Jim Gordon: el músico de Eric Clapton que terminó matando a su madre



El rock tiene historias trágicas de todo tipo, una de ellas es la del baterista Jim Gordon (74 años) condenado de por vida en 1984 por haber asesinado a su madre en un brote de violencia producido por un profundo cuadro de esquizofrenia.

Gordon era uno de los músicos más solicitados desde mediados de los años sesenta hasta casi 1980; baterista y compositor de una sensibilidad exquisita, pero también de una contundencia arrolladora. Creativo, con un estilo propio en los tambores también era un excelente pianista y compositor. Por ejemplo, es el autor del arreglo de piano del tema Layla, compuesto por Eric Clapton en sociedad con él y con el que ganaron un Grammy como Mejor Canción en Rock, en 1993, por el disco MTV Unplugged, del guitarrista.

Jim Gordon nació en el valle de San Fernando, en California, en julio de 1945. Con 18 años comenzó como baterista de los Everly Brothers, desde donde saltó a diferentes grupos, además de ser considerado como uno de los más sólidos bateristas de sesión; estuvo con los Beach Boys,con Nancy Sinatra, con Carly Simon, participó de la banda de Delaney & Bonnie (donde conoció a George Harrison y a Eric Clapton); fue parte de la gira de Joe Cocker y Mad Dog & Englishman y luego grabó en dos grandes discos All Thing Must Pass, de Harrison y el álbum de Derek and The Dominos, Layla, con Clapton, entre muchos otros trabajos.

Los problemas comenzaron en 1969, con 24 años, ya que a los excesos con el alcohol y las sustancias, en especial la cocaína, se sumó el comenzar a escuchar voces, síntoma que cada vez más fue encerrándolo en su enfermedad. Mientras que su entorno creía que esas alucinaciones se debían a las drogas y a la bebida, Gordon transitó más de diez años sin un diagnóstico certero que complicó su cuadro mental.

Jim Gordon, con Eric Clapton en Derek and The Dominos. El baterista es el primero a la izquierda.

A finales de los años setenta después de rechazar salir de gira con Bob Dylan, su alcoholismo asociado a las drogas lo obligó a internarse en varias ocasiones con muy poca suerte; su historia clínica indica que comenzó 15 tratamientos, de los cuales doce fueron con internaciones, pero lo que estaba por detrás de su adicción era una esquizofrenia que sólo se fue agravando. Ninguno de esos tratamientos le permitió escapar de la voz de su madre, que lo atormentaba de manera permanente; esa voz se había vuelto cada vez más implacable y hasta lo amenazaba, según declaró, con quemarle sus discos de oro.

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En 1981 dejó de tocar y se retiró de la música, pero los síntomas preocupantes de desdoblamiento de personalidad y las alucinaciones auditivas se fueron acentuando. El 3 de junio de 1983, Gordon subió a su automóvil y viajó hasta la casa de su madre para asesinarla con un martillo, para luego apuñalarla obedeciendo a una orden, según declaró. Recién en esta instancia fue diagnosticado correctamente como esquizofrénico agudo y juzgado en 1984 como enfermo mental.

Se lo condenó a cadena perpetua con la posibilidad de pedir su libertad condicional a los 16 de años de haber permanecido en prisión, tiempo suficiente, según el tribunal de encontrar un tratamiento que le permita reinsertarse en la sociedad.

En su batería. Jim Gordon tocó con Eric Clapton y George Harrison.

Hoy, 36 años después, sigue encarcelado; en abril de 2018 le fue negada la libertad condicional por décima vez alegando la Junta de Audiencias de Libertad Condicional de California que Gordon sigue siendo peligrosamente inestable para la sociedad y un riesgo para su propia vida; por cierto en esta última apelación intervinieron los hijos del músico, pero del lado de la fiscalía, es decir, declararon en contra de su padre a quien no le reconocen ninguna mejora, aun sin visitarlo en la cárcel. Por cierto, la actitud de Gordon –que según su abogado defensor creía que estaba actuando en defensa propia cuando atacó en un brote psicótico a su madre- si bien no tiene antecedentes de violencia desde 2001, no ayudan, ya que se niega asistir a las audiencias y rara vez sale de su celda como también se niega sistemáticamente a tomar su medicina.

Gordon recibe en concepto de regalías unos 4.000 dólares mensuales, que en ocasiones los terminó regalando en parte a sus compañeros de presidio y por lo que fue varias veces reprendido. Además de esquizofrenia con delirios sufre una afección cardíaca y sostiene que su madre aún sigue viva. La audiencia para su próximo pedido de libertad condicional está fechada en abril de 2021.

WD

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