Gustavo Mozzi volvió al llano y a hacer lo que más le gusta: música

El compositor, guitarrista y gestor cultural Gustavo Mozzi acaba de lanzar Venturosa, un disco que marca un sonido de época con composiciones de un fino entramado contrapuntístico que conjugan una exquisita sonoridad con diferentes elementos y colores de la música rioplatense como milongas, murga y fusión tanguera.

“El disco tomó forma en plena cuarentena y si bien la escritura es un hecho solitario, no es individualista, en el sentido que se proyecta hacia esos intérpretes en los que pensaba cuando escribí la música”.

“Por eso el primer encuentro, en el estudio ION, fue una fiesta; fue volver a tocar juntos después de mucho tiempo y ese entusiasmo del reencuentro se siente en la música, en la interacción, en los matices. Venturosa es un caleidoscopio de géneros rioplatenses”, señala el artista durante la charla con Clarín.

A través de discos como Los ojos de la noche (1998), Matiné (2004) o Estuario (2013), Mozzi consigue una interesante aproximación a la tradición musical rioplatense desde una diversidad creativa tanto por su riqueza melódica como por su variedad rítmica.

Gustavo Mozzi propone un caleidoscopio de ritmos rioplatenses en "Venturosa", su nuevo álbum.

Gustavo Mozzi propone un caleidoscopio de ritmos rioplatenses en “Venturosa”, su nuevo álbum.

Sus inicios

Su carrera comenzó en 1979, en el grupo MIA (Músicos Independientes Asociados), siguió con diversos ensambles como Membrillar, Mozzi y La Cuerda y Mozzi y el Murgón, con un disco valioso, como Carnavales porteños.

Luego grabó con Juan “Tata” Cedrón y posteriormente, con la Orquesta Matiné. Produjo junto con Gustavo Santaolalla el exitoso Café de los Maestros, toda una institución dentro del tango. En su labor como gestor cultural fue, entre otros, director de La Usina del Arte y del CCK.

-¿Hay temas compuestos para este disco y reversiones?

-Exacto, hay seis temas nuevos y tres reversiones del disco Los ojos de la noche, que tienen que ver con los solistas que participaron. Por ejemplo, Las muecas del tiempo me pareció un tema apropiado para invitar al baterista Pipi Piazzolla con Nico Guerschberg en piano y Guido Martínez en bajo, que habían tocado juntos en Latinaje.

-Ese reencuentro hizo un interesante aporte al tema, le dio una nueva energía. Hay también dos composiciones, Noches sin rumbo y El milongón del antifaz que están vueltos a grabar con orquesta de cuerdas y una orquestación completamente diferente escrita para este disco y que tiene que ver con el solista, el violinista Pablo Agri.

El disco introduce una atmósfera novedosa en la música de Mozzi como es la inclusión de sintetizadores analógicos a cargo del pianista Esteban Sehinkman. “El aporte de los sintetizadores requiere de una sensibilidad especial y si bien las partes están escritas, hay un plus que tiene que ver con esa intuición y musicalidad que tiene Sehinkman”.

Gustavo Mozzi tiene un seleccionado de grandes músicos en "Venturosa".

Gustavo Mozzi tiene un seleccionado de grandes músicos en “Venturosa”.

Composición y emociones

-¿Cómo fue el proceso de composición desde lo emocional?

-Siento que es un trabajo que tiene una frescura particular, a lo largo del disco aparecen temas vinculados a momentos luminosos, de expansión, de descubrimiento y de revelación que fueron significativos para lo que fui escribiendo y construyendo después.

-Elegí temas asociados a momentos fundacionales como A los que iban cantando, en homenaje a ese grupo uruguayo (cuyo nombre está tomado de un poema de Circe Maia) que fue un faro en los años setenta y ochenta en la música rioplatense; un grupo que se animó en un momento oscuro a la canción experimental y desde la que desarrollaron un metamensaje.

-En 1984, con el compositor Alberto Muñoz participamos en el primer taller de música popular, en Uruguay. Resultó muy revelador encontrarnos con este lenguaje, con esta osadía; con una sistematización de conocimiento de géneros y músicas que no eran parte de lo que se enseñaba en los conservatorios.

-En el disco también me reencuentro con mi infancia y la murga o con Popolo, que tiene un aire progresivo de los setenta, un momento de deslumbramiento para mí, con grupos como Alas, que planteaban una síntesis entre el sonido urbano y el rock

Gustavo Mozzi escribió "Venturosa" en pandemia, pero pensando en los músicos que tocarían en el disco.

Gustavo Mozzi escribió “Venturosa” en pandemia, pero pensando en los músicos que tocarían en el disco.

Sobre las composiciones, Mozzi señaló: “Busqué que la escritura sea clara; muchas partes las pasamos por zoom ya que no nos podíamos reunir antes de la grabación; ayudó mucho que nos conocíamos, es decir, hay códigos”.

“Guido Martínez, Abel Rogantini, Facundo Guevara son músicos de una gran solvencia, pero también tienen lenguaje propio, no son sesionistas y entienden cuando se toca al servicio de otro compositor y saben cómo tratar la música y darle algo que no está escrito y que es imposible de poner en el papel”.

“Esto, por ejemplo, tiene que ver con el sonido que tiene el disco, tener un código previo acortó mucho las distancias; escribí pensando en estos artistas para que se sientan cómodos, aunque no necesariamente confortables”.

La historia de Venturosa

Para Gustavo Mozzi, los centros culturales no deben perder sus ejes centrales pese a los cambios de gestión.

Para Gustavo Mozzi, los centros culturales no deben perder sus ejes centrales pese a los cambios de gestión.

La idea que tomó forma para Venturosa fue contar una historia que tenga frescura y profundidad.

Me gusta pensar con la lógica de álbum, aunque el hábito de escucha y consumo de la música es hoy a través de los singles. Me gusta conceptualizar con la lógica de una historia que se va narrando, con temas que se vayan hilvanando, articulando y entonces con el material puedo sentir que a veces a este disco le está faltando un tema para lograr un equilibrio de lo que se quiere contar”.

“Pero también me cuesta salir de mi papel de productor y a veces hay que descartar temas, dejarlos para otro momento, y componer algo especialmente”.

-¿Esa labor de escribir algo especialmente, cómo funciona para el compositor?

Cuando se está trabajando, escribiendo, la inspiración suele asistirnos; a veces, cuando se escribe a partir de una consigna es más fácil que tener la hoja en blanco y todas las posibilidades por delante; en mi caso me resulta más fácil escribir a partir de una consigna.

-Esto también hace que se vayan enhebrando los temas como hilos conductores con un color y una atmósfera determinada. Por eso cuando se tiene definido ese contexto hay ideas que se deben resignar en pos de sostener el proyecto, tomar cierta distancia.

-¿Cómo es su proceso de escritura?

Soy bastante preciso, perfeccionista pero como escribo para músicos creativos también estoy abierto a lo que ellos aportan; son valiosas devoluciones. Es fundamental estar abierto a esos aportes en términos de dinámicas, de fraseos que le pueden dar una mayor plasticidad a la música.

-¿Hay un próximo trabajo con pianistas?

Sí, es un disco de solo piano con adaptaciones de obras que grabé en diferentes discos tocadas por un seleccionado de pianistas que admiro como Cristian Zárate, Lilian Saba, el Negro Aguirre, Abel Rogantini, Nicolás Guerschberg, Fernanda Morelo, es decir pianistas de diferentes extracciones.

-Por ejemplo, Saba grabó El malambo de las carreras; Zárate, La hilacha; el Negro Aguirre A los que iban cantando; Morelo hizo dos versiones hermosas, el vals Camino a las casuarinas y Arroyo, que es un tango. Saldrá en febrero el cd junto con un álbum con las partituras de los temas adaptadas para piano.

"Venturosa", el nuevo disco de Gustavo Mozzi.

“Venturosa”, el nuevo disco de Gustavo Mozzi.

-¿Cómo surgió la idea?

-Es un proyecto que surgió a partir de una demanda por composiciones adaptadas para piano en diferentes lugares del mundo como los Países Bajos, que me pedían este tipo de partituras. Lo veo como una forma de transmitir estos géneros por parte de pianistas que vienen de diferentes formaciones y poder mostrar un abanico de rítmicas rioplatenses. Como si fuese un tutorial de gran nivel (se ríe).

La Usina del arte y el CCK

Gustavo Mozzi fue director de la Usina del Arte y también del Centro Cultural Kirchner, hasta la llegada del nuevo gobierno. Por eso, su mirada sobre la gestión cultural tiene importancia.

-¿En tu carácter de gestor cultural cómo evalúas este momento?

-Fue un período muy duro para todo el sector que mostró capacidad de resiliencia. Es un momento especial después de haber atravesado una época tan complicada para el sector; creo que se cruza la necesidad de acompañamiento en una situación de emergencia, no sólo de los músicos sino también de quiénes viven del espectáculo, por lo tanto, es muy complejo para analizar.

“Creo que es fundamental la continuidad institucional de aquellos lugares que funcionan, que funcionaron y que se convirtieron en espacios de pertenencia para el sector”.

“En relación con lo musical, a mí me tocó trabajar en el momento fundacional de La Usina del Arte y, si bien ya estaba en actividad hacia muy poco, en el CCK, lugares hermosos y donde se hizo un trabajo para darle identidad, tanto desde la programación, que es parte central, como desde su funcionamiento institucional”.

Y sigue: “Otra cuestión fundamental en instituciones tan grandes, es pensar, por lo menos, cinco años para adelante; hacia dónde queremos que vaya este espacio. Creo que hay una cierta continuidad con los matices y las miradas que cada uno le imprime y es lo que se debe preservar”.

“Lo que tenía claro con el CCK es que era un espacio que podía dialogar con otros, con el Teatro Colón, por ejemplo. Son espacios con proyección internacional y a su vez son reflejos de una cultura federal, nacional, son faros hacia el mundo”.

“Y ese diálogo con otras instituciones del mundo terminan posicionando nuestro contenido, de modo de ganar nuevos mercados, visibilizar expresiones, búsquedas creativas de enorme calidad como lo que sucede en la Argentina. Estos espacios deben estar al servicio de estas expresiones y orientados hacia nuevos públicos”.

Para Mozzi, una de las grandes utopías es lograr que el funcionamiento institucional no se vea perjudicado por los cambios de gestión, para lo cual debe haber acuerdos en determinadas líneas para fortalecer la identidad de estos espacios.

Quiénes tocan

En Venturosa participaron Esteban Sehinkman en teclados sintetizadores; Abel Rogantini, Nicolás Guerschberg y Pablo Fraguela en piano; Lautaro Greco en bandoneón; Javier Acevedo en acordeón; Mariano Rey en clarinete y clarinete bajo; Damián Bolotín en violín; Pablo Fenoglio en trombón.

También, Jorge Bergero y Pablo Bercellini en violoncelo; Agustín Lumerman en bombo de murga, Daniel Pipi Piazzolla en batería, Facundo Guevara en percusión, César Angeleri en guitarra y una orquesta de cuerdas dirigida por el violinista Pablo Agri.

Gustavo Mozzi, en la presentación de la programación 2017 del CCK. Foto Archivo Clarín

Gustavo Mozzi, en la presentación de la programación 2017 del CCK. Foto Archivo Clarín

Venturosa, tema por tema

Mar de bombos: Es una murga estilizada con un aire compradito del clarinete que dialoga con el acordeón, teclado y guitarra mientras el bombo de murga marca una estimulante cadencia.

A los que iban cantando: El violín nos introduce en una milonga litoraleña de una hechizante melancolía que abre sus brazos al mensaje de la guitarra, que gana intensidad con la atmósfera que crea el acordeón.

Popolo: Nos trae a Buenos Aires. Sonido urbano en el que se destacan las voces de la guitarra, el clarinete, el clarinete bajo y, por supuesto, el bandoneón que pinta los contornos porteños. Los arreglos de la sección rítmica prueban en este tema que hay afinidades que trascienden los géneros.

Pasaje serenata: Un valsecito que nos lleva al corazón de ese espíritu galante que tenían las serenatas; el acordeón nos cuenta una historia enriquecida por el clima edificado por un acompañamiento de una ubicuidad estilística precisa.

Venturosa: Una milonga dominada por un contrapunto de guitarra y bandoneón, en el que violín y piano suman sus voces en un diálogo de inteligente expresividad.

La noche sin rumbo: La orquesta de cuerdas le da a esta milonga un nuevo cuerpo expresivo, en el que la voz del bandoneón se eleva con su mensaje sobre el piano y la guitarra, en esta brillante composición de inextinguible vigencia.

Las muecas del tiempo: Clarinete y bandoneón establecen un diálogo cargado de imágenes urbanas al que se suma la guitarra para crear un clima de una fresca fusión tanguera. Fraseos que tienen ese aire familiar, de lo propio con un solo de piano que respira amplitud y una sección rítmica que se mueve con soltura.

El sinfín: Se luce por una orquestación elegante y audaz; su belleza melódica está realzada por el trabajo compositivo que cruza las voces de la guitarra con el clarinete, el violín y el bandoneón mientras la percusión recrea su propio mensaje.

El milongón del antifaz: Es un potente cierre. La orquesta realza las tensiones de una pieza que transmite la fuerza expresiva del género. El groove que construyen guitarra, violín, bandoneón y piano tiene una energía contagiosa, liberadora, propia de una genuina convicción interpretativa.

WD

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