La Chicana: el tango y las músicas del mundo dentro, de un departamento en cuarentena


Álbum: Hikikomori. Canciones: “La previa”, “Ladrillo Quiroga”, “Malísimo”, “Futuro vencido”, “Rejas electrificadas”, “Pedro Trabaja en el cine”, “Paternal”, “Los encerraditos”, “Fuego amigo”, “El peor”, “La cueva”, “Candombe para el que hasta ayer reía”, “Gatillo fácil”, “Trenes”, “El fantasma de Posadas”, y otros. Edición: La Chicana. Nuestra opinión: muy bueno.

Si esas veces que uno viaja sirven para abrir la cabeza y, al momento de volver al estado de reposo, generar algo nuevo, distinto, o no tan distinto muy pero sí más maduro y elaborado, Dolores Solá y Acho Estol (cantante, ella; compositor, él) han sabido aprovechar al máximo cada ticket de avión. No por la cantidad de instrumentos musicales que trajeron luego de cada periplo y que terminaron sonando en algunos de sus discos, sino por la manera como cada una de esas experiencias se transformó en un ingrediente para la música que hacen, a modo de matiz, de color. No como materia prima, ya que los elementos fundamentales siempre los tuvieron en la porteñidad que los rodea a diario.

Ya entrado el siglo XXI, habría que pensar en otro nombre para el tango (algo más empático con estos tiempos y, sobre todo, abarcativo). Pero mientras no aparezca, seguiremos llamando tango a los que hacen dúos como La Chicana, aunque su espectro sea mucho más amplio. En su ADN está el tango, el vals y la milonga, y una identidad construida en más de dos décadas de trabajo y de discos publicados. Tango y las músicas del mundo como condimento, con la voz distintiva de Solá, y ese amplio rango que tiene la posibilidad de acercarse a una cancionista de 1930 pero no de una manera evocativa, sino con la dicción de alguien que canta en el siglo XXI. Con las letras de Estol, a través de confesiones de pasiones que duran décadas [“era tenaz primavera (…) después de los años yo sigo tras ella”, escribió para “La previa”] o con cierta sorna hiperrealista (“Un martes trece nació en Monserrat. Y tiene mala suerte. Padres de menos, novias de más”, en “Ladrillo Quiroga”). Todo eso, lo que pone Estol, lo que aporta Solá y se termina de definir en La Chicana es lo que suena en las dieciséis canciones de Hikikomori, el flamante disco que acaban de publicar. Un muy buen trabajo, fundado en la voz y las canciones, y con una serie de capítulos donde lo esperable suele ser lo inesperado.

La tapa de Hikikomori, lo nuevo de La Chicana

Al mismo tiempo, hay algo de circunstancial que, quizá, se pueda confirmar después de un tiempo, al tomar distancia de ese 2020 durante el cual se terminó de grabar y editar el álbum. Tal vez se lo pueda ver como uno de los discos del tiempo de pandemia, y que las cuarentenas y el encierro hayan influido decisivamente en la producción del álbum. No solo porque uno de los temas se llama “Los encerraditos” (allí canta un perro de nombre García) o porque, según se aclara en la ficha técnica, muchos de los músicos que participan debieron grabar en sus hogares.

El mundo de La Chicana se transformó en el departamento de un barrio porteño; un YouTube, pero sin necesidad de conexión. Con tango: el de La Chicana, está claro, no el típico de síncopa y marcato (puede ser un blues pero con la letra de un tango). Con folklores de la Argentina y de otras partes del mundo. Con un tema de Sean Ono Lennon que soporta una traducción al castellano. Con gótico surero en la temática de la música propia. Con una versión en cumbia de un clásico de Rubén Rada (“Malísimo”). Con la marginalidad y, a la vez, el tradicionalismo de un tango de Luis Alposta y Juan Cedrón. Alguna melodía céltica, el pulso balcánico, el swing de un banjo y un clarinete en modo New Orleans. Tampoco aquello falta. Quién lo hubiera dicho. Todo cabe en un departamento porteño. Y con cierta sensación de vigilia por lo inesperado (especialmente para los que todavía no conocen la propuesta de La Chicana), que se da en los lacónicos dos segundos de silencio entre un tema y el siguiente.

Por supuesto, el título del álbum será ni más ni menos que la puerta de entrada a ese hogar. Hikikomori, del japonés, refiere al aislamiento social extremo. El año 2020, la pandemia y la cuarentena puestos en relación con la decisión de abandonar totalmente la vida social. Aunque hacer un disco y compartirlo sea un gran hecho social. Y en este caso, vale la pena que sea compartido.

La banda de Juan Pablo Fernández, Federico Ghazarossian y Luciano Esain da inicio a sus presentaciones de 2021 tocando al aire libre: el domingo 14 de marzo toca en Mandarine Park. Prometen para la ocasión un setlist de más de 20 canciones, repasando sus cuatro discos de estudio. Las entradas están en venta por Ticketek y habrá disponibles burbujas para dos y cuatro personas.

Se estrenó el video de la colaboración entre el puertorriqueño y la española: “La noche de anoche” está disponible en YouTube a modo de celebración especial en la Semana de los Enamorados. Rosalía venía de otro featuring: “Lo vas a olvidar”, junto a Billie Eilish. Benito, en tanto, acaba de ser anunciado como invitado musical de la emisión de Saturday Night Live del próximo sábado.

Apenas meses después de haber editado Imploding the Mirage (2020), el grupo de Las Vegas anunció que su sucesor ya está casi listo. El que será el séptimo disco de estudio del grupo fue adelantado con dos fragmentos breves de canciones que sonaron en un reciente vivo de Instagram de su cuenta oficial. “Lo vamos a mezclar la semana que viene. No tenemos fecha de salida pero está casi hecho”, declaró el cantante Brandon Flowers.

El percusionista, bandleader, arreglador y fundador del mítico sello Fania Records (del cual salieron artistas de la talla de Celia Cruz, Willie Colón, Rubén Blades y Héctor Lavoe, entre muchos otros) falleció a los 85 años. Actuaba con la “selección” Fania All-Stars y entre los 60 y los 80 editó varios álbumes por la misma discográfica, entre ellos el imprescindible Celia & Johnny de 1974.

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