Hace 45 años debutaba Sex Pistols, un grano en la cara del rock



Cuarenta y cinco años atrás, un jueves 6 de noviembre de 1975, en el auditorio de la escuela de arte Saint Martins College, en King’s Cross (Londres), debutaba la banda que dio popularidad mundial al movimiento punk, los Sex Pistols.

Fue un show que terminó en una pelea arriba y abajo del escenario con los músicos de la banda a la que teloneaban, Bazzoka Joe. Al parecer, los Sex Pistols pusieron al máximo los amplificadores prestados por ese grupo hasta que su guitarrista Danny Kleinman, temiendo que los destruyeran, cortó la electricidad y comenzó una pelea entre él y el cantante Johnny Rotten en el escenario, que siguió en el backstage. Un inicio poco auspicioso que no desanimó al grupo, que a los pocos días comenzó a tocar en centros juveniles y gimnasios de colegios. En aquel momento, el repertorio incluía unas pocas canciones propias y temas como Substitute, de The Who; Whatcha Gonna Do About It, de Small Faces; y (I’m Not Your) Steppin Stone, canción que que hicieron conocida en los sesenta The Monkees. Si bien no fueron los primeros, los Sex Pistols fueron el emblema de la cultura del punk inglés haciendo versiones rápidas envueltas en un denso sonido de guitarra que lograban devolver algo de ese espíritu salvaje que sabía tener el rock and roll.

“No nos propusimos que nos vieran como una fuerza contracultural, pero sí teníamos un objetivo: incluir la mirada de la clase trabajadora en la corriente principal del pop, lo cual para esa época era inaudito”, señaló John Lydon (alias Johnny Rotten).

Sex Pistols debutó hace 45 años en una escuela de arte londinense, con escándalo, como era de esperar,

Tres meses después, el 12 de febrero de 1976, la banda, con Rotten, Steve Jones en guitarra, Glen Matlock en bajo (reemplazado por Sid Vicious a comienzos de 1977) y Paul Cook en batería se presentaron en el Marquee, verdadera institución en Londres y ya sabían hacia dónde dirigir su música. Fue un concierto incendiario en el que Rotten sacudió a Jones hasta hacerlo caer, se bajó del escenario para empujar a la audiencia a que participe en este verdadero caos en el que volaron sillas y escupitajos y de paso destruyeron los amplificadores que le prestó la banda Eddie y Los Hot Rod, que se quedaron sin poder cerrar la noche. El comentario de la revista New Musical Express recogía una declaración de Jones: “No nos gusta la música, queremos el caos”. Y realmente, lo conseguían.

El éxito de los Pistols entre la juventud londinense se debió a que lejos de ubicarse como una nueva propuesta musical dentro del rock usaron la música como vehículo de una postura antisistema. Por un lado, fueron salvajemente criticados por su falta de técnica musical, pero lo cierto es que terminaron por convertirse en una banda ajustada y feroz en el escenario. La revista Rolling Stone, por ejemplo, ubicó a los Sex Pistols en el puesto 58° de las cien bandas más importantes de la historia; otros, la definieron como el grupo de rock más radicalizado de los años setenta. Sus simples Anarchy in the UK (Anarquía en el Reino Unido, 1976), el sarcástico No Future (God Save The Queen) (No hay futuro, Dios salve a la Reina, 1977), que coincidió con el Jubileo de Plata de la reina Isabel II, y Holidays in the Sun (1977) siguen siendo impecables instantáneas de esos años y su único álbum Never Mind The Bollocks, Here The Sex Pistols (1977), lejos de ser un disco discordante es un trabajo pulido, con buenos coros, tensos riffs y sólidas letras. Poco más de dos años duró la banda que alcanzó para golpear de manera indeleble el mundo del rock.

La génesis de los Sex Pistols comenzó en 1972, con The Strand, una banda londinense de rock de garaje formada por Jones, Cook y el guitarrista Wally Nightingale, que también a veces se hacían llamar The Swankers; jóvenes de clase trabajadora que según Jones habían comenzado su carrera musical robando los instrumentos. Por esa época el centro de reuniones de estos músicos era una tienda de ropa en el barrio de King’s Road, al oeste de Londres, que tuvo varios nombres, Let It Rock, Too Fast to Live, Too Young To Die y Sex, pero siempre los mismos dueños, el controvertido Malcolm Mc Laren y Vivianne Westwood, quienes fueron parte importante, sino artífices, de los Pistols.

Hacia 1974, Cook y Jones le piden a McLaren que sea su manager, labor que acepta aunque salvo un sitio para ensayar y haber gestionado el ingreso de Matlock como bajista (trabajaba como vendedor de ropa en la tienda de McLaren) no hubo casi avances hasta que tras un viaje a Nueva York donde el manager trabajó con The New York Dolls y vio en directo la escena prepunk del Lower Manhattan y a Richard Hell, de Television, se tomó en serio su labor de manager con The Strand y contrató como ayudante a Bernard Rhodes.

Es indudable que el contexto político y social del Reino Unido tuvo mucho que ver con el nacimiento de una banda como los Pistols que encarnaron como ningún otro grupo el lenguaje de esa crisis y el declive de un país azotado por una economía en recesión con altos niveles de desempleo y una sensación de falta de futuro que agobiaba especialmente a los jóvenes. Tanto la gestión del primer ministro conservador Edward Heath (1970-1974) como la del laborista Harold Wilson (1974-1976) no lograron resultados alentadores para el ánimo de la ciudadanía sometida, además, a fuertes aumentos de impuestos.

Dios salve a la Reina, el irónico mensaje de los Sex Pistols en su único álbum. Foto EFE

En esta línea de pensamiento, Lydon dijo: “Gran Bretaña era a comienzos de los setenta un lugar deprimente, completamente deteriorado, basura por todos lados, desempleo total y los que tenían trabajo estaban en huelga. El sistema educativo, al menos en los suburbios obreros, te daba a entender que no tenías ninguna posibilidad de ascenso en tu vida y fue de ahí que salieron los Sex Pistols y luego vinieron un montón de imitadores”.

En tanto, McLaren había estado intentando convencer a Sylvian Sylvian, de los New York Dolls para que viniese a la capital inglesa como líder de los Strand, que habían pasado a llamarse QT Jones and The Sex Pistols, asunto que no prosperó y que llevó al manager a tener que buscar un cantante para que esté delante de la banda.“En principio buscábamos a alguien que no tuviese el pelo largo, eso era primordial en nuestra búsqueda. Recuerdo haber parado a alguien que llevaba pelo corto y preguntarle si cantaba”, contó Matlock. Mientras tanto John Lydon vivía con Simon John Ritchie (Sid Vicious) en una casa ocupada en King’s Cross y ganaba algo de plata tocando el violín en la calle. “Llegué con 16 años a esa casa y al poco tiempo me teñí el pelo de verde; una tarde que estaba tocando en una esquina con mi remera “Yo odio a Pink Floyd” se acercó una persona y me preguntó si quería tener una audición para una banda. ¿Por qué no?”, contó tiempo después el cantante.

Una calurosa tarde de agosto de 1975, Rhodes conoce a Lydon en la calle y lo invita a la tienda de ropa Sex, donde le presenta a McLaren; esa noche en un pub se encuentran con Jones y Cook. “Tenía el pelo verde, una cara interesante y esa remera de Pink Floyd con Yo odio escrito a mano sobre la foto de la banda; tenía algo especial, cuando empezó a hablar me pareció un idiota, pero inteligente”, recordó Jones. Cuando cerró el pub se fueron para la tienda de ropa donde hicieron la famosa audición; Lyndon cantó sobre el tema I’m Eighteen, de Alice Cooper y lo único que causó fue risa, aunque, McLaren los convenció para que se sumara a la banda.

John Lydon, hoy. Apoyó a Donald Trump.

Los ensayos comenzaron en un ambiente enrarecido, ya que Cook tenía un trabajo formal y no quería dejarlo por la banda mientras que insistía en que Jones no estaba a la altura para ser la única guitarra en el grupo, necesitaban otro guitarrista. Un aviso en la revista Melody Maker atrajo a una importante cantidad de interesados, aunque todos bastante flojos, según el bajista Matlock. Sólo uno aprobó, Steve New, pero mientras tanto Jones progresaba en su instrumento y su sonido crudo contrastaba con el de New que sólo estuvo un mes en el grupo.

La banda estaba lista, Jones bautizó a John Lydon como Johnny Rotten (Juancito Podrido), al parecer por su falta de higiene bucal y terminaron por llamarse Sex Pistols a secas, tras varias propuestas como Le Bomb, Damned, Beyon y otros. McLaren señaló que el nombre le pertenecía al tiempo que explicó que la banda buscaba dar la idea de un grupo de chicos malos. Junto con un repertorio con algunas versiones comenzaron a escribir sus propios temas; Rotten le ponía letra a la música que le acercaba Matlock, aunque una de sus primeras composiciones, Pretty Vacant, fue compuesta íntegramente por el bajista, no obstante, en el escenario la letra sufrió modificaciones y los temas los firmaba la banda.

Años después de que Rotten le ganara un juicio a McLaren y pudiese recuperar mucho del material de esos poco más de dos años que duraron los Pistols admitió que tenía miedo de enfrentarse a todos esos videos. “Verlos me hizo darme cuenta de lo bueno que éramos. Pensé que me iba a sentir avergonzado de mí mismo, pero no me sucedió. Es como cuando tus padres te muestran viejas fotos familiares. Te vuelves menos inseguro a medida que envejeces”.

Sid Vicious, en 1978. El bajista de los Sex pistols murió de sobredosis en los Estados Unidos.

Los Sex Pistols se separaron el 17 de enero de 1978, al final de una gira por algunas ciudades de los Estados Unidos debido al profundo malestar que sentía Rotten por las actitudes de Cook y Jones, que lo hacían sentir aislado, y harto de la drogadicción de Sid Vicious, que murió a causa de una sobredosis de heroína el 2 de febrero de 1979. El último concierto fue el 14 de enero, en el Winterland Ballroom, de San Francisco, donde sólo hicieron un bis con el tema No Fun, de The Stooges, que interrumpió para decir “Esto ya no es divertido” –en línea con la letra de la canción- y al final del tema se dirigió a la audiencia para decirles “¿Alguna vez se sintieron estafados? Buenas noches”. De alguna manera, Rotten quedó varado en Los Angeles, escaso de dinero, sin billete de avión, ni hotel; lo rescató el presidente de Virgin Records, Richard Branson quien tras pagarle un pasaje a Nueva York, lo embarcó a Londres vía Jamaica.

Rotten y Joe Strummer, The Clash

The Clash, la banda que le peleó el cetro del punk a los Sex Pistols.

Otro de los importantes grupos del punk inglés, The Clash, tocó como telonero en julio de 1976, de los Pistols. Sobre su cantante Joe Strummer, Rotten señaló: “me gustaba como persona, pero no como músico. No pasaban de un socialismo abstracto, sin contenido. Cuando la Melody Maker dijo que ellos iban a ser más grandes que los Sex Pistols me di cuenta que había perdido el humor y que lo único que le interesaba era la corona”.

Rotten y Ramones

Johnny Rotten siempre fue refractario a reconocer interés o cualquier influencia de Ramones. “Todos usaban pelo largo y no representaban ningún interés por mí. No me gustaba su imagen, lo que defendían, ni nada que tuviese que ver con ellos. Eran graciosos, pero no puedes pasar de eso haciendo duh, duhr, duhr, dhu; ya había oído eso”. De todos modos, en julio de 1976, los Pistols fueron a escuchar como casi todo el mundo del circuito punk a Ramones, al Dingwalls, en Londres.

Los Ramones, punk desde los Estados Unidos.

WD

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