Julián Pérez Regio, el movilero más desfachatado de la TV de la cuarentena



Julián Pérez Regio es de esos tipos que parecen predestinados a tener éxito en la televisión. A fuerza de insistencia, desfachatez y carisma, este locutor de 29 años viene haciendo ruido como el cronista divertido de la Buenos Aires pandémica. Algo así como un Robertito Funes Ugarte, con más barrio y calle.

Nacido y criado en Floresta, JPR está viviendo su mejor momento profesional, acumulando horas de aire en El show del problema (lunes a viernes, a las 13.30 por Elnueve), Tenemos WiFi (lunes a viernes a las 20, por KZO) y en Todo puede pasar (domingos a las 23, por Elnueve).

“No paro. Y estoy buscando más laburo, más cosas. Soy un manija. Me encanta laburar. Tengo claro que amo esto y que desde que arranqué, a los 16 años, hasta conducir en un canal de aire no voy a parar. Ése es mi gran objetivo. Va a suceder”, confiesa.

Julián Pérez Regio se luce en la calle. Foto: instagram

En este contexto de emergencia sanitaria, a su impronta de notero caradura que busca talentos ocultos y personajes bizarros en la calle, Pérez Regio le sumó un perfil periodístico como el cronista estrella del talk show que conduce Nicolás Magaldi.

“El programa se tuvo que reinventar por la pandemia. Y me tocó meterme en las villas: la 1-11-14, la Gardel, La Cava, la 31, Villa Azul, Villa Itatí, todos los lugares con coronavirus. Un poco eran los lugares donde los cronistas no querían ir, donde por ahí era un poco más picante”, dice.

“Yo, como recién arrancaba, me quería comer el mundo, no me importaba nada. Entonces arrancamos con eso, con comerciantes que quebraban, con gente contagiada. La verdad es que fue otro rol que descubrí que podía llevar adelante y que me encanta”, asegura.

Pérez Regio se metió en los medios con el mismo descaro que encara a transeúntes en los móviles del programa que lleva adelante Nicolás Occhiato los domingos a la noche.

“Arranqué en Los 40 principales cuando tenía 16 años. Me rateaba del colegio porque me iba medio mal, y me escapaba a la puerta de la radio. Un día pude entrar al estudio y empecé a hacerle preguntas en vivo a Axel, que había ido a recibir un premio. Empecé a repreguntar y repreguntar hasta que la conductora se enojó y me terminaron rajando del estudio”, relata.

Julián Pérez Regio es locutor, y empezó a trabajar a los 16 años como movilero de Los 40 Principales. Foto: instagram

A los dos días se enteró que la mujer que lo había echado era la directora de la radio y que quería probarlo como movilero. “Yo estaba en el secundario, no sabía lo que era un móvil. Y me mandaron a un móvil con Axel en el Luna Park. Eso fue el 11 de mayo de 2007: lo hice con un Nokia 1100. Y ahí arrancó este camino en los medios”, cuenta, y recuerda su salto a conductor en la radio por streaming Coca Cola For Me.

Dice que siempre fue un tipo inquieto y busca. “A los 8 años vendía latas de gaseosas en la puerta del Hospital Santojanni para juntar guita. Con mi vieja no sobraba nada, y la ayudábamos con mi hermano”, recuerda.

En 2017, hizo un casting en la productora Endemol-Kuarzo y entró a la tele apadrinado por Mariano Iúdica, con quien trabajó como locutor y productor en los ciclos Iúdica al dente e Involucrados (America). También fue parte del programa de KZO Las rubias más uno, de Marcela Tinayre, donde además de oficiar de locutor y productor, hablaba de deportes.

“Busqué siempre no ocupar un solo rol, adaptado a los tiempos de hoy, tratando de laburar en la idea y la creatividad de cada programa”, explica este hincha fanático de Banfield que suele conducir los eventos del club del sur del Conurbano.

Julián Pérez Regio en priemr plano. Foto: instagram

Como cronista de calle de Todo puede pasar, JPR se volvió una pieza fundamental, a fuerza de improvisar notas con desconocidos y haciendo salir a la gente por los balcones en tiempos de cuarentena estricta.

“A veces me pasaba que veía a movileros más grandes con sobretodo… y yo no me hallaba en ese mundo. Me hallaba más como un cronista en zapatillas, contando las cosas desde otro lado, sin tanta estructura, buscándole una vuelta distinta a lo que están contando todos. Eso hace que a veces me vaya bien y, otras, me meta en problemas”, confiesa.

-El “cronista caradura”, ¿se nace o se hace en el camino?

-Creo que tiene que ver con cómo soy y con que vengo de un barrio como Floresta, donde no sobraba ni faltaba nada, de estar todo el día en la calle. Cosas que de alguna manera hacen que te la rebusques y tengas roce con la gente. Y eso lo terminé aplicando en el laburo. Me costó años darme cuenta que lo hacía, era medio inconsciente. Ahora me mando para cualquier lado, le hablo de igual a igual a cualquiera, sin prejuzgar y siempre abierto a la sorpresa, tratando de generar humor, con buena onda.

Pérez Regio, como cronista de El Show del Problema (Elnueve).

-¿Tenés o tuviste miedo de contagiarte de COVID-19?

-Al comienzo, un poco sí. Pero la realidad es que sabía que era un momento que tenía que aprovechar para mostrar mi laburo. Con pandemia y todo, era el momento de salir a arremangarme con el micrófono y meterme donde sea con el cámara. Y tratar de mostrar la realidad en un contexto donde algunas cosas no se ven. En parte por eso es que llaman a nuestro trabajo esencial.

SL

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