Jonathan Pryce: el actor que se parece al Papa Francisco y terminó interpretándolo



Cuando el 13 de marzo de 2013 Jorge Bergoglio se asomó al balcón de la Basílica de San Pedro transformado en el Papa Francisco, a Jonathan Pryce le mandaron dos mensajes de texto. Eran de su hijo y su hija, que le preguntaba si lo habían elegido máxima autoridad de la Iglesia católica. Un rato después, empezaban a circular memes sobre el parecido entre el nuevo Sumo Pontífice y el actor. Era obvio en quién recaería el protagónico de una hipotética película biográfica del flamante Papa.

Pero el día en que a Pryce le llegó el ofrecimiento, el actor galés dudó. “Cuando me llamó mi representante, me asusté un poco. Quiero decir: en el pasado interpreté a gente real, y ciertamente interpreté a argentinos reales. Pero ya muertos. Estaba muy nervioso: tenés que hacerle justicia al hombre, y a 1.200 millones de católicos que lo siguen o no. No había leído el guion, y si era sólo una biografía hecha y derecha, no me habría interesado. Una vez que lo leí, no tuve dudas. Y menos sabiendo que lo iba a dirigir Fernando Meirelles, uno de mis cineastas favoritos desde Ciudad de Dios. Estoy feliz de haber aceptado finalmente”.

Pryce nos habla pausada y amablemente en la habitación de un hotel porteño de lujo. Vino a Buenos Aires acompañando el estreno de la película que cuenta el encuentro imaginario, en Roma, entre Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y quien sería su sucesor, el entonces cardenal Bergoglio, meses antes de que el alemán renunciara. Contra lo que podía esperarse, Los dos Papas tiene un tono amable y ligero que la ubica como candidata en la carrera a los Oscar. Los rumores de la industria señalan que, a los 72 años, Pryce podría conseguir la primera nominación de su brillante carrera.

El Papa Francisco y Jonathan Pryce. ¿Los ves parecidos?

-¿Cuál es la particularidad de preparar el papel de alguien que está vivo?

-Es más difícil, porque tenés una figura viva a la que querés honrar y respetar. Y es más fácil porque, aunque yo no soy católico sino que fui criado como protestante, tenía muy presente a este Papa, porque estaba siempre en los noticieros y en los diarios. Así que ya tenía una imagen de él.

-¿Cuál fue la clave de la composición?

-El guion era muy completo acerca de lo que tenía que decir. Mi trabajo era investigar cómo decirlo, qué clase de voz iba a usar. Él habla muy suavemente, es muy medido y calmo. Lo cual es maravilloso: en términos teatrales, alguien que es una figura poderosa no tiene necesariamente que hablar fuerte. Miré muchos videos de YouTube de él y descubrí que camina como yo. Es extraordinario: toda mi vida la gente me preguntaba por qué rengueaba, y yo respondía que era mi forma de caminar. Porque tengo una rodilla mala.

-¿Con eso le alcanzó?

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-No, busqué videos de antes de que se convirtiera en Papa. Eso fue lo más importante para mí. Hay uno en el que en el que se ve su lado oscuro: le cuestionan su involucramiento con la Junta militar y él está sentado, tamborileando los dedos en la mesa, con un rostro muy triste, enojado. Ahí entendí el arco dramático de mi personaje. Hablé acá con gente que trabajó con él y que no lo apreciaba, porque era bastante severo y disciplinario. Y cuando fue elegido Papa no lo reconocieron, porque estaba sonriendo. Ellos lo conocían como el hombre que nunca sonreía. Cuando me preguntan cómo compuse el personaje, digo que yo no lo compuse: él lo hizo. Porque cambió. Y la película habla de la necesidad de cambio.

-Hablando de cambio, ¿esta película modificó su idea de la Iglesia y del Papa?

-Sobre la Iglesia católica, no. Pero no quiero hacer comentarios sobre ese tema: no siento que tenga el derecho. Lo que me atrae de él, es que desde el día que en se convirtió en Papa lo vi como un líder político. Respeto y admiro su discurso sobre la sociedad en general. Benedicto le hablaba a la Iglesia, pero Francisco quedará en la historia, porque le habla al mundo. Sus palabras sobre economía, o simples cosas como construir puentes y no paredes, hablar sobre la crisis de refugiados o el medio ambiente. Todo lo que querés que tus políticos digan y no dicen, especialmente los estadounidenses. Tomás cualquier cosa que diga Francisco y el gobierno de Trump dirá lo opuesto. De todos modos, sus posturas sobre los cambios en la sociedad no se corresponden necesariamente con sus opiniones en cuanto a la doctrina de la Iglesia sobre el aborto y los derechos de las mujeres.

Jonathan Pryce, en las calles de Roma, durante la filmación de la película. Foto: Netflix

-Entre todas las imágenes de Francisco que vio, ¿hay alguna que le haya llamado particularmente la atención?

-Mis imágenes favoritas del Papa son dos contrapuestas. En una está con Barack Obama y sonríe esperanzado. En otra está con Trump y se lo ve adusto e infeliz, que es como yo me siento respecto a ese hombre.

-¿Podríamos decir que la película es más papista que el Papa?

(Ríe) -Bueno, no todo es esperanza y brillo. Ciertamente Francisco está reflejado como una figura simpática, pero también mostramos su costado oscuro cuando retrocedemos al período de la dictadura, donde es visto como una figura controvertida. Para alguna gente todavía lo es. Cuando fue electo Papa se debe haber sentido redimido: al fin podía ser la persona que quería, con el poder para hacer el bien que necesitaba.

-Usted interpretó a Perón, en Evita, que también fue filmada en Buenos Aires. ¿Qué le llamó la atención sobre la ciudad?

-En 1996, cuando vine por Evita, fuimos a shows de tango y también a milongas donde baila la gente común. Vi abuelos bailando con nietas, familias enteras: cómo se expresa la gente con la danza es algo que no se ve en Europa. Es gracioso que en Los dos Papas muestren a Bergoglio comiendo pizza, porque en aquella oportunidad el presidente de entonces (Carlos Menem) nos invitó a la Casa de Gobierno a comer pizza con champagne.

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-¿Notó cambios, con tantos años de diferencia?

-En ese momento parecía haber más dinero en la calle, ahora se ve todo más apagado. Aunque la energía de los argentinos parece tan fuerte como entonces. Es llamativo que los contrastes sociales sean tan visibles: los ricos viviendo cerca de los pobres, las villas junto a este barrio (Recoleta). En Nueva York limpiaron a todos los homeless y los pusieron fuera de la vista, algo que seguro muchos gobernantes y empresarios querrían hacer aquí con las villas. Cuando filmamos allí, yo di una misa ficticia ante la gente real del barrio: nos recibieron con los brazos abiertos, orgullosos de compartir su casa con nosotros. Esa generosidad me impactó.

Una escena de “Los dos Papas”, con Jonathan Pryce.

El temor a Anthony Hopkins

Pryce cuenta que lo intimidaba la idea de filmar con Anthony Hopkins, a quien admiraba como profesional pero nunca había conocido, pese a ser ambos actores, galeses y de edades cercanas (72 y 81).

A Pryce lo intimidaba la idea de filmar con Anthony Hopkins

“No tenía idea de cómo iba a ser en el set. Sólo tenía una imagen de él a través de sus películas. Y es interesante, porque la travesía que hicimos con Tony es parecida a la que hacen Benedicto y Francisco en la película. Cuando se encuentran por primera vez como cardenales en el concilio donde Ratzinger es elegido Papa, él rechaza a Bergoglio, no lo saluda ni quiere conocerlo. Después, cuando Bergoglio va al Vaticano, discuten ácidamente en el jardín. Y de ahí la relación se va transformando hasta que ambos llegan a disfrutar la compañía del otro, viendo un partido de fútbol juntos o uno escuchando al otro tocar el piano. Todo esto lo filmamos casi cronológicamente, y mientras tanto a nosotros nos iba pasando algo así. Después de cierta frialdad inicial, nos hicimos muy buenos amigos y vamos a seguir siéndolo”.

“Brazil”, su despegue cinematográfico

Jonathan Pryce, que filmó más de 60 largometrajes, tuvo su despegue cinematográfico en 1985, cuando interpretó a Sam Lowry, el protagonista de Brazil, de Terry Gilliam. “Todavía hay gente que me para por la calle para decirme que esa película le cambió la vida”

-¿Se imaginó en ese momento que iba a ser una película icónica?

-Me causa gracia porque sí, es una película icónica, de culto, ¡pero nunca te pensás en hacer una película de culto sino algo que rompa la taquilla, un gran éxito en cines! Es una gran película y lo genial es que sigue encontrando nuevos públicos: todavía hay jóvenes descubriéndola. Eso es gracias a cómo fue hecha: como su diseño es retro futurista, es casi atemporal. No podés fecharla. La hicimos en 1983 como un reconocimiento a 1984, de Orwell, uno de los primeros en vaticinar todo en lo que la sociedad se podía convertir. Fue profética de muchas maneras, mostrando la presencia de cámaras por todos lados, la vigilancia estatal, el terrorismo gobernando la sociedad.

-¿Es “Brazil” la razón por la que llegó hasta acá hoy?

-Podría ser. Me encuentro a muchos directores con los que trabajo y me dicen que me tienen presente desde Brazil, y que Terry Gilliam fue su fuente de inspiración. Los cineastas lo admiran, aunque no ocurra lo mismo con los críticos.

El paralelismo entre Francisco y su High Sparrow de Game of Thrones

Antes de que le ofrecieran el papel de Francisco, Jonathan Pryce interpretó a una alta autoridad eclesiástica en Game of Thrones. Fue el inesperado villano de la quinta y sexta temporadas: su High Sparrow desembarcó en King’s Landing como un abanderado de la justicia social que terminó intentando imponer el puritanismo y la religiosidad a sangre y fuego, al estilo de la Inquisición. Fue inolvidable la humillación a la que sometió a Cersei, hasta ese momento la villana más temida de la serie.

Jonathan Pryce, como High Sparrow, en la serie Game of Thrones.

“Cuando High Sparrow apareció en mi vida, Francisco había empezado su papado hacía poco tiempo. Y lo que decía la descripción del personaje era parecido a lo que era este nuevo Papa: había muchas referencias cruzadas entre ambos. Porque hacen un trabajo parecido, por lo menos al principio: los dos hablan en representación de los pobres, los reprimidos, los desposeídos. High Sparrow es un hombre del pueblo, alguien capaz de lavar los pies de los humildes”, dice Pryce.

Y continúa: “Muchos de los propósitos de High Sparrow eran positivos: quería promover la revolución de los trabajadores, destruir a la aristocracia, terminar con los abusos de poder. Es un revolucionario clásico, incluyendo sus prejuicios y homofobia. Pero después se volvió cruel, despiadado, despótico. Espero que Francisco nunca dé un giro de esa naturaleza”.

Cuándo y dónde

Como El irlandés, también producida por Netflix, Los dos Papas tuvo un lanzamiento limitado en cines: el jueves se estrenó en 41 pantallas argentinas, una sola de ellas en Capital Federal (el complejo Cinema Devoto) y otra en el Gran Buenos Aires (Los Nogales, Ezeiza). Desde el viernes 20 estará disponible en streaming.

WD

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