La cárcel de lujo que pidió la actriz Lori Loughlin para cumplir su condena



El viernes 30 de octubre, la actriz estadounidense Lori Loughlin entró en la cárcel federal para mujeres de Dublin (San Francisco) para cumplir su condena de dos meses por “fraude bancario”, tras engañar a la Universidad de USC haciéndoles creer que sus hijas eran unas “prometedoras atletas de remo”.

En mayo, la actriz que se hizo famosa por su personaje de Becky en la serie Full House (también conocida como Tres por tres), confesó que había cometido este delito.

“Seguí un plan para darles a mis hijas una ventaja injusta, que sólo logra exacerbar las desigualdades existentes”, confesó Lori Loughlin durante su declaración.

Al declararse culpable, evitó un complicado juicio, que además de fraude la acusaba de lavado de dinero. También le sirvió para reducir su condena.

Lori Loughlin, en Tribunales.

En principio, la actriz pidió ir a la cárcel federal de Victorville, California. Una prisión de seguridad mínima y con capacidad para unas 280 presas con delitos menores. Una prisión de lujo sería, ya que ofrece clases de pilates, yoga, spinning y aerobic, entre otras muchas actividades dirigidas por entrenadores profesionales.

Además, también ofrecen clases diarias de pintura, cerámica y otras manualidades. Si la presa lo desea, también pude recibir clases de guitarra, nutrición, canto… Una cárcel considerada más como un “retiro” que como una condena.

Sin embargo, Lori no logró convencer al juez y finalmente fue derivada a San Francisco.

Una vez que cumpla los dos meses de condena deberá pasar dos años en libertad condicional y hacer 100 horas de trabajo comunitario, además de pagar una multa de 150.000 dólares.

El escándalo de mentiras y sobornos entre los famosos de Hollywood y los prestigiosos centros universitarios se hizo público en marzo de 2019, cuando Loughlin, junto a gran grupo de padres entre los que también se encontraba la actriz Felicity Huffman, fue acusada de conspirar con William Rick Singer, un consultor de Newport Beach, para que sus dos hijas, Olivia Jade Giannulli e Isabella Rose Giannulli, accedieran a la Universidad a través de engaños.

El marido de Loughlin, el diseñador Mossimo Giannulli, de 56 años, también fue condenado: pasará cinco meses en la cárcel, pagará una multa de 250.000 dólares y deberá cumplir 250 horas de servicio comunitario.

Los fiscales dicen que Loughlin y su marido pagaron las coimas a un intermediario en 2016 y 2017 para que sus hijas pudieran ingresar a la Universidad del Sur de California (USC) haciéndose pasar por miembros del competitivo equipo de remo, cuando no practicaban ese deporte.

Felicity Huffman fue inculpada en el mismo escándalo.

Un total de 50 personas fueron inculpadas en este caso, que desató una gran polémica en Estados Unidos sobre los padres adinerados dispuestos a hacer de todo para garantizar el ingreso de sus hijos a una buena universidad.

Huffman, inculpada en el mismo escándalo, se declaró culpable de pagar 15.000 dólares para que el resultado del examen de admisión universitaria de su hija fuese mejorado y pasó dos semanas en una cárcel de California. Fue liberada en octubre del año pasado.

WD​

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