La cuarta temporada de The Crown eleva la vara de la calidad y se vuelve más reflexiva



La cuarta temporada de la esperada serie The Crown -que este domingo habilitó Netflix- comienza con la Reina Isabel II (Olivia Colman) en una parada militar, donde ella y su familia desfilan mientras una voz en off lanza una proclama del Ejército Republicano Irlandés (IRA), acompañada de las imágenes de violentos disturbios callejeros en el Ulster, en la que promete redoblar la militancia y derramar más sangre para que la Corona se retire de Irlanda.

El creador, Peter Morgan, a través de un sólido guión, entrelaza diálogos cargados de una profundidad sarcástica o falsamente superficiales, que van delineando una serie que vuelve a dejar en evidencia un superlativo nivel de producción.

El rodaje tiene un ritmo que ni siquiera los habituales saltos temporales logran desdibujar. Los personajes están excelentemente explotados por la calidad actoral que trasunta esta temporada que, a diferencia de las anteriores, exhibe una mayor reflexividad que por momentos se vuelve hasta algo sombría.

Estamos en mayo de 1979 y Margaret Thatcher (Gillian Anderson) es nombrada como primera ministra de Gran Bretaña, y la familia real, con Felipe (Tobias Menzies), Margarita (Helena Bonham Carter) y Dickie Mountbatten (Charles Dance) muestran, durante un almuerzo, un sano interés que bordea la preocupación por la vida amorosa del Príncipe Carlos (Josh O’Connor) en la que comienzan a asomar Diana Spencer (Emma Corrin) y Camilla Parker Bowles (Emerald Fennell), su amante.

El actor Josh O’Connor, en el papel del príncipe Carlos, y Emma Corrin, como la princesa Diana, bailan en una escena de la cuarta temporada de “he Crown”. EFE

Sobre estos dos ejes, la relación de Isabel II con Thatcher y el matrimonio del príncipe Carlos con Diana, girará centralmente esta nueva temporada de The Crown.

En efecto, el vínculo entre dos mujeres fuertes como Isabel II y la llamada Dama de Hierro (el irónico marido de la Thatcher, Dennis, dice de este encuentro: “Dos mujeres menopáusicas, predigo mar en calma”) y el malogrado matrimonio de Carlos y Diana permiten que ese tono más íntimo crezca o se profundice, en especial hacia dentro de la familia real a medida que se desarrolla la serie.

Diferente pero indicativo de los ejes sobre los que transitará esta temporada, aparece el diálogo entre Isabel y Thatcher cuando ésta, al reconocer que no tiene ninguna mujer en su gabinete, le dice a una atónita reina: “Las mujeres no son idóneas para el liderazgo, sus emociones las dominan” o cuando, en un ambiente sólo iluminado por el fuego de la chimenea, Felipe admite que siempre supo que era el preferido de Mountbatten hasta que sintió “la transferencia de afecto” de Dickie hacia Carlos, que le generó un cierto resentimiento. “Pero no fue tu culpa, hijo”, agregó a modo de dispensa.

El capítulo inicial aborda el comienzo del romance de Carlos con Diana, envuelto en una atmósfera algo melancólica y contrastada con las personalidades de la pareja; la alegría natural de la futura princesa, coloquialmente conocida como Lady Di, y la sombría actitud del príncipe, perseguido por sus dudas afectivas y las imposiciones de su lugar dentro de la familia real.

FICHA

Calificación: Muy buena  Drama sobre la realeza Cuarta temporada: con Olivia Colman, Gillian Anderson, Josh O’Connor, Emma Corrin, Stephen Boxer y guion de Peter Morgan. Diez capítulos en Netflix.

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