La consagración de la primavera, de Mauricio Wainrot, se verá on line



Este martes 31 de marzo el Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) pone on line (en el sitio buenos aires.gob.ar/cultura en casa) espectáculos de distintas épocas y entre ellos, un buen número de obras de danza de quien fue su director hasta 2016, Mauricio Wainrot. Una de estas obras pertenece a la extensa lista de creaciones inspiradas en la partitura de La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky; se calcula que hasta hoy alrededor de doscientas versiones distintas fueron concebidas por los coreógrafos más diversos de casi todos los continentes.

El estreno original de La consagración,,, ocurrió en mayo de 1913 en París y lo extrañísimas que resultaron para el público tanto la música de Stravinsky como la coreografía de Vaslav Nijinsky provocaron uno de los más grandes escándalos que registre la historia del teatro.

Dice Mauricio Wainrot respecto de su obra: “La idea básica es el ambiguo sentimiento del triunfo y la crueldad y el inevitable proceso del renacimiento de la naturaleza que llega con la primavera. Quise mostrar ese ritual pagano que lleva al sacrificio de una joven bailando hasta su muerte y también el del amor y la espiritualidad entre hombre y mujer. La obra está dividida en dos partes: en la primera se ve a la comunidad dividida en sexos pero unida por una vida en común. La segunda, el sacrificio de La Elegida que llevan a cabo el chamán y la mujer más anciana de la tribu. Y, por otra parte, quise resaltar el aspecto más interesante de la composición musical: el cambio permanente de ritmos, a través del cual Igor Stravinsky ilustra el lado instintivo y animal de la naturaleza humana.

On line. Desde este martes 31 de marzo se puede ver “La consagración de la primavera”, de Mauricio Wainrot.

-¿En qué año se estrenó su versión?

-En 1999, cuando la creé para el Ballet Real de Bélgica. Luego la monté con el Ballet del Capitolio de Toulouse en Francia. Ocurrió algo interesante: todos los años se realiza un festival en Gayarre en Navarra, que se inaugura cada vez con una versión distinta de La consagración de la primavera. Fue invitada mi Consagración… con el Ballet del Capitolio y la compararon con la de Maurice Béjart y la de Pina Bausch, lo que significó, imaginate, un elogio muy grande para mi trabajo. También la monté con el Ballet del Sodre antes de la época de Julio Bocca y en 2015 con el Ballet del San Martín. Me parece muy bueno lo que está haciendo el Ministerio de Cultura al difundir estos trabajos con los que los artistas también podemos colaborar, y ayudar de alguna manera a atravesar estos momentos tan tristes.

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El escándalo de la noche del estreno

En la noche del 29 de mayo de 1913 todo el mundo aristocrático, intelectual y artístico de París se había reunido en el Teatro de Châtelet para asistir al estreno de una nueva obra de los Ballets Russes. Era el mismo público que frecuentaba los espectáculos de la que ya era la celebérrima compañía de Serguei de Diaghilev, público que se había sorprendido el año anterior con La siesta de un fauno, de Vaslav Nijinsky, primera incursión como coreógrafo de este bailarín deslumbrante y superestrella masculina de los Ballets Russes. El final de La siesta de un fauno culminaba con una masturbación (sublimada pero inconfundible) del fauno sobre el chal de una ninfa. Esta obra provocó innumerables polémicas y denuncias por atentado a la moral. Sin embargo, aquel público se asombraría mucho más con la Consagración de la primavera.

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La partitura había sido compuesta por otro joven artista, Igor Stravinsky, y tanto la música como la danza iban a mostrar una ruptura radical con lo que hasta ese momento se había escuchado o visto sobre un escenario. Entre los espectadores se desató, ya desde los primeros compases, un verdadero tumulto: gritos, silbidos, burlas, puñetazos e incluso retos a duelo entre aquellos que repudiaban violentamente lo que ocurría en la escena y los que reconocían una obra maestra. Entre los que aplaudían desde la platea figuraba el compositor Maurice Ravel, que fue increpado por un espectador indignado: “cállese sucio judío”. Dicho esto al pasar: Ravel no era judío. Innumerables testigos -entre ellos la escritora argentina Victoria Ocampo- de aquel acontecimiento se preguntaron luego cómo el ballet pudo llegar hasta el final en medio de la batahola que nunca se interrumpió.

Dónde y cuándo

La consagración de la primavera puede verse a partir de este martes 31 de marzo, a las 12, entrando a buenos aires.gob.ar/cultura en casa.

WD​

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