Griselda Siciliani:”Cuando no estoy cómoda en un lugar, me voy”

En las gateras, lista para la largada, Griselda Siciliani se prepara para subir al escenario del Multitabaris Comafi, este viernes 18 de febrero, con Pura sangre, una creación colectiva compartida junto a Jorgelina Aruzzi y Carlos Casella, donde se habla del amor con humor, con música, con baile, con pasión y también con autocrítica.

Esta vez, Aruzzi y Casella no estarán en el escenario: la actriz escribió el texto, el actor realizó las coreografías y ambos compartieron la dirección. Sí forman parte del elenco Edgardo García, Juan Cruz Martínez Mosquera, Herve Louis Segata, Pablo Rakhal Herrero y Nicolás Tadioli.

-¿”Pura sangre” es tu vuelta al musical?

-Este es un musical atípico, podría ser una obra con canciones, y a la vez es más que un musical en su concepción, porque es un espectáculo de humor y, también dramático. Vamos de un lado a otro, tiene las dos caras y eso es lo que más me gusta del personaje que escribieron para mí,mis colegas Carlitos y Jorgelina.

Griselda Siciliani. Luego de dos películas filmadas en España y en México, vuelve al teatro en Buenos Aires con "Pura sangre". Foto Maxi Failla

Griselda Siciliani. Luego de dos películas filmadas en España y en México, vuelve al teatro en Buenos Aires con “Pura sangre”. Foto Maxi Failla

-¿Está buena la experiencia de trabajar con amigos? ¿No hay conflictos?

-Está muy buena. Jugamos e improvisamos mucho en el living de mi casa, nos fuimos mucho a la mierda, pero para poder encontrar algo particular. Es un riesgo en ese sentido. Pero es lo que queríamos hacer y que sea lo que sea. A esta altura, no quiero hacer algo que no me represente, me interesa ser honesta como artista. Creo que los tres somos pura sangre, somos esto que hicimos.

-O sea que claramente está tu identidad en la obra.

-Eso es algo de lo que no se puede escapar. Después le gustás o no a los demás; ya sabemos que es así. En la obra hay mucho de la danza también, todo atravesado por el movimiento y el teatro físico, que es la mano de Carlitos y, por otro lado, la mirada tan especial de Jorgelina, con su humor. Fue un gran encuentro de los tres. Más que una obra, es una experiencia, entrás en un viaje onírico.

Un amor monstruoso

-La obra tiene como subtítulo “el amor es un monstruo”, ¿es tan así?

-Para nosotros monstruo significa lo inabarcable e inentendible, no necesariamente es algo malo, sino algo gigante, casi como una idea infantil que asusta, pero fascina a la vez. Algo que te supera, con lo que no podés lidiar. Nos gustó jugar con la polisemia de la palabra.

-Por otra parte, el amor atraviesa a todo el mundo, tan igual y de tan distinta manera para cada una de las personas.

-Sí, tal cual. La obra tiene un recorrido que es el de mi personaje que está arrasado por los mandatos. Es una mujer que podría ser cualquiera y la ves en un estrago total, debido al mandato de cómo hay que amar, de cómo tiene que ser el amor. Ella obedece tanto que siempre está sintiendo que fracasó.

Griselda Siciliani estrena "Pura sangre", una creación colectiva junto a Jorgelina Aruzzi y Carlos Casella. Foto Maxi Failla

Griselda Siciliani estrena “Pura sangre”, una creación colectiva junto a Jorgelina Aruzzi y Carlos Casella. Foto Maxi Failla

-Claro, nunca alcanza, siempre tendrá algo en falta.

-Siempre se le reclama algo más y por eso la comparación con el pura sangre, ese caballo criado y destinado sólo a ganar ,y cuando apenas tiene alguna fractura se lo sacrifica. O sea, si no sos perfecto para competir y ser esa genialidad que esperamos de vos, no servís y hay algo de esa comparación que nos gustaba mucho.

-Los famosos mandatos de los que parece ser tan difícil liberarse, un poco, al menos. 

-Un poco, claro, porque del todo no te liberás nunca. En ese sentido, la obra habla del amor en estos tiempos, con los mandatos que todavía siguen vigentes y los que se están deconstruyendo, con la cantidad de voces, estímulos e información que tenemos alrededor: el sistema, el patriarcado, los amigos, la familia, uno mismo, que no se pueden acallar.

-Deconstruirse puede ser doloroso también.

-Sí, y creo que conocerse no es para nada fácil tampoco, saber quién sos para saber qué querés, descubrir tu deseo. En ese sentido, el humor es una herramienta que ayuda mucho para contar estas cosas, te ayuda a identificarte.

-¿Cuánto sentís que te liberaste de tus mandatos, tanto en lo personal como en tu trabajo?

-A diferencia del personaje, en lo personal siempre le he escapado bastante a los mandatos, pero no deja de haber puntos de conexión porque yo estoy formada en la danza, y ésa es una disciplina fuerte. Eso me dio herramientas, soy quien soy por esa niña y adolescente que dedicó su vida a la danza. Pero también me dejó otras cuestiones más neuróticas que vienen con el combo.

Griselda Sicilian: "Siempre le he escapado bastante a los mandatos". Foto Maxi Failla

Griselda Sicilian: “Siempre le he escapado bastante a los mandatos”. Foto Maxi Failla

-¿Es casi imposible zafar de todo eso?

-Todos en algún punto tenemos ese mandato externo. Las mujeres si no tienen hijos, los hombres si no son de determinada manera, si estás casado o si estás soltero, si sos feliz. Hay mucha opinión sobre las elecciones de los demás. Estamos criados así y por eso es tan difícil salir de eso. Nosotros, en la obra, tratamos de reírnos de eso.

-Por tu carrera estás más expuesta a esas miradas y voces de afuera que opinan todo el tiempo. ¿Lograste manejarlo para que no te afecte demasiado?

-Ultimamente creo que pude correrme un poco de eso. Creo que cuanto más estás en tu eje, más contenta con lo que sos, seas lo que seas, te genera menos cuestionamientos, pero lo difícil es hacer ese trabajo.

-¿Cómo lo lograste, con qué herramientas?

-Sigo trabajando eh, sigo. Pero creo que la terapia, sin duda, fue el camino. El psicoanálisis es algo que me viene muy bien a mí. No sé si a todos, no soy una evangelizadora, pero siento que es un lugar de autoconocimiento que a mí me hace falta.

Siciliani trabajó bajo las órdenes de Alejandro González Iñárritu en un filme rodado en México. Fotos Archivo Clarín

Siciliani trabajó bajo las órdenes de Alejandro González Iñárritu en un filme rodado en México. Fotos Archivo Clarín

-¿Con respecto a tu trabajo también te ayudó?

-También, pero mi vocación ya por sí fue una gran herramienta. Estando mejor o peor, siempre intenté ser fiel a mis deseos profesionales. Me resulta fácil decidir qué quiero hacer y qué no, eso incluso cuando era más joven e inexperta. Cuando no estoy cómoda en un lugar, me voy.

-¿Es mejor arriesgarse y buscar otra cosa?

-Hay algo del riesgo que claramente te genera angustia, pero si estás en sintonía con tu deseo, hay que hacerlo.

-¿Eso también se aplica a una pareja o con cualquier otro vínculo?

-Exacto, se aplica a todo.

La experiencia extranjera

-Estos últimos dos años, de pandemia, coincidieron con oportunidades laborales, afuera: filmaste en España y en México, ¿cómo fueron esas experiencias?

-En España hice la peli Sentimental, de Cesc Gay, con la que estuve nominada a los premios Goya en 2021 como Revelación. Fue hermoso, se abrió algo increíble, el medio cinematográfico me recibió genial. Y lo de México también es una película, dirigida por Alejandro González Iñárritu, de la que no puedo contar nada por un contrato de confidencialidad. Pero también puedo decir que fue algo soñado.

Griselda Siciliani con el elenco de la película "Sentimental", de Cesc Gay, que filmó en España. Foto Archivo Clarín

Griselda Siciliani con el elenco de la película “Sentimental”, de Cesc Gay, que filmó en España. Foto Archivo Clarín

-¿Te imaginás una carrera internacional a partir de ahora?

-Tal vez, este camino tiene muchas sorpresas. A veces he dejado pasar cosas que parecían grandes proyectos por esto que te decía antes, de no hacer algo que me represente. Pero cuando aparece algo que me interesa como este caso, me pone contenta e imagino esa posibilidad.

Siciliani cuenta que la primera parte del 2020, antes de ir a México a filmar, la pasó en su casa con su hija Margarita, de 9 años. “Esos meses los pasé encerrada, como todos, pero me sentí una privilegiada por tener techo, comida y proyectos. Además, me encanta estar en mi casa, con mi hija, viendo películas, series, leyendo, compartiendo actividades con ella, somos muy compinches y disfruto”, cuenta.

“Por eso, fuera de la incertidumbre que teníamos todos de no entender qué es una pandemia, ese tiempo circular me generaba mucho placer. Pero son experiencias muy personales”, agrega.

Los vínculos familiares están muy presentes en Griselda, que lleva un tatuaje, una palabra en japonés, en su antebrazo izquierdo que hace referencia a una parte de su familia. “Significa ‘hermanos’ y nos lo hicimos todos, los seis, en distintas partes del cuerpo. Son algo muy importante en mi vida, es un premio tenerlos”, dice.

-Después de dos películas internacionales, llega de nuevo el teatro, una actividad que fue tan golpeada por la pandemia. ¿Cómo vivís este regreso?

-Creo que es hora de disfrutar más de todo lo que sucede en el escenario. Como artista siempre valorás mucho a ese espectador que compra una entrada, viene, participa. Pero en este contexto, ese vínculo se revaloriza, los mirás y pensas “qué genios que decidieron venir al teatro”.

-Artistas y público son tan necesarios por igual en el ritual del teatro, ¿no?

-El espectador es fundamental en esto de que el teatro vuelva a ser lo que era. Es una militancia en ese sentido. El espectador de teatro lo hace por placer, pero es un militante de por sí, y ahora mucho más.

POS

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