Händel llega al Colón actualizado, de la mano de Alejandro Tantanian, Mercedes Morán y Franco Torchia

“Podría decir que el escenario es el debate de ideas y la música hace su trabajo en el campo de la emoción”, dice Alejandro Tantanian sobre su trabajo en Theodora, el oratorio de Geord Friedrich Händel que se escuchará por primera vez en el país el martes 28 de septiembre en el Teatro Colón.

Händel abrió nuevos caminos en su penúltimo oratorio sobre textos de Thomas Morell. El Mesías y Theodora son los únicos oratorios que se basan en un tema cristiano. Pero mientras el Mesías tiene un carácter ceremonial, Theodora es íntimo y trata sobre la devoción religiosa y la nobleza humana en un nivel muy personal, los coros tienen una cualidad contemplativa inusual.

La obra cuenta la historia de una mártir de Antioquía que durante el reinado del emperador Diocleciano se niega a unirse a un ritual pagano en honor del emperador, como consecuencia es encarcelada y sentenciada a prostituirse, un destino que ella considera peor que la muerte.

El trío propone una mirada actualizada del oratorio estrenado en la mitad del siglo XVIII. Foto German Garcia Adrasti

El trío propone una mirada actualizada del oratorio estrenado en la mitad del siglo XVIII. Foto German Garcia Adrasti

Un paralelismo con el sello de estos tiempos

El oratorio tendrá en las manos de Tantanian una versión semi-escenificada y la colaboración de Franco Torchia, quién aportó la novedad de los textos de la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid, leídas por Mercedes Morán.

“Han sido dos mujeres perseguidas, una de ficción y otra no, y ambas cristianas. De alguna manera juegan, como concepto, una especie de diálogo en espejo a través del paralelismo que hace Alejandro con estas intervenciones y estas rupturas con los textos de Marcella. Es muy conmovedora la historia de Theodora”, comenta Morán.

Y agrega que “a pesar de todo el tiempo transcurrido, hay temas que tienen que ver con la discriminación, con la persecución, con el lugar de las mujeres y sus voces, que a través del tiempo se han mantenido muy sometidas”.

-¿Cómo llegás a la obra y con qué ideas trabajaste para llevarla a escena?

Tantanian: Theodora es una obra que quiero mucho y con la que tengo un vínculo de años. El año pasado estábamos con una producción de Serse, también de Häendel, venía postergándose y con la pandemia se suspendió. Me di cuenta que la situación 2021 iba a ser similar a la 2020, por lo cual contrapropuse en ese momento Theodora.

No quería que pasara otro año más sin tener una producción en el Colón, porque me interesa ampliar mi trabajo; dedicarme más al teatro musical, algo que vengo haciendo hace mucho pero en lo que quiero focalizarme todavía más.

Frente a la suspensión de la producción de Serse, Alejandro Tatanian propuso avanzar con Theodora.
Foto German Garcia Adrasti

Frente a la suspensión de la producción de Serse, Alejandro Tatanian propuso avanzar con Theodora.
Foto German Garcia Adrasti

-Es una obra muy intimista, con una cantidad de cuestiones emocionales intensas y muy internas. ¿Cómo se hace para proyectarlas a la acción escénica?

Tantanian: Coincido con lo que decís. Es esencialmente una especie de drama psicológico. Hay algo del sondeo emocional de cada personaje que es único. Primero trabajamos con los cantantes la parte vocal, después con el soporte de video, sobre todo en las arias. Trabajamos muy claramente sobre muchos primeros planos. Son unos videos enormes que generan una especie de clase up.

Recorte pandémico

-La obra dura tres horas y media. ¿Tuvieron que reducirla dadas las restricciones?

Tantanian: Sí, dadas las restricciones, que tenían que ver con el tiempo de duración y con la cuestión de la distancia en el escenario, hubo que hacer una versión y la obra no se hace entera. Son cuestiones de la pandemia. Pero todo lo que nos parecía restrictivo lo empezamos a trabajar internamente: que ese límite no fuera un límite sino el área de juego.

-¿Y cómo hicieron el recorte? Imagino que lo trabajaron juntos con el director musical, Johannes Pramsohler. ¿Se produjo alguna tensión por algún desacuerdo en dónde recortar?

Tantanian: Lo que no queríamos es que se cortara el hilo narrativo. Tampoco queríamos que fuera un… no sé, “los hits de Theodora”. Y sí priorizar la línea argumental.

Johannes Pramsohler coincidió desde un principio con las sugerencias propuestas por Tantanian. Foto German Garcia Adrasti

Johannes Pramsohler coincidió desde un principio con las sugerencias propuestas por Tantanian. Foto German Garcia Adrasti

Pramsohler: Desde el principio me gustó lo que Alejandro proponía. Acabo de hacer una versión donde la directora reordenó la obra y quedó como una serie de televisión: con escenas que se cambian todo el tiempo, que van y vienen en la línea temporal. Ella quería hacer tres escenas grandes y eso no funcionaba con la música. Pero con Alejandro no cambiamos el orden original de la obra.

Tantanian: Lo que está cortado está cortado, pero el esquema dramatúrgico va en la línea en que está escrita la obra. Por otro lado, la obra no tiene una gran deriva, no es una comedia de enredos. Es sencilla la trama, elegimos los números consensuando con Johannes, en función de no dejar determinados números afuera por cuestiones musicales.

Pramsohler: Estuve de acuerdo en todo. Sólo agregué otra aria al principio, pero estuvimos de acuerdo enseguida.

Una teología feminista para actualizar el pasado

-¿Cómo llega Franco Torchia a esta producción?

Tantanian: Desde el principio teníamos la idea de poder leer a Theodora en la contemporaneidad, con un alegato a favor de las disidencias o de las minorías. Un poco lo que pasaba en 1750 con la obra, donde en realidad se le estaba respondiendo a ese peligro inminente que tenían los ingleses de que hubiera muchos cristianos.

A partir de ahí es que lo convoca a Franco Torchia para que hiciéramos una investigación y él trae la figura de Marcella Alhaus-Reid. Y ahí dije: “¡Es esto!”.

Franco Torchia se encargó de la selección de textos. Foto: Andres D'Elia

Franco Torchia se encargó de la selección de textos. Foto: Andres D’Elia

-¿Qué le atrajo del trabajo de la teóloga para incorporarla al oratorio y qué textos incorporó de ella?

Tantanian: La selección la consensuamos con Franco Torchia, pero el trabajo de investigación y de selección de textos fue suyo. Ella tiene dos libros escritos: uno que se llama Teología indecente (2000) , y otro, The Queer God (2003), todavía no traducido al español.

Me interesa ella porque es argentina, es una persona que está buenísimo volver a poner en el centro; nunca lo estuvo en Argentina, y sí en el exterior. Utilizar esta producción también para presentarla, o re-presentarla (depende si alguien la conoce o no). Ahí también surgió que la figura de Mercedes podía claramente hacerse cargo de la voz de Marcella.

Theodora y Marcella terminan siendo las que dialogan en este montaje. Entregar el cuerpo: el sacrificio. En ese punto es donde se llevan mejor con Marcella.

El arte de darle vida al texto

-¿Qué es lo que más te conmovió de los textos, Mercedes? ¿Cómo se dice, cómo se interpreta un texto de esta naturaleza?

Morán: Tuvimos que hacer una selección de la selección. Son textos difíciles, en el sentido de que requieren ser leídos de una determinada manera. Además, hay un objetivo y una necesidad de que lleguen afectivamente y claramente para ser comprendidos.

Es un desafío muy grande porque tampoco quisimos hacerlos didácticos o modificarlos para que sean más entendibles y, de alguna manera, no respetar la prosa de ella, que es muy particular. Son textos muy trasgresores. Una de las cosas que a mí me preocupa de todo es que tal como está planteado el espectáculo necesita de una coordinación de gran precisión.

Es musical, obvio; entonces, los tiempos, las entradas, las salidas, todo lo que se dialoga, las pausas… Cómo decirlo para que sean recibidos e interpretados por el público.

Mercedes Moran resalta el desafío que los textos presentan para su lectura. Foto German Garcia Adrasti

Mercedes Moran resalta el desafío que los textos presentan para su lectura. Foto German Garcia Adrasti

-Correr el texto de lo discursivo.

Morán: Claro. Hay algunos textos que se pueden hacer un poco más coloquiales y otros que, definitivamente, no.

-Y también para no romper tanto el registro de lo otro, ¿no?

Morán: Absolutamente. Hay distintas temperaturas, distintas velocidades. Buscar eso en el texto es un abordaje muy revelador del texto.

-¿Qué tipo de organicidad hay entre la obra y los textos de Althaus- Reid?

Tantanian: Esta versión es más que un oratorio, es semi-escénica. Es menos que una ópera, en términos de montaje, y es más que un oratorio. Empieza en una forma concertada, con forma de concierto -la orquesta va a estar en el foso- y luego entra en una zona más ficcional, narrativa.

Por los tipos de pliegues y de cesuras que se hicieron en el material, las intervenciones de Mercedes entran bien, porque en esas costuras -no en todas, pero en algunas- su presencia genera esa suerte de hilo, de urdimbre que creo que terminamos construyendo.

La clave: la generosidad del trabajo en equipo

Pramsohler: Es increíble cómo me inspira esta visión de esta obra. Normalmente, llevo a cabo mi idea, tengo la música, y listo.

Morán: Está aprendiendo a compartir .

Pramsohler: ¡Sí! (risas)

A Pramsohler, el trabajo en equipo le permitió avanzar a otro nivel de comprensión de la obra. Foto German Garcia Adrasti

A Pramsohler, el trabajo en equipo le permitió avanzar a otro nivel de comprensión de la obra. Foto German Garcia Adrasti

Tantanian: Está llegando al teatro.

Pramsohler: Es que, para mí, normalmente todo está en la partitura y en el texto. Pero lo que están sacando de todo esto es otro nivel de comprensión del texto de la obra de Händel. Y esto me inspira muchísimo, aunque no cambia mis ideas musicales. Sí y me influye mucho en los detalles, en cómo quiero que los cantantes pronuncien una determinada palabra o el color que quiero en la orquesta.

Morán y Tantanian, unidos por el Colón

Tantanian: Hacía mucho que queríamos trabajar juntos con Mercedes. Estaba seguro que el ofrecimiento le iba a entusiasmar, porque es un desafío y otro montón de cosas.

Morán: Tenía muchas ganas de trabajar con Alejandro desde hace mucho tiempo. Me parece una convocatoria súper original. Conocer el texto de Marcella Althaus-Reid, a la que le doy voz, es increíble. Por otro lado, no tengo mucha cultura musical de este tipo. Es una curiosidad y un aprendizaje permanente. Es muy fuerte.

Me encanta la música, pero ésta en particular no la conocía. De lo que escuché de Händel me parece lo más bonito. Tiene mucho sentimiento. Estar ahí compartiendo en medio de la música, con los cantantes en el escenario es realmente un viaje espectacular. La experiencia está siendo muy alucinante, muy reveladora. Estoy muy fascinada de poder estar en el escenario del Teatro Colón.

Tatanian y Morán encontraron en Theodora la "excusa" perfecta para concretar el anhelo común de trabajar juntos. Foto German Garcia Adrasti

Tatanian y Morán encontraron en Theodora la “excusa” perfecta para concretar el anhelo común de trabajar juntos. Foto German Garcia Adrasti

Tantanian: Cuando estábamos hablando de incluir el trabajo de Althaus-Reid, para mí era muy importante que quién pudiera hacerse cargo de eso tuviera un grado de empatía con el público, como la que tiene Mercedes.

Los discursos pueden ser un poco friccionantes, las ideas de Marcella son ríspidas… Y también es la idea, aunque no por épater le bourgeois (ofender el buen gusto del burgués). Mercedes defiende esas ideas como actriz y como persona porque hay algo de entendimiento pleno.

Morán: Empatizo fácilmente con ese pensamiento.

Tantanian: Pero era muy importante que pudiera tener la autoridad, no sólo por el recorrido que tiene Mercedes, sino también por el grado de empatía que tiene con la gente. Se arma algo necesario para mí en la recepción del espectáculo que es ese grado de empatía.

Si el público llega a tener el grado de empatía que yo creo puede tener porque está Mercedes, ese discurso puede penetrar de manera mucho más epifánica, más reveladora.

La ‘pequeñez’ de las voces barrocas: una “leyenda urbana” 

Pramsohler: El concepto de música barroca menos expansiva no existe para mí. Yo toco siempre mi instrumento al ciento veinte por ciento. Si comparás una orquesta barroca con una moderna, claro, el sonido será más pequeño. Con la orquesta de aquí, que es una orquesta moderna, no trabajo para tener un sonido como una orquesta barroca.

trabajo mucho en el texto porque quiero que los músicos entiendan. La primera cosa, cuando hacés un oratorio, es el texto. Tenés el texto, el libreto, y luego Händel decide hacer música con ese texto. Sus decisiones musicales tienen que ver con el texto. Entonces, necesito que los músicos comprendan el texto y trabajamos muchos en eso.

Luego, la sonoridad es algo automático que viene de Händel. Por ejemplo, sólo en un coro utiliza trompetas (lo hemos recortado). Esa sonoridad está ya en la elección de la orquestación de Händel, son sonoridades mucho más graves; los violines tocan mucho en la cuerda de sol. Con los violines a veces siento que es una orquesta de violas. Es decir, solo hago lo que Händel decidió como sonoridad.

Johannes Pramsohler apuntó a la comprensión de los textos por parte de los músicos; la sonoridad es "algo automático". Foto German Garcia Adrasti

Johannes Pramsohler apuntó a la comprensión de los textos por parte de los músicos; la sonoridad es “algo automático”. Foto German Garcia Adrasti

-¿Y con las voces, cómo se hace?

-Con las voces sucede lo mismo. Estuvimos trabajando en el texto y el estilo no viene de cómo utilizas la voz o cómo es tu voz. Para mí, estas voces barrocas típicamente pequeñas es una leyenda urbana. Y se sabe de dónde viene: de los coros ingleses de los años ’70 que cantaban sin vibrato, todos con contratenores.

Eran increíbles. Todavía los son. Pero es la tradición coral inglesa que se estableció como la norma sonora. Busco que las voces canten lo máximo. Luego, trabajamos en el texto, los ornamentos, y es todo esto lo que hace el estilo.

“Theodora”, de Georg Friedrich Händel, va el martes 28 y miércoles 29 de septiembre, y viernes 1 de octubre a las 20; y el domingo 3 de octubre a las 17, en el Teatro Colón, Libertad 611, con dirección musical de Johannes Pramsohler, dramaturgia y dirección de escena de Alejandro Tantanian; textos de Franco Torchia; Yun Jung Choi, Martín Oro, Florencia Machado, Santiago Martínez y Víctor Torres como intérpretes principales y mercedes Morán como actriz invitada. 

E.S.

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