Hernán Drago, la historia del hombre detrás del modelo



Mientras que para muchos, la pandemia significó un abrupto corte en su actividad, para algunos otros, como Hernán Drago, fue una posibilidad para multiplicar el trabajo. El modelo, después de 30 años de profesión, empezó a ser una presencia frecuente en la televisión hasta transformarse en uno de los mejores laderos de Guido Kaczka cada noche en Bienvenidos a bordo (El Trece).

“Todo se fue dando de manera muy natural. Siempre pretendí ser funcional a lo que necesita cada espacio. En el mundo de la moda, trabajar con la imagen requiere de un perfil más serio, pero ahora también puedo mostrar otros aspectos de mi personalidad”, dice.

En medio de esta etapa de mayor exposición laboral, Drago debió hacer un paréntesis obligado, debido a que dio positivo de covid, al igual que Kaczka. Afortunadamente, pasó su aislamiento preventivo de manera asintomática y ambos ya retomaron de manera presencial el programa de las noches de El Trece.

Prueba de que le cae bien a casi todo el mundo, el modelo contó que durante los días posteriores a su hisopado, recibió cientos de mensaje de aliento diariamente. Y dice sentirse muy agradecido por ese apoyo.

Hernán Drago. En el programa “Bienvenidos a bordo” apela al humor.

Drago se muestra muy desenvuelto frente a cámaras y asegura que, a lo largo de los años, siempre lo llamaron de distintos programas, pero él prefirió priorizar su trabajo como modelo. Y explica: “Siempre viajé mucho por laburo, pero en este contexto, no quedó otra que quedarse y entonces pude aceptar esta propuesta porque me divierte”.

Lejos de estereotipos físicos, tan típicos de su profesión, a Drago no le preocupa jugar un rol más distendido, y apelar al sentido del humor. “No tengo miedo de hacer el ridículo y tampoco me da pudor bailar mal o cantar mal. El humor me nace naturalmente: cuando hay que ser payaso, lo soy; y cuando hay que ser serio, lo soy. Creo que en este momento, si eso genera un poco de alegría, es lo que de verdad cuenta”.

Hernán asegura que le llegan cientos de mensajes, de personas de todas las edades, diciéndole que se divierten mucho con él. “Cuando eso sucede, es algo que me llega profundamente. No sé si se hubiera dado así sin el contexto de la pandemia. Creo que todo lo que pasa en este momento, potenció ese ida y vuelta”, dice.

En una sociedad donde todavía la imagen pesa, a favor o en contra, los prejuicios están atados directamente con eso. Y Drago también se encuentra con muchos preconceptos sobre él por ese tema.

“Todavía estamos llenos de prejuicios con respecto al aspecto físico. Me pasa que mucha gente me escribe y me dice: pensé que eras antipático o creído pero ahora descubrí que sos buena onda”, describe. “No es un mérito tener la nariz respingada o los ojos claros pero no me engancho con eso ni me enojo”. Y asegura: “Me quedo con lo positivo”.

Hernán Drago.”No es un mérito tener la nariz respingada o los ojos claros”, asegura el modelo.

Si bien el presente de Drago marca que pasa por un gran momento, décadas atrás vivió en carne propia una etapa más dramática marcada por el bullying. Drago asegura que, la primera vez que contó eso hace unos años, sintió un alivio y ahora sabe que su relato puede ayudar a motivar a muchas otras personas que pasan por la misma situación.

“Cuando era adolescente, estaba 20 kilos por encima de mi peso. Pero cuando sentí que había llegado al fondo, me propuse salir de ahí. Luché mucho, pero entonces no pensaba en ser modelo. Sin embargo, gracias a la fuerza de voluntad, al año estaba trabajando, haciendo una campaña donde promocionaba calzoncillos”, recuerda.

Muchos años después, todavía tiene muy presente esa etapa. “Vine de menos diez y llegué a diez como modelo. Ese gordito que fui me enseñó todo: el respeto, a arremangarme, a dejar las excusas de lado. Y ahora sé que siempre voy a luchar por una moda más inclusiva, además de trabajar mucho para cumplir mis sueños”.

Entre esos sueños, dice a los cuatro vientos, está el plan de instalarse a vivir en Bariloche, un paisaje que es su favorito y que, sin duda, identifica como su lugar en el mundo. “Ahora no es el momento para irme, pero tampoco falta tanto. Quiero pasar allá los últimos 20 años de mi vida, por lo menos”.

La popularidad también trajo consigo una exposición a la que no estaba muy acostumbrado. Hablar sobre su vida privada no es lo que más disfruta, pero sabe que son las reglas del juego y le encontró la vuelta, con algo de humor.

Por eso, no se enojó, por ejemplo, cuando aparecieron los cuestionamientos luego de que contara que tras 20 de años de matrimonio se separó, pero siguió compartiendo la casa con su ex mujer y madre de sus hijos.

“Trato de encontrar el equilibrio, ni esconder ni de contar todo”, dice. “Siempre respondo lo que me preguntan, pero con límites porque después uno queda preso de sus palabras, y me interesa cuidar a mi familia”.

La relación con sus hijos adolescentes Luka y Lola, precisamente, es lo que quiere priorizar Drago. “Ellos saben de mi esfuerzo. Yo trabajo 14 o 15 horas por día, pero los fines de semana compartimos tiempo, y de calidad, sin celulares de por medio. Estoy muy orgulloso de ellos”, asegura.

Con su participación activa en el ciclo de Kaczka, Drago empezó a despuntar una veta como conductor. Mucho público, a través de las redes sociales, lo alienta en este sentido. ¿Una posibilidad en el futuro del modelo? “La verdad es que sí me gustaría crecer como conductor sin renegar de mi profesión. Siempre voy a defender el maravilloso mundo de la moda, pero mirando hacia el futuro”, dice.

A los 45 años, Drago siente que está parado donde tiene que estar. “Antes de empezar como modelo, no tenía en la cabeza dedicarme a esto. Y en los inicios de mi carrera, me preguntaba qué iba a pasar cuando llegara a los 40. Y y hoy tengo más trabajo que antes”, dice. “Nunca bajé los brazos”.

Según cuenta, es de los que avanza lento pero seguro, en lo profesional y en lo personal. Cree que yendo de a poco en la vida es como las cosas se van potenciando. “Además tuve la suerte de encontrarme con la gente que me encontré y que siempre me acompañó”.

Y agrega: “Yo soy quien quiero ser y eso me gusta. Hace un año empecé con otro proyecto y desarrollé mi propia fragancia, que se llama Simple. Y para mí es una gran metáfora de todo”.

WD

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