Graciela Cimer, la niña rica de Jacinta Pichimahuida que no soportó el olvido y se suicidó



Existe un mito alrededor de las ficciones de televisión sobre cierto maleficio que recae en los artistas después de terminada su participación en un programa de culto. Graciela Cimer murió en circunstancias extrañas Crédito: Jacinta Pichimahuida

Existe un mito alrededor de las ficciones de televisión sobre cierto maleficio que recae en los artistas después de terminada su participación en un programa de culto. Cuando un suceso concluye, a sus integrantes les resulta difícil recuperar el éxito que tuvieron y muchos se quedan sin trabajo para siempre. Otros terminan en papeles menores o caen en el olvido por haber quedado tan identificados con un determinado personaje. Y en los casos más extremos, los intérpretes incursionan en el mundo del delito, caen en el flagelo de la droga, o mueren en extrañas circunstancias. Esta maldición atravesó el programa Jacinta Pichimahuida, que hizo honor a la leyenda pero de forma mucho más siniestra.

La ficción, que contaba la historia de una maestra de escuela primaria y de su grupo de alumnos, se basó en el guion de Abel Santa Cruz y tuvo cuatro ediciones principales que se distinguen según la actriz que la interpretó. Jacinta Pichimahuida, la maestra que no se olvida estuvo al aire entre 1966 y 1975, con tres artistas diferentes que encarnaron a la docente: Evangelina Salazar, en 1966; Silvia Mores, en 1968; y María de los Ángeles Medrano entre 1974 y 1975. Y Señorita maestra tuvo a Cristina Lemercier en el papel de la educadora infantil desde 1982 hasta 1985.

Graciela Cimer junto a Marco Estell, su pareja Crédito: Canal 9

Con el correr de los años, los protagonistas de aquel suceso televisivo sufrieron diferentes desgracias. Quizás la más recordada es la de Graciela Cimer, que el 2 de julio de 1989 se quitó la vida arrojándose al vacío desde el primer piso de la casa de sus padres en Sarandí, provincia de Buenos Aires.

En 1974, Cimer había interpretado a Etelvina Baldasarre, la malvada alumna rica del programa infantil. Durante la década del ochenta, se convirtió en la niña mimada del zar de la televisión, Alejandro Romay. Participó en varias telenovelas de Canal 9, entre las que se destacan: Ese hombre prohibido, de 1986, donde encarnó a la orgullosa Luisina Quesada que muere al dar a luz a su hijo fruto de la relación con el personaje que representaba el actor Marco Estell (que también fue su pareja en la vida real); y Dos para una mentira donde su personaje fue Natalia Grin, una joven oficinista que ve su amor frustrarse cuando el personaje de Estell decide iniciar una carrera artística.

En 1974, Cimer había interpretado a Etelvina Baldasarre, la malvada alumna rica de Jacinta Pichimahuida Crédito: Jacinta Pichimahuida

El último papel de Cimer en televisión fue Bárbara en Pasiones, una telenovela que era protagonizada por Grecia Colmenares y Raúl Taibo, y que contaba con un elenco de grandes estrellas como Osvaldo Laport, Juan Darthés, Carolina Papaleo, Gilda Lousek, Patricia Etchegoyen y Gloria Carrá.

Unos meses antes de suicidarse, Cimer ya había intentado quitarse la vida. Se había quedado sin trabajo y lo atribuía a su participación en la campaña del expresidente Carlos Menem. Además, estaba embarazada de tres meses, producto de su relación amorosa y tormentosa con Estell. En medio de una fuerte depresión, tomó una gran cantidad de somníferos pero los médicos pudieron neutralizar el efecto de la sobredosis.

Poco tiempo después, sobrevino el suicidio que entristeció al ambiente artístico y al público. Cimer no dejó ninguna nota que explicara la decisión de quitarse la vida. La incipiente actriz solo cerró la puerta de su dormitorio, abrió la ventana y saltó al vacío. Tenía apenas 26 años y toda una carrera por delante.

Más desgracias para los protagonistas de Jacinta Pichimahuida

A fines de 1996, se conoció una noticia que conmovió al país: la muerte de Cristina Lemercier luego de agonizar en un sanatorio durante cinco días. Había llegado al hospital con un disparo en la sien. Un escueto parte médico anunció su deceso. “El fallecimiento de la paciente se produjo por un paro cardiorrespiratorio. La muerte cerebral ya se había producido hace días”, fue la breve comunicación que leyó, el 27 de diciembre, el doctor que estuvo a cargo de la atención de la actriz.

A fines de 1996, se conoció una noticia que conmovió al país: la muerte de Cristina Lemercier luego de agonizar en un sanatorio durante cinco días Crédito: Señorita Maestra

El 22 de diciembre, Lemercier había ingresado al hospital General Sarmiento con un disparo de revólver en la cabeza. En el sanatorio fue sometida a una operación pero no se le pudo extraer la bala. Su exesposo, Raúl Ortega (conocido en los años 60 como Freddy Tadeo de El club del clan, y hermano de Ramón Palito Ortega), afirmó que la actriz estaba muy deprimida por la falta de trabajo y que había sido víctima de un ataque de nervios provocado por una discusión doméstica.

En aquel entonces, los medios aseguraron que la pareja empezó a discutir cuando Ortega propuso que la familia, que vivía en una casona del Gran Buenos Aires, se mudara a Tucumán. Mientras la pelea continuaba, a pocos metros dormían dos de los tres hijos del matrimonio. También estaba presente Ana María, una amiga de la familia, que quedó como testigo involuntaria de la tragedia.

Bajo esas circunstancias y, según pudo reconstruir la investigación, Lemercier tomó un revólver Smith & Wesson calibre 38 y amenazó con suicidarse. Gatilló tres veces y en la tercera ocasión se disparó. Una ambulancia llevó a la actriz en estado crítico hasta el sanatorio. Los médicos no pudieron salvarla y murió, a los 45 años, luego de agonizar durante cinco días.

En 2004, el estigma de Jacinta Pichimahuida recayó sobre los actores Fabián Rodríguez, quien encarnaba a Cirilo Tamayo (uno de los personajes más recordados del ciclo), y Julio Silva, quien interpretaba a Juan José Siracusa.

Fabián Rodríguez encarnaba a Cirilo Tamayo, uno de los personajes más recordados del ciclo Crédito: Día a Día

Rodríguez, que en ese momento se desempeñaba como policía de la Federal, fue procesado como “partícipe necesario” y condenado a cuatro años de prisión por el sangriento intento de robo a un comercio que terminó con la muerte de dos de sus presuntos cómplices: el propio Silva y Marcelo Sosa, ambos expolicías que habían sido echados de la fuerza en 2002.

Según la Justicia, Rodríguez actuó como campana en el robo y le dio su arma reglamentaria a uno de los ladrones. Sin embargo, el exactor siempre proclamó su inocencia y denunció que se trató de un caso de gatillo fácil. “Quiero que cuando mi hijo sea grande sepa que se equivocaron con tres personas”, manifestó en alusión a sí mismo y a sus dos compañeros fallecidos. Los tres integraban un grupo musical llamado Los Siracusa, que se dedicaba a tocar cumbia romántica.

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