Homero Pettinato: “Divertirte es estar prendido fuego, entretenido y apasionado por algo”


Cuenta que le pusieron Homero por el autor de La Ilíada y la Odisea, aunque asegura que según su escala de valores, sería mucho más lindo ser llamado así por Homero Simpson, protagonista de “la mayor sátira de la humanidad”. También tiene un segundo nombre menos conocido: Taisen, por Taisen Deshimaru, el filósofo y maestro budista Zen contemporáneo. “Se ve que mis viejos se pusieron a pensarlo medio faseados o algo así”, bromea.

Homero Pettinato nació en Barcelona y vivió su primera infancia en San Marcos Sierra, provincia de Córdoba. Animal de radio, medio al que ama y en el que hace carrera desde hace 12 años, se formó trabajando en los medios, donde produjo y escribió guiones para los programas de su padre, el Sumo Roberto Pettinato; fue conductor de Resacados, su propio programa en Los 40 Principales, co-condujo Parece que no, pero sí, el programa de la Rock & Pop, junto a Diego Scott y se sentó a la mesa de Quién paga la fiesta, programa de Martín Ciccioli donde ganó protagonismo con sus personajes y segmentos humorísticos. Por esto días se lo puede escuchar en Genio o idiota, donde acompaña a su padre Roberto Pettinato junto su hermana Tamara en la primera tarde de Pop 101.5. La gran noticia es que este 2021 debutó como conductor de su propio programa radial, Queridos humanos, por Vorterix (FM 92.1), con Tamara Kindermann y Lucas Fridman (lunes a viernes, de 10 a 13).

“Recién estamos empezando y la idea es que sea el sueño radial hecho realidad, ese programa de radio propio donde se es uno mismo, donde uno crea todo lo que quiera crear y prueba al aire todo lo que quiera probar. Hace muchos años que venía buscando esto y no lo lograba, porque trabajé mucho para otros. No me jode decirlo, es un laburo hermoso, pero cuando sos humorista, guionista, co conductor de radio, panelista, como le quieras llamar, estás trabajando para el productor de otro todo el tiempo, donde las decisiones pasan por otro lado, y donde vos influís hasta determinado punto. Y acá en Vorterix me encontré con mi público, con mi gente, y espero poder satisfacerla, estar a la altura de nuestras propias expectativas y las de la radio”, apunta Homero.

Y añade: “Siempre fui de la radio, es lo que amo, es lo que mejor hago, y hoy tengo la suerte de estar trabajando seis horas al aire, para la que también guiono, compongo canciones y cortinas, me quedo después de hora grabando personajes o cápsulas para las tandas, así que en este momento pongo todo el cuerpo en eso”.

Cuenta que desde principios de año vive solo luego de terminar una relación de pareja y está en un “caos total”, viviendo en un departamento prestado de una amiga suya que se fue a los Estados Unidos, con todas sus cosas en cajas hasta poder mudarse.

En el medio escribió una obra de teatro que espera estrenar cuando pase la pandemia, sketches de humor, algunos guiones y contenido para su Instagram, mientras ensaya con su banda musical (sin nombre), donde compone, toca los sintetizadores, la guitarra y canta.

–¿Cómo te definís?

–Esta es una gran pregunta. Me costó mucho llegar hasta el punto de poder definirme. Nunca entendía quién era yo ni qué era, solamente hacía lo que me salía y la gente me llamaba para laburar. Nunca busqué trabajo en mi vida, por suerte siempre sonó el teléfono, y estoy agradecido por eso. Pero me defino como músico, compositor, humorista, guionista, actor y conductor de radio. Es lo que vengo haciendo hace 12 años. Todavía me excuso, me da vergüenza decir las cosas, pero soy eso.

–¿Cómo es formar parte del clan Pettinato?

–Nos llevamos muy bien todos, en este momento estamos muy unidos por el programa, veo a mi viejo y a mi hermana todos los días; a mi madre la vemos mucho también, tenemos una gran relación con Felipe, Lorenzo y Esmeralda [sus hermanos más pequeños] también. En cuanto a los lazos humanos, los familiares, somos una familia más normal de lo que la gente cree. Como cualquier otra familia hablamos mucho por WhatsApp y nos comunicamos normalmente. Después cada uno es un personaje y tiene su locura, lo cual en definitiva a mí me hace amarlos más. Están re locos.

“Cuando empecé a conducir Los 40 principales, entendí que era gracioso”, confiesa Homero PettinatoPATRICIO PIDAL/AFV

–¿Cómo descubriste que eras gracioso?

–A los 21 años, cuando empecé a conducir Los 40 principales, entendí que era gracioso, que sabía hacer algo que otras personas no. Pero me cayó la ficha de todo a los 27. Hasta ese momento solamente floté y fui a laburar. Soy una persona bastante dispersa, bastante distraída, con mucho imaginario, que vive en una nube de pedos. Esto es una carrera, yo vengo haciendo carrera hace muchos años. También tuve momentos muy feos. Es muy feo estar en lugares donde no pertenecés, sinceramente, es de lo peor y no se lo deseo a ningún artista de ningún rubro nunca. Es decir, cuando tenés que estar en un programa que vos no verías o no consumirías, y que nadie que te respete o que te quiera consumiría o vería, sólo por dinero. Eso es muy feo.

–¿Y cuál es tu público?

–Es aquel con el cual comparto gustos, criterios, hábitos y actividades, lo cual es bastante amplio. Mi púbico en general es quien entiende mi lenguaje humorístico, que no todos lo entienden. El humor tiene ese riesgo, para mucha gente vas a ser un pelotudo siempre y para otra vas a ser un genio, la vas a hacer estallar de la risa. Entonces mi público es el que comparte esa percepción de la vida, el que se sensibiliza con las mismas cosas que yo.

–¿Qué te hace gracia?

–Me hacen gracia los personajes. Todos mis amigos son personas muy personajes. ¿A qué me refiero con personajes? Gente que habla de una manera particular, con un tono y un timbre de voz particular, con frases propias, con lenguaje físico propio. Soy un gran imán de personajes. Me siento en un bar y el personaje me ve y viene a charlar. Y eso me fascina. Me fascinan los personajes, encontrarlos en los lugares más recónditos del planeta. Por eso me gusta mucho viajar, hablar con la gente en la calle, porque encuentro unos personajes impresionantes. Después me hacen reír mucho las situaciones de pueblo pequeño, porque es casi una obra de teatro, pero real. Cada uno es un personaje en el pueblo, todos se conocen entre todos, entonces las situaciones no son entre anónimos como en la capital, y eso ya da un caldo de cultivo de infinitas situaciones teatrales.

–¿Y qué cosas te ponen de muy mal humor?

–En general estoy de buen humor, pero me hace muy mal y no me gusta para nada la violencia, la mentira, la hipocresía, cuando la gente se miente a sí misma y a su entorno, el egoísmo en general. La gente que ves que está pensando en sí misma todo el tiempo me saca de las casillas. Parece una redundancia total, pero el estrés me pone de malhumor, estar muy a full o muy a mil y no poder estar en dominio de una situación me termina poniendo bastante de malhumor.

“Uno por dentro se pone límites como humorista; hoy no se puede hacer un chiste homofóbico”, dice PettinatoPATRICIO PIDAL/AFV

–¿Desde el humor se puede decir cualquier cosa?

–Hay que trazar el límite de cuánto se puede ofender la gente, cómo y por qué… A mí personalmente, que tengo mucho sentido del humor, si el chiste es bueno, por más que sea sobre cosas dolorosas de mi vida, feas o traumáticas, me hace reír, me divierte. Y, por ende, imagino que yo sería de esas personas que incluso viniendo de familias oprimidas, historias de asesinatos, holocaustos, dictaduras o violencia de terrorismo, también podría reírme de eso. ¿Me puedo reír de todo? Sí. ¿Me puedo reír de todo delante de todos? No. Esa es la gran diferencia, porque el que está del otro lado tiene sus susceptibilidades, y es difícil llegar a todos de la misa manera. Lo que menos quiere un humorista es ofender, lo que más quiere es divertir, hacer reír. Es una linda pregunta porque está la duda constante. Hay veces que es gracioso irse a la mierda, que el criterio es decir lo que nadie puede decir. Ese es un terreno delicado donde se puede ofender gente, se puede llegar a faltar al respeto a hechos históricos muy dolorosos y con el que hay que tener cuidado, pero por supuesto a la mayoría de los humoristas nos gusta ir ahí. Hay otros más pulcros. Siempre por dentro uno tiene su límite. No se hace un chiste homofóbico hoy.

–¿Qué hacés en tus ratos libres?

–Veo series, documentales, salgo mucho con amigos, juego videojuegos largos y tediosos, que hay que dedicarles bastante tiempo. Después toco mi música y grabo, que es lo que más hago, y no mucho más.

–¿Cómo te manejás con el dinero?

–Me gusta ganar buena plata, pero soy terriblemente desordenado, vivo endeudado, porque gasto más de lo que tengo. La verdad es que me conformo con que me alcance para las cosas que me divierten, para las vacaciones, y nada más.

–¿Te planteaste la paternidad?

–Es difícil desear algo que te genera tanto miedo. Tiene que ser un deseo fuerte de dos personas, en general. Me genera mucho miedo la sensación de que por unos cuantos años perdés la vida. Tenés que dedicar todo el día, eso es lo que todos dicen, y toda tu energía tiene que ir para ahí. Entonces cuando uno está en tres o cuatro proyectos diferentes, tratando de meterle al laburo, es difícil proyectar eso y que no te de cagazo tener que dejar todo, tanto sacrificio para traer una persona al mundo. Por otra parte, el lado romántico de la paternidad: por supuesto que es una re fantasía. El lado del amor incondicional, de sentir el amor más fuerte que se puede sentir por una persona y generar un vínculo para toda la vida con alguien que salió de tu cuerpo, con alguien que salió de tu propia genética, es hermoso y quisiera experimentarla en mi vida. Ahora, lo que me genera siempre es bastante miedo. Tengo 32 ahora. A los 45.

Homero Pettinato, ahora feliz en VorterixPATRICIO PIDAL/AFV

–Para terminar, ¿qué te gustaría que dijera tu epitafio?

–No me gustaría tener tumba, sinceramente, con ninguna inscripción. No me gustaría estar en un lugar y que me vayan a visitar con muertos desconocidos. Si no me gusta tanto la gente viva, tampoco me va a gustar la gente muerta. No me imagino muy feliz rodeado de muertos desconocidos. ¿Mi epitafio? Supongo que diría “Que se diviertan siempre”. Porque la diversión es más que estar sólo riéndote, jodiendo, bailando, tomando alcohol con tus amigos, con una novia, un novio o lo que sea. Divertirte es estar prendido fuego, entretenido y apasionado por algo. El tipo al que le apasiona perseguir criminales se está divirtiendo en el momento en el que está persiguiendo a un criminal, está teniendo esa adrenalina de la diversión que hay que mantener siempre viva. Diviértanse siempre.

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