de eso.

WD

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