la disciplina, los hijos que volaron y la aceptación ante el robo

De jueves a domingos, Florencia Raggi duerme menos. La actriz, que el 17 de febrero estrena Noche americana, una comedia negra de suspenso que la tiene como protagonista en la pantalla grande, acaba de aterrizar en Buenos Aires y, sin escalas después de esta nota, partirá a la calle Corrientes.

“Apenas llegué a arreglarme un poco los pelos y ponerme tapaojeras”, se ataja, devolviendo una sonrisa, como si algo en el aspecto (impoluto) de Florencia Raggi lo delatara.

En el Metropolitan Sura la esperan Joaquín Furriel y Juan Leyrado -dupla con la que comparte cartel teatral en Ella en mi cabeza– y pasado el fin de semana, tras una doble función de sábado por la noche, otro avión de vuelta a casa, hoy con sede en Uruguay.

Allá reside “desde antes de la pandemia”, y durante cinco semanas, transcurrió el rodaje del filme, donde compone a una celebridad argentina del cine, dirigido por Alejandro Bazzano.

Florencia Raggi. Consolidada como actriz, al momento de posar se nota su pasado de modelo.
Foto Emmanuel Fernández

Florencia Raggi. Consolidada como actriz, al momento de posar se nota su pasado de modelo.
Foto Emmanuel Fernández

“Me llegó la propuesta en 2020, con un director que no conocía, pero al googlearlo encontré que había hecho algunos capítulos de La Casa de Papel y un montón de series para Amazon Prime de muy buena calidad. Con un director de fotografía también español y gran equipo”, resume la cabeza de un elenco argentino-uruguayo conformado por Alan Daicz, Rafael Ferro, Luis Cao y Sofía Lara.

Y mientras espera su desembarco en las salas porteñas, para luego sumarse a la grilla de Star+, amasa proyectos paralelos como un piloto de unitario que escribió “hace bastante tiempo” con su colega y amiga Martina Gusmán.

“Teníamos ganas de trabajar juntas, actuarlo también y generarlo nosotras. Está encarpetado, y ojalá vea la luz”, augura la ex modelo, que independientemente de su continuidad laboral, no detiene los estudios.

Estudiosa de la actuación

Me he formado con mil maestros y lo sigo haciendo. Tengo mi fonoaudióloga, trabajo el cuerpo y la técnica. Y si no trabajara con un Javier Daulte, donde cada ensayo es una clase magistral, cada tanto estaría entrenando con un profesor”.

Y cierra convencida: “Una de las cosas que más me gusta de actuar es la posibilidad de indagar en mí misma. Para encontrar qué puntos de contacto tengo con ese personaje, cuáles son mis limitaciones, mis prejuicios. Creo que todo papel nos transforma, y es una posibilidad de búsqueda y crecimiento muy interesante. Y una excusa, más allá de lo artístico, para conocerme más”.

-¿Siempre te sucede, o no necesariamente?

-Siempre me ha sucedido. Tal vez, cada vez más puedo ahondar de otra manera porque estoy más madura, porque los proyectos tienen más que ver con lo que deseo.

Florencia Raggi, en "Noche americana" de Alejandro Bazzano.

Florencia Raggi, en “Noche americana” de Alejandro Bazzano.

-¿Y esta película conspira para que pase?

-Sucedió, sin dudas. Últimamente todos los trabajos que elijo, gracias a Dios, está pasando eso. Son trabajos donde puedo tener un tiempo de preparación, que es lo que más me gusta. El tiempo previo a encontrar ese personaje. Y lo hago de la misma manera sea un protagónico o no. Acabo de hacer una participación en una película, también en Montevideo, y me preparé igual.

Lo disfruto y me gusta ser partícipe de contar un cuento. No me interesa solamente hacer mi rol. Me interiorizo mucho en la historia en sí, hablo mucho con el director, indago, propongo. Por suerte, siempre me han dado cabida para proponer. Tal vez, cuando es tira diaria es: dale, hacelo y apurate. Porque la metodología funciona así, pero es una buena escuela también.

-¿Tu primer protagónico en televisión lo fue?

Milady, bueno… fue un poco prematuro. Venía de hacer Poliladron, Carola Casini y siento que no tenía los recursos para afrontar, de la manera que yo quería, ese rol. Entonces hubo un poco de contradicción. Me faltaba experiencia, sin duda, pero para mi satisfacción. Porque no estaba mal lo que estaba haciendo, pero yo no estaba satisfecha.

Florencia Raggi sigue estudiando actuación y va a una fonoaudióloga. Foto Emmanuel Fernández

Florencia Raggi sigue estudiando actuación y va a una fonoaudióloga. Foto Emmanuel Fernández

-¿No es fácil satisfacerte?

-Soy muy autocrítica conmigo, pero me vi en esta película, por ejemplo, y pude verla como observadora. Hay algo que sucede que me hizo olvidar que estoy en casi todas las escenas. Y me sorprendió. Me parece que es un logro del director y de este multigénero que tiene la película, que empieza como una especie de comedia romántica y se desenvuelve en comedia, drama, suspenso, thriller…

Un caso de abuso

-En la pata más dramática del filme, se pone la lupa en un caso de abuso. ¿Te costó entrar en los zapatos de una mamá que vive una situación límite con su hija y salir ilesa?

-Bueno, fue la escena más compleja para mí. Aunque no es lo central en la película, sólo una arista más. Pero fue un gran desafío porque me gusta actuar con verdad y tenía que tener muy claro desde dónde hablaba esta madre y cómo estaba planteada esta situación. Entonces, sí… me atravesó por todos lados. Y lo que me sirvió es para darme cuenta que por amor, como madre, yo perdono lo que sea.

Y aclara, sin ánimos de spoilear: “En realidad el tema del abuso no está deliberadamente mostrado o planteado como tal y hay muchas miradas posibles de esto. Es particular. Igual está tratada de una manera muy respetuosa y estuve muy atenta a que eso sucediera”.

Florencia Raggi dice que todos los personajes que le toca hacer la atraviesan. Foto Emmanuel Fernández

Florencia Raggi dice que todos los personajes que le toca hacer la atraviesan. Foto Emmanuel Fernández

-También se pinta un universo que no te es ajeno: el de la fama y el jet set, con sus luces y sus sombras…

-Sí, es algo que conozco desde muy jovencita. Empecé a ser conocida a los 18… O sea, que ya 30 años. Me es muy natural. Pero el personaje de Michelle es una diva, y yo no me siento una diva. Nunca me sentí.

-¿Nunca?

-No… (Hace una pausa) Bueno, tal vez, un poquito cuando era modelo y chiquitita. Nos hacían creer como que éramos muy especiales y, tal vez, por algún tiempito me lo creí. Pero nunca más. Es algo que también viene de tu casa, que trae la educación, lo cultural, lo que mamaste. Quién es uno.

-Y además creciste con una mamá (Nilda Raggi) que se hizo actriz “sobre la marcha”. ¿Eso también forjó tu personalidad?

-Bueno, yo era chiquita y le reclamaba bastante a mi madre que se fuera al teatro o de gira. Tenía una cabeza bastante Susanita, de que las cosas tenían que ser de otra manera. Pero también por cómo estaba planteado el trabajo de mi mamá en el clan familiar en ese momento. No es que yo la conocí actriz, como es el caso de hoy con mis hijos.

-No la viste venir…

-¡Ninguno de la familia! Y yo me posicioné en un sitio como de reclamo y de injusticia, de abanderada de que las cosas tenían que ser de otra manera. ¡Era una hincha! Y tenía una vecina amiga, que su mamá era ama de casa y siempre la comparaba con ella. Decía: Ella la espera todos los días…

Florencia Raggi, en una esceba de "Noche americana", que se estrena el 17 de febrero.

Florencia Raggi, en una esceba de “Noche americana”, que se estrena el 17 de febrero.

-¿Cuánto te duró?

-Hasta los 15, cuando empecé a trabajar. Y empecé a entender, que es algo que siempre me lo dijo mi madre, que tener una vocación y un trabajo dignifica, que es necesario. Mirá, me estoy viniendo de Uruguay para hacer teatro…

Cuando la hermana estuvo en peligro

-Otro cimbronazo familiar fue el caso de una de tus hermanas, que estuvo al borde la muerte con una septicemia generalizada, cuando todavía no estaba sancionada la ley del aborto.

-Bueno, fue flor de cimbronazo, una sorpresa enorme. Muy doloroso y casi un milagro que sobreviviera. Y me quedó esa sensación de injusticia, de que en ese momento, como no estaba la ley del aborto, no la habían dejado abortar teniendo un embarazo completamente de riesgo, para ella y para todos.

Yo tenía la sensación y la certeza de que eso tenía que modificarse, porque mi hermana estuvo a punto de morirse.

Florencia Raggi hace teatro con Joaquín Furriel y Juan Leyrado, en la obra "Ella en mi cabeza".
Foto Emmanuel Fernández

Florencia Raggi hace teatro con Joaquín Furriel y Juan Leyrado, en la obra “Ella en mi cabeza”.
Foto Emmanuel Fernández

-¿Quedaste movilizada?

-Entre la tristeza de la situación, y la alegría de que sobreviva, lo que a mí movilizó mucho fue cuando quedé embarazada. Cuando quedé embarazada de Renata lo viví con una alegría, un agradecimiento y un disfrute de decir: esto es un milagro. Porque para mi hermana no había podido ser en ese momento, y en lo que desencadenó… Entonces lo viví como algo milagroso, gracias a esa experiencia.

-¿La madrina de Renata fue ella?

-No, mis hijos no tienen madrina y padrino. Tampoco están bautizados.

-Lo opuesto a tu crianza…

-Sí, yo fui educada en el catolicismo y mis papás eran catequistas. Tomé la comunión, la confirmación, hasta que decidí que quería que mis hijos eligieran lo que quisieran. En casa igual la espiritualidad está muy a flor de piel, pero no las religiones.

Y la verdad que al catolicismo, eso de la culpa, de pagar en el infierno, a mí me pegó muy fuerte de chiquita. Cuando mi sobrino se bautizó y yo, que soy la madrina, tuve que decir: “gracias a esto le sacamos el pecado original”, yo pensaba: “¿qué pecado, señor?” ¡Es un bebito!

Trato de ser lo más coherente conmigo misma. Renata quería tomar la comunión, porque sus amiguitas lo hacían. Y le dije: hacemos una fiesta, si vos lo que querés es la fiesta y el vestido. (Risas). Al final no lo hizo.

La filmación de "Noche americana le llevó dos meses a Florencia Raggi. Foto Emmanuel Fernández

La filmación de “Noche americana le llevó dos meses a Florencia Raggi. Foto Emmanuel Fernández

Cómo fue la filmación de “Noche americana”

Aún en la cumbre de la pandemia, pero del otro lado del charco, filmar por casi dos meses no fue un obstáculo. Con un set montado en el hotel Radisson Montevideo y “poca gente porque no había turismo”, la opera prima de Bazzano marchó sobre ruedas.

“En Uruguay no hubo cuarentena estricta y no había casi casos tampoco. De hecho, yo venía de un sitio donde casi que no usábamos barbijos y meterme en un hotel encerrada, con todos embarbijados, fue raro. Pero uno se acostumbra a todo. Y lo llevé con mucho agradecimiento, porque no había trabajo y un contexto mundial tan terrible, tuve la posibilidad de hacer esta película hermosa”.

-Que te vino como anillo al dedo, porque ya estabas viviendo en Uruguay…

-Sí, así que iba a filmar y volvía los fines de semana. Fue hermoso.

-¿Se instalaron definitivamente?

-Sí, unos meses antes de la pandemia. Cuando yo empezaba a salir con Nicolás (Repetto), a mis 23, estuvimos casi todo un año en Uruguay. Siempre fue nuestro segundo hogar rotativo. Y siempre estuvo la idea de irnos más tiempo. Tal vez la pandemia lo aceleró.

Aunque en realidad la decisión se da porque que mis hijos ya no tienen escolaridad y ellos ya volaron. Durante la pandemia Renata se fue a vivir sola. A los 21 ya lo había decidido, medio precoz, como la madre. (Risas) Y mi hijo ahora está estudiando en España. Todo se movió de tal manera que era el momento para hacerlo.

El elenco de "Noche americana", la película protagonizada por Florencia Raggi.

El elenco de “Noche americana”, la película protagonizada por Florencia Raggi.

-Y terminaron el año con un trago amargo, que fue el robo en tu casa de Punta del Este, donde trascendió que se llevaron una importante suma de dinero de una caja fuerte.

-La verdad que no le di mucho valor, eh. Es una situación que podría haberse evitado, obviamente, o sea que no la agradezco ni la celebro ni fue una situación linda. Pero en los lugares de veraneo siempre hay robos y nosotros hace 30 años que vamos ahí y nunca nos habían robado. Así que, pensándolo desde ahí, algún día nos iba a tocar

-¿No se asustaron?

-No, porque no estábamos. Y no fue más que eso.

Florencia Raggi y Nico Repetto, en José Ignacio, Uruguay. Foto Instagram.

Florencia Raggi y Nico Repetto, en José Ignacio, Uruguay. Foto Instagram.

-¿Uno tiene que agradecer que no le pasó nada…?

-Igual por suerte, allá no suceden situaciones violentas, pero es la pérdida de ciertas cosas que tenían valor afectivo. Y el momento… que obviamente a nadie le gusta que le quiten lo suyo. Pero ya está. Aceptación.

WD

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