la directora de orquesta de música clásica del momento

Ella arrasa con su temperamento ni bien se sube al escenario. Se transforma, como si fuese una fiera en constante movimiento. Literalmente, es la que dirige la batuta: todos la miran y cumplen sus órdenes al pie de la letra a través de sus gestos: algunos suaves, armoniosos, y otros más feroces o ampulosos.

En poco más de una hora, Lucía Zicos entra en acción desde que comienza a tocar la orquesta hasta que termina la función. Sin embargo, mantiene los pies sobre la tierra: tiene bien claro que la vida, las personas y la familia está por encima todo. Incluso, va más allá de la música.

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

La orquesta suena a la perfección gracias al magnetismo que irradia. Ella pura energía, como si fuera un imán que conecta al compositor con el instrumentista mientras el público estremece. Pero cuando las luces se apagan es una más: una mujer dulce, tranquila, empática y muy familiera.

“Lo más importante son las personas y la vida es eso. Si uno vive solo no se desarrolla, no crece, no proyecta. Entonces, además de la música, del gusto por la música y de todo lo que hice con esto las personas son lo que te completan la vida, son los que se alegran cuando te va bien, te tienden la mano cuando estás mal”, asevera.

Lucía Zicos es directora de orquesta, una de las pocas mujeres que cumplen ese rol en un mundo plagado de hombres. Estuvo al frente como Principal Directora Invitada de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” en un homenaje al cantante, guitarrista y compositor Raúl Carnota (1947-2014) junto a los solistas vocales Lorena Astudillo y Juan Iñaqui y (piano) y Guillermo Cardozo Ocampo (arreglos) en el Auditorio Nacional del CCK.

Brilló con luz propia junto a la orquesta en otra noche de gala, la segunda de la temporada.

Es la directora del momento. A esta mujer nacida para la música le esperan al menos otros 13 conciertos en un 2022 cargado de música clásica. Si bien lleva más de 20 años como directora de orquesta, su reciente ascenso la convierte entre las mujeres más respetadas, admiradas y también solicitadas en todo el país para dar “catedra” con su batuta y entrelazar este género con otros como el tango y el folclore.

“Me veo como una persona sencilla y eso que la gente me dice: ‘¡ay, sos directora de orquesta!”. Y yo, nada, yo soy Lucía, me gusta la música y la orquesta”, resume Zicos, cuyo apellido significa “higo” en griego.

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

De la música popular a directora de orquesta

Nació en Avellaneda, donde se crió y también estudió en el secundario. Sus padres Jorge y Betty se conocieron bailando folclore en el Teatro Roma. La música autóctona popular sonaba con fuerza en casa y atrapó a sus dos hijas: Lucía y Paula.

Sus padres no eran músicos: Betty era una ama de casa que había estudiado piano y Jorge, un comerciante que en sus ratos libres solía tocar la guitarra.

“En casa se escuchaba mucho folclore, que estaba de moda entre los ‘70 y ‘80. A mí me gustaba mucho, especialmente Carlos Di Fulvio tocando la guitarra y también cantaba. Me encantaba su timbre de la voz y el timbre de la guitarra punteada. Y como se escuchaba todo eso les dije: “yo quiero hacer eso, quiero tocar la guitarra así’, recuerda.

Estudió folclore en el Instituto de Música de Avellaneda (INMA), que en ese entonces estaba pegado al Teatro Roma. Rápidamente, pasó a la música clásica y quedó fascinada. “Cuando tenía 12 años empecé a ir a la orquesta que funcionaba en el Teatro Roma. Los dos edificios estaban conectados por una puerta: yo iba ahí, a la orquesta, pero no había guitarra. Me encanta la orquesta, por eso me decidí a estudiar el violín”.

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Como no tenía el instrumento, una tía se lo prestó y así empezó a estudiar y a escuchar los conciertos del violinista alemán Felix Mendelssohn. “En esa época estaban esos cassettes que tienen una reproductora y daban vuelta solos. Yo los escuchaba eternamente y los conciertos de piano con los auriculares”, comenta entre risas.

También le gustan el violinista Henryk Szeryng y el pianista ruso Vladimir Ashkenazy, pero quedó perdidamente enamorada por el popular director de orquesta indio Zubin Metha. “En esa época lo veía en la tele en un concierto dirigiendo la Filarmónica de Israel cuando estaba interpretando El aprendiz de brujo. Vos lo dirigís en 1 pero él hacía un 3 perfecto con la batuta que se podía ver cómo hacía el rastro del triangulito. Me pareció tan preciso, una cosa tan energética que dije: ‘Es eso’”.

Cuando ya estaba en la Universidad, pasó del violín para luego estudiar la viola y con ese instrumento de cuerda tocó en la Orquesta Académica del Teatro Colón. “Allí conocí a Guillermo Scarabino, quien era mi maestro de dirección en la universidad. Tenía las clases con él en la facultad y más tarde iba a tocar mientras él dirigía. Pera mí, era como la academia completa: primero era la teoría y después era ver al profe hacer lo que me decía lo que había que hacer”, relata.

Realizó la carrera de directora orquesta tras finalizar el Conservatorio. Hasta que un día, el Maestro Scarabino le dio el espacio para dirigir conciertos didácticos. “Estuvo genial, tenía que ponerme a dirigir a mis compañeros de orquesta. Estaban todos eufóricos porque acá no hay un Maestro, está Lucía que es nuestra compañera de atril. “Ese día no tuve nervios sino una emoción y un disfrute muy fuerte”.

Como no tenía referentes mujeres, Lucía tuvo que adaptarse y generar su propio estilo en un mundo de directores hombres. “Cuando pasaba a dirigir y lo hacía bien mis compañeros me decían ‘lo hiciste como un hombre’. Como no había referentes a mí me parecía un elogio. Hoy me parece horrible”, comenta entre risas.

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Y agrega: “El feminismo avanzó mucho y yo pasé por una construcción”. Por eso, en cada función se convierte realizando movimientos ampulosos, son los típicos gestos de los directores de orquesta.

“Es como en la vida. Las personas tenemos una faceta dura y otra más blanda. La música es así y requiere ese tipo de movimientos. En las partes liricas los hombres también tienen movimientos blandos y las mujeres en las partes rítmicas tenemos movimientos más presentes”, aclara.

Finalmente, Zicos encontró un referente en la directora de orquesta brasilera Ligia Amadio. “Es un ser muy amoroso. Ella tiene la capacidad de ir de lo lírico a lo contrario, que es lo rítmico, con una gracia y con una precisión increíble. Cuando la veía, decía: ‘Es eso’”.

Premios y consagración

Lucía fue ganando su espacio como directora en varias provincias y también en el exterior. En 2008 ganó el II Concurso Nacional de Ópera en San Juan. Comenzó dirigiendo Eugene Onegin (Tchaikovsky) y Le nozze di Figaro (Mozart) y estuvo al frente en el Dartington International Summer School. También, se presentó en la Ópera de Sofia (Bulgaria) con La Boheme (Puccini), Cosi fan tutte (Mozart) y Aida (Verdi), y en el International Summer Opera Festival (Hradec Kralove, República Checa) dirigió Il Trovatore (Verdi).

Además, realizó la dirección musical del disco Ausencias, ganador del Latin Grammy 2014, y del álbum Mágica y Misteriosa, galardonado en la categoría “Mejor álbum de música clásica” en los Latin Grammy 2018, ambos, con música de la compositora argentina Claudia Montero.

En 2020 y 2021 estuvo al frente de la Camerata Argentina de Mujeres durante la semana de la mujer. El 9 de marzo pasado, dirigió una orquesta integrada por mujeres, con arreglos de Candelaria Zemar y con Patricia Sosa como cantante, también en el Auditorio Nacional del CCK, también para la semana de la mujer. Actualmente es catedrática y Coordinadora Académica de la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la UCA y referente de las nuevas generaciones de directoras de orquesta en la música clásica.

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

Lucía Zicos. Foto: Lucía Merle

¿Cómo es trabajar con hombres?

“He ido a trabajar en el interior o en el exterior. En Chile me decían que era la primera vez que iba una directora: ‘¡Uy, es la primera vez!’. también había mujeres en la orquesta y de algún modo proyectaban su reivindicación en mí. Generalmente la mayoría de los hombres son colaborativos, cuando el ensayo empieza a funcionar, ya está. Primero esta eso de ‘a ver, a ver’. Ocurre en algunos lugares”.

“También el público: las mujeres o las mujeres mayores se quedan y me dicen ‘qué lindo ver a una mujer y con tu musicalidad. El público ve una parte expresiva en la directora mujer que la aprecia mucho”, completa.

La vestimenta tampoco es un impedimento para ser directora de orquesta: “Los hombres que usan smoking la tienen muy fácil. Pero, como mujer, si voy con un vestido a veces se mueve a destiempo cuando dirijo y me empieza a molestar. Por eso, me pongo un pantalón tipo palazzo, que es más cómodo para trabajar. Además, uso una chaqueta con encaje. La parte femenina está en el encaje. Ahora me visto más discreta”.

¿Cómo trabaja una directora de orquesta?

Lucía estudia todas las partituras de los 45 músicos que componen la orquesta Juan de Dios de Filiberto. Es muy profesional, estricta y rigurosa, también armónica en los ensayos.

“Antes del concierto no estoy nerviosa pero sí quiero que empiece ya. Soy ansiosa. Quiero que me abran la cortina y listo”. Allí exhibe su capacidad de liderazgo, carisma y pasión extrema por la música.

“Antes decía que había que tener capacidad de mando. Lo que hay que tener es la capacidad de un liderazgo positivo entendiendo esto como que uno va a trabajar en equipo. El que cree que se para ahí y va a ser un déspota me parece que eso ya no va más. Una cosa es la personalidad y la otra la actitud”, sentencia la directora.

El concierto está por finalizar en otra noche estelar en el CCK. Lucía despide a los solistas vocales Lorena Astudillo y Juan Iñaqui. Luego, sus manos señalan a los músicos que brillaron tanto como ella en el auditorio mientras el público aplaude de pie con una estruendosa ovación.

El show ha finalizado. Para Lucía Zicos, es momento de volver a encontrarse con su esposo Luis y con su hijo Mateo. “Más allá de la música, lo más importante es la vida. Ellos me ponen los pies sobre la tierra. Primero está la vida; si ella, no hay música. Ser directora de orquesta es muy importante pero para hacer esto soy una persona ¿Cuando uno se vaya del mundo, quién te va a sostener de la mano?

MFB

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