la estrella pop que admira a Amy Winehouse y está obsesionada con Nathy Peluso

Alessia Cara es, en varios sentidos, la perfecta encarnación de la celebridad modelo actual. Tuvo su explosión mediática vía YouTube conquistando con su tema de 2016 Here una nación de conflictuados adolescentes; ”antisociales pesimistas”, como menciona la letra del hit.

Paralelamente, generó haters a troche y moche: desde los clásicos ataques en las redes al cuestionamiento por su primer Grammy en 2018 por Mejor Artista Nuevo. Sufrió con ansiedad e insomnio todo este proceso de “éxito”.

Esta canadiense de 25 años hoy se encuentra nuevamente en el candelero con la edición de su disco In The Meantime, en el cual continúa hablando de sus variados demonios y lo hace en un entorno musical maduro, cuidado y efectivo.

Sí, In The Meantime es su mejor disco hasta ahora y, por su lenguaje corporal y buen humor apreciable desde la pantalla de Zoom, ella pareciera estar segura de esto.

En su tercer disco, Alessia Cara muestra un aplomo interpretativo digno de ser festejado. Foto Prensa

En su tercer disco, Alessia Cara muestra un aplomo interpretativo digno de ser festejado. Foto Prensa

En esta nueva placa deja notar su obsesión por Amy Winehouse tanto en lo musical como en los hechos ya que compuso el corte Shapeshifter en la casa de Miami donde Winehouse trabajó en su disco más representativo, Back to Black. Pero más allá de ese detalle, el disco muestra a Cara con un aplomo interpretativo llamativo y digno de ser festejado.

Su periplo emocional discurre en 18 canciones con gancho e inteligencia, producidas y expresadas con precisión, en parte producto de que Cara es una artista comprometida con su sentir de (post) adolescente marginal, agobiada por el éxito desmedido y la sobreexposición, condiciones en las cuales encontró su combustible para la creatividad.

Como buena descendiente de italianos (su apellido real es Caracciolo, de Reggio di Calabria), Cara se toma todo muy en serio y es apasionada, tanto para responder a un hater por Twitter como para hablar con Clarín.

Con el rumbo claro

-Se suele considerar que el tercer disco es el que define la carrera de un artista, ¿cómo es es tu caso? ¿Cómo te sentís con In The Meantime?

-Es un buen punto, porque siento que el primer disco es con el que ves como viene la cosa, el segundo trae un montón de presión para seguir con lo bueno que se logró en el primero y en el tercero siento que realmente crecí como creadora, como artista, como compositora.

Así que sí, este disco es el que definirá mi viaje. Estoy muy orgullosa, es un gran logro para mí. Definitivamente siento que es música mucho más sofisticada y madura que la de mis comienzos, siento que mis habilidades mejoraron, lo cual es genial.

-¿Por qué escribiste una canción como Best Days? ¿No sos demasiado joven para ser nostálgica?

-(Ríe) Nunca sabés cuándo puede aparecer la nostalgia. Podés estar nostálgico de ayer. Suelo ser muy melancólica y la idea de que el tiempo pasa tan rápido siempre me desafía. Suelo pensar en algo que pasó ayer como algo que nunca volverá a pasar.

Soy muy joven para esto pero al mismo tiempo no lo soy. A los 25, especialmente, ya no sos una piba pero tampoco una adulta responsable. Al mismo tiempo ya estoy en el camino del crecimiento y nadie me devolverá mis años pasados. Ese era mi miedo cuando escribí esa canción.

América del sur y la obsesión por Nathy Peluso

Bluebird tiene una fuerte influencia de Bossa Nova. ¿Qué tan importante es para vos la música de Brasil o Sudamérica en general?

-¡1000%! Soy una gran fan de la Bossa Nova. Amo la música sudamericana y brasileña, fue una gran influencia al escribir este disco. Sónica y líricamente. Esa forma que tiene la Bossa para expresar letras a corazón abierto… Todo el verano pasado escuché esa música; prácticamente es el único estilo que puse.

Hay una artista argentina llamada Nathy Peluso, con la cual estoy obsesionada. Es posiblemente una de las más grandes artistas argentinas de siempre.

A lo Nathy Peluso, Alessia Cara pone su cuerpo, además de su voz, al servicio de su canciones. Foto Prensa

A lo Nathy Peluso, Alessia Cara pone su cuerpo, además de su voz, al servicio de su canciones. Foto Prensa

-¿Hay otros artistas argentinos que te gusten?

Nathy Peluso es mi mayor referencia; me gusta que use elementos tradicionales latinoamericanos pero que también esté muy al corriente: rapea y canta de un modo muy cool. Si me pudieras recomendar más música de allí, estaré encantada.

-Hiciste un trabajo intenso en el vídeo de Shapeshifter, en el cual interpretaste numerosos personajes. ¿Fue más bien divertido o te generó mucha presión?

-Las dos cosas, sí. Hubo mucha presión porque me tuve que cambiar nueve veces en un día, y para cumplir los tiempos fue ir y volver corriendo todo el tiempo. Bigote-peluca-bigote-peluca un millón de veces lo cual es estresante; pero sí, también es muy divertido, actuar todos esos personajes diferentes, vestirse como ellos, amo hacer eso.

-El vídeo es una suerte de historia italiana, y tu familia viene de Reggio Di Calabria. ¿Cómo influyó tu familia en tu decisión de hacer música?

-Bueno, fueron muy importantes para ser honesta. Mis papás no cantan pero aman la música. Crecí escuchando mucha música italiana. Mi abuelo fue una influencia musical enorme para mí: tocaba en el acordeón todas esas canciones clásicas del folk italiano, me mostraba cantantes, bandas y todo eso.

Crecí con la cultura, la música y el baile de Italia. Definitivamente fue muy central. Incluso creo que esa influencia se puede notar en mi música.

Amy Winehouse y la industria tóxica

-Escribiste Shapeshifter en una casa en la que Amy Winehouse trabajó. Más allá de ser fan de Amy, ¿ves alguna similitud entre ella y vos? ¿Su historia se te presenta como un llamado de atención sobre cómo puede funcionar la industria musical?

-Respecto a las similitudes, creo que siempre hay alguna cuando se trata de artistas mujeres jóvenes. Yo siento que ella tuvo mucho más éxito y exposición, y me siento agradecida de tener algo de la privacidad que lamentablemente ella no tuvo, porque no sé si yo hubiese podido lidiar con eso.

Es horrible que el ejemplo exista porque a ella le costó la vida, es claramente una lección: hay que poner energía en rodearte de la mejor gente posible, mantenerse en el camino lo más posible, porque es muy fácil salirse.

Cuando sos joven y hay mucha gente presionando, y sobre todo si sos una persona sensible, como ella o yo… Trabajo muy duro para mantenerme protegida en ese sentido, rodearme de la gente correcta y ser disciplinada para no salirme del camino. Debés protegerte como si fueras un niño; es ese tipo de fragilidad la que queda expuesta.

Tomo esa lección de ella, y me hubiese encantado que hubiera tenido una segunda oportunidad. Es claramente una alarma para la industria musical.

-Hablás mucho de tus emociones y sentimientos en tus temas. ¿Lográs mantenerte emocionalmente balanceada cuando hay tanta gente que pide mucho de vos y al mismo tiempo te pone en un pedestal?

-Sí, es algo muy desafiante. Es una relación bastante tóxica, como cuando alguien te dice cosas hermosas y luego te degrada de inmediato. Así es la industria. Los buenos momentos son los que logran balancear los malos, pero no deja de ser un desafío constante.

Alessia Cara recibió su primer Grammy en 2018, y con él, la presión y también el maltrato de algunos "haters". Foto REUTERS/Andrew Kelly

Alessia Cara recibió su primer Grammy en 2018, y con él, la presión y también el maltrato de algunos “haters”. Foto REUTERS/Andrew Kelly

No soy alguien muy estable; esa es la razón por la que hago arte, soy súper sensible. La industria es de todo menos estable, entonces para mí es un doble trabajo. Suele haber muchas chicas jóvenes que nos sentimos descartables, el ambiente es muy frívolo.

Es como que todo el tiempo tenés que dar pruebas de tu talento y ser súper extraordinaria. Si no, alguien tomará tu lugar, muy en plan picadora de carne. Es difícil, son situaciones que te pueden hacer sentir muy insegura.

Pero los buenos momentos aparecen cuando me puedo conectar con el propósito por el que estoy en esto y siento la energía de otras chicas y chicos que me miran y que se ven a ellos mismo en mí. Bueno, eso es lo que me mantiene en el camino. Sin esto no habría ninguna razón para estar acá. Tengo que mantenerme enfocada en el objetivo: hablarle a la gente que le interesa mi propuesta.

Quedar en la memoria

-¿Y cuáles son tus objetivos en lo artístico, más allá de lo humanístico?

-Mirá, el otro día estaba escuchando a John Mayer, todo su catálogo. Era su cumpleaños y me dediqué a escucharlo con detalle, soy su fan desde siempre. Me di cuenta que algunas de sus canciones escritas hace diez o veinte años siguen siendo muy buenas.

Y de que todo lo que puedo desear a ese nivel es que alguien dentro de diez o veinte años ponga mi música y piense que aún tiene sentido para él. Que aún tenga ganas de escuchar esa canción. Ojalá la gente pueda re descubrir mi música y le dé una nueva vida. Como pasa con otros artistas que amo como Coldplay, John Mayer o Amy.

-¿Cómo te llevás a esta altura con Here, que es el tema que te hizo trascender?

-Es complicado, porque extrañamente estoy más cansada de otras canciones que vinieron luego de Here que de Here. Aún amo esa canción. Y por eso es fácil para mí cantarla. Bueno, en realidad técnicamente es muy difícil, es como que nunca paro de cantar, casi no respiro, pero igual la disfruto mucho.

Aún no la odio y espero que eso no pase, porque hay otras que con las que ya no quiero saber nada (risas)

-¿Estás pensado en salir de gira ahora que parecería que todo vuelve?

-¡Sí, claro! ¡Seguro! Es el plan. Tengo muchas ganas de ir a todos lados, obviamente a Sudamérica. Toqué en muchos lados pero me quedan un montón por visitar por primera vez.

E.S.

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