Héctor Alterio, Marilú Marini y Pepe Soriano le ponen la vara alta a la juventud del teatro

“Seguimos en la ruta”, fue la frase que Héctor Alterio pronunció desde su casa en Madrid y que resonó, pantalla mediante, en todo el auditorio de la Ciudad Cultural Konex durante la reciente entrega de los Konex de Platino y Brillante. El actor fue uno de los distinguidos y su interlocutor directo, con el público de testigo, fue su colega Pepe Soriano, también premiado por la trayectoria.

Ambos tienen 92 años y en el escenario también estaba Marilú Marini recibiendo su estatuilla de Brillante como actriz de la última década, a sus 81 años, con una belleza clara, recién aterrizada de París. Los tres son un claro ejemplo de que cuando hay talento, vitalidad y pasión, la vejez puede ser casi una anécdota.

En un mundo que no para de meter presión para que alguien se convierta en “fenómeno” antes de los 25 años, como artista, influencer o lo que sea, mostrarse lúcido, entusiasta y con alegría de vivir pasados los 80, parece imposible. Contra toda lógica, incluso con este presente atravesado por una pandemia aún latente, ahí están ellos y ella para demostrar lo contrario.

Pepe Soriano fue uno de los actores premiados por su trayectoria con un Konex. Foto: Juano Tesone.

Pepe Soriano fue uno de los actores premiados por su trayectoria con un Konex. Foto: Juano Tesone.

Marini, Alterio y Soriano: una generación dorada

Alterio y Soriano nacieron en Buenos Aires, en 1929, con cuatro días de diferencia: Héctor, el 21 de septiembre, y Pepe, el 25 (¿planetas alineados para repartir talento actoral?) y Marini nació en Mar del Plata, en junio de 1940. Pertenecen a una generación que vivió en carne propia los abrumadores cambios del siglo XX y también se adaptaron a la máxima velocidad de lo que va del siglo XXI.

Soriano, Marini y Alterio llevan encima el equivalente a cuatro vidas vividas de la mayoría de los artistas que hoy acaparan la atención de los medios, en la Argentina y en otros países también. Y siguen creando, con una vara cada más alta que habla no sólo de talento sino también, de mucha actitud.

Es verdad que alcanzar esas edades depende de mil y un factores: buena salud, lucidez mental, genética, suficientes recursos económicos, circunstancias sociales, entre tantas más, sobre todo cuando la vejez es casi sinónimo de descarte y de, quizás, una de las discriminaciones más solapadas y silenciadas de la cultura occidental.

Este miércoles, Marilú Marini fue galardonada con el Konex de Brillante. Foto: Foto: Fernando de la Orden

Este miércoles, Marilú Marini fue galardonada con el Konex de Brillante. Foto: Foto: Fernando de la Orden

Pero, como estos casos, cuando hay una llama interior que sobrevive a todo, una valentía por seguir adelante y proyectar a pesar de los obstáculos, cuando se hace carne el amor por la vocación y la vida, se ilumina todo alrededor.

Mucho más que tres

Desde cierta perspectiva estos nombres parecerían excepciones pero en un breve repaso, aparecen muchos otros, más allá de gustos y opiniones: Mirtha Legrand (94), Carlitos Balá (96), Norma Aleandro (85), Luis Landriscina (85), Héctor Larrea (83), Nacha Guevara (81), Norman Briski (83), Graciela Borges (80, sí, increíble); Hilda Bernard (101), Guido Gorgatti (102)…

Marini y Soriano compartieron recientemente el elenco del filme Nocturno, y el actor, además, acaba de filmar otra película. Hace pocos años protagonizó en teatro un rol memorable en El padre, la misma obra que, en versión española interpretó Alterio en Madrid. En constante actividad, a ninguno les faltan proyectos.

Héctor Alterio agradeció desde España que no se hayan "olvidado" de él. Foto EFE.

Héctor Alterio agradeció desde España que no se hayan “olvidado” de él. Foto EFE.

​Recuerdos, sí; nostalgia, no

En las palabras que Mairlú y Pepe pronunciaron desde el escenario hubo recuerdos pero nada de nostalgia desalentadora y sí, agradecimiento y alegría por el presente. “Es lindo saber que no se olvidan de uno”, expresó a su vez, Alterio en su discurso a la distancia. ¿Quién podría borrar lo conmovedor de verlos actuar en un escenario con todo el oficio adquirido y la misma emoción de hace décadas?

No importa si es en el teatro, el cine, la televisión, la música o en cualquier actividad alejada de los medios y la fama, la memoria es fundamental. Y ellos son la memoria viva. Se dice que “los 60 son los nuevos 40”, entonces los 90 podrían ser los nuevos 50, 60, 70, o la edad que ellos quieran imprimirle a sus años. Y seguir en la ruta.

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