La danza está de luto: los artistas despiden a Luis Biasotto



La prematura muerte del bailarín y coreógrafo Luis Biasotto a causa del coronavirus dejó en estado de shock al amplio entramado de la escena alternativa local. El cofundador del grupo Krapp, colectivo vital en el mapa de la danza contemporánea independiente, falleció ayer a los 49 años en Córdoba, su provincia natal. Apenas se conoció la noticia distintas instituciones y organismos expresaron su dolor (el Complejo Teatral de Buenos Aires, la Asociación Argentina de Actores, Cocoa Datei) y, también en las redes sociales, sus compañeros de tantas batallas creativas trataron de poner sus palabras para explicar tan triste hecho.

Luciana Acuña es su compañera artística de toda la vida. Ella, junto a su pareja, el cineasta Alejo Moguillansky, habían viajado a Córdoba para acompañarlo. “¿Con quién voy a saltar al vacío ahora? Un niño genio y frágil en el cuerpo de un titán. Un humor desbordado en la expresión de un coloso. Pura contradicción. Pura búsqueda de lo insólito y lo extremo. Luis se movía con comodidad en el abismo. El vacío, fuera de darle pánico, le daba tranquilidad. Un ser valiente, por naturaleza. Un héroe contemporáneo salido de un cómic de Marvel (…) Ensayar con Luis era no poder dejar de admirarlo, de sorprenderse a cada instante, de reventar de la risa y tener la certeza de estar compartiendo el mundo con un ser de otro planeta. ¿Cómo volver a bailar sin vos? ¿Cómo volver a tirarme sin que me atajes? ¿Cómo viajar al infierno y salir invicta? ¿Cómo esperar en bambalinas a que empiece la función sin vos?”, escribió hoy en las redes.

Luis y la bailarina, coreógrafa y gestora Gabriela Gobbi están esperando un bebé. Alejo Moguillansky, en otro post, habla de ese ser que está por venir. “Vamos a cuidar de ese niño siempre. Le vamos a contar quién fuiste. Le vamos a contar el ser hermoso y lunático que fuiste, el soldado que logró romper una y otra vez las fronteras del humor, el ser que entendió que entre el baile y la vida no había fronteras, que rechazaba lo mundano porque efectivamente no era de este mundo, le vamos a contar tu infinito talento para la catástrofe, tu incalculable capacidad para el desastre. Sos irremplazable Luis. Vas a estar en cada uno de nuestros días y noches, en nuestros sueños, en nuestras películas y obras. Fuiste el mejor de nosotros. Te voy a extrañar todo el tiempo”.

Mendiolaza, la obra inspirada en imágenes de pueblos serranos cordobeses que se presentó en infinidad de festivales internacionales y que marcó un hito en la trayectoria de los Krapp

Desde la cuenta de Facebook los Krapp, que también integran Gabriel Almendros, Edgardo Casto y Fernando Tury, y que viajaron por el mundo con montajes como Mendiolaza, Adonde van los muertos o El futuro de los hipopótamos, se preguntaban: “¿A dónde van los muertos, Luis? Krapp se fue con vos y vos estás en cada uno de nosotros. Buen viaje amigo, hermano. Hasta que volvamos a encontrarnos”.

El director y cineasta Gerardo Naumann recordó cuando ambos frecuentaban Cemento y se fueron haciendo amigos. Una noche le dijo: “‘Ger, tirate contra el cemento’. Yo, al comienzo, no entendí. Miré a mi alrededor. En Cemento no había nada que no fuera de cemento: el piso, las paredes, la barra. No supe qué hacer. Luis me miró, quizás un segundo, quizás dos. Y salió corriendo y se tiró contra el cemento, contra el cemento de Cemento. Ni en la carrera ni al caer sacó las manos de los bolsillos. Contra el suelo, me miró, no me acuerdo de verlo sonreír, y se levantó. Nunca sacó las manos de los bolsillos, como si no las necesitara. Pensé un poco y dije: ‘Si éste se tira, yo también’. Dolió. Y mucho. Pero dolió mucho más al otro día. Fui al baño rengueando, me senté en el inodoro y eran como agujas. Como que podía sentir los huesos dentro del cuerpo. Los podía contar. Y sentado ahí, tuve que pensar en ese hombre misterioso, el hombre de cemento. Un hombre sin manos, de nombre punzante, como el sonido del viento cuando te despeina, Luis. (…) Cuando me enteré de su muerte, el dolor me travesó como un rayo. Y no fue muy distinto al de Cemento. Me sentó en el sillón y se me clavaron unas agujas y pude contar los huesos que tenía adentro mío. El dolor es pura potencia, el viaje a otra dimensión en el que hay otras, otros. Luis fue el primer chofer de ese viaje para mí’”.

Mayra Bonard es una de las integrantes de El Descueve, el colectivo de danza contemporánea que marcó a toda una generación de creadores y de público. Como luego sucedió con Krapp, ambos grupos son piezas fundamentales en la historia reciente de las artes del movimiento más experimentales. En perspectiva, los ambos ensambles demostraron que, a fuerza de talento y de una enorme potencia creativa, la danza contemporánea podía ampliar su base de público, expandirse hacia otras audiencias. Mayra escribió: “Artista potente, único, hacedor de la danza independiente, par, monstruo lindo; me quedé con las ganas de hacer algo juntos, como dijimos tantas veces”.

El futuro de los hipopótamos, uno de los últimos trabajos de Luis Biasotto que se presentó en una de las salas del Complejo Teatral Grupo Krapp

Rafael Spregelburd fue uno de los tantos maestros del campo del teatro como de la danza que tuvo Luis. También formó parte de A dónde van los muertos, lado A. “De todas las partidas inimaginables la tuya es tan devastadora que nos deja sin palabras. Como tus obras. Nos vas a hacer mucha falta. Un titán se retira. Aplauso infinito”.

Las integrantes de Piel de Lava (Laura Paredes, Pilar Gamboa, Valeria Correa y Elisa Carricajo) también repararon en este creador cuya muerte le cambió la cara del domingo. “Tan gracioso y tan serio. Gracias por tanta belleza, héroe triste. Abrazos al @grupo.krapp, desde el fondo de nuestros corazones, que hoy están rotos”. Acompañaron el post con una foto suya de una escena de la película La flor, de Mariano Llinás. En cine, Biasotto también formó parte del elenco de las películas El oro y el cisne, Castro y El escarabajo de oro, todas de Alejo Moguillansky, el mismo realizador que formó parte de obras como Rubios, Trampa para un fantasma, Cosas que pasan o Adonde van los muertos.

Para aquellos que no tuvieron la oportunidad de ver algunas de estas obras, en las redes hay destellos, fragmentos de ese rompecabezas creativo que forma parte del ADN de la producción escénica local. La misma que, desde ayer, está de luto.

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