Gloria Estefan: confesiones de la mujer que rechazó ser espía de la CIA para convertirse en la “madre del pop latino”



“Después de 42 años de casados, Gloria Estefan y su esposo Emilio comparten hasta la cuenta de Zoom”. Así dicho, la frase podría ser un modo de decir que después de cuatro décadas juntos, entre ellos no hay secretos. Pero lo cierto es que en la pantalla de la notebook, la cantante aparece logueada con el nombre de su marido.

“Cuando empezó todo esto, él ya tenía una cuenta, así que la uso yo también”, dice Gloria María Milagrosa Fajardo García, que a los 63 años ostenta el título de “madre del pop latino” apoyada por la contundencia de los números. Más de 120 millones de copias vendidas de sus 14 álbumes, tres Premios Grammy globales y otros cuatro Latino, una docena de premios MTV, otra media de los Billboard y una cuenta bancaria estimada por algunos medios en más de 500 millones de dólares.

“Todo esto” es la pandemia de Covid-19, que la tiene encerrada desde el 14 de marzo. Primero, en su casa de Miami, adonde la artista cuenta que sus hijos, Nayib (40) y Emily (25) no se animaban a ir “de la paranoia que tenían”; después, en una casa que la familia Estefan tiene un poco más al Norte, también en la playa; y ahora, nuevamente en su hogar de Miami.

“Aquí (el encierro) ha sido muy estricto. Después de Nueva York nos convertimos en el lugar número uno de infectados, a raíz de que abrieron demasiado temprano las playas. Yo arreglé cual closet tenía planeado por años arreglar, bajé todo del ático de la casa… El único lugar al que voy es el estudio”, cuenta.

Estefan admite haber aprovechado también el confinamiento para revisar muchas fotos de su vida que jamás había visto. No por desinterés, sino por falta de tiempo.

La decisión de Estefan de rescatar imágenes de su pasado tuvo un estímulo adicional. “Estamos haciendo un show, mi hija, mi sobrina y yo, que se llama Red Table Talk, en el que hablamos cosas muy candentes, temas del pasado… Nos piden fotos, y me encontré con esas, de cuando la vida iba todavía más despacio, pero ya empezaba a volverse loco uno con todo el trabajo”, confiesa.

Para entonces, ya había quedado atrás su trabajo como intérprete de castellano, inglés y francés en la Aduana del Aeropuerto Internacional de Miami, y también la oferta concreta que le hicieron para convertirse en una espía de la CIA, debido al hábil manejo de distintos idiomas, que según contó hace más de una década, desechó por recomendación de su madre. 

A los 63 años, Gloria Estefan es una referencia del pop latino. /Foto Prensa

-¿Tenés cuentas pendientes con ese pasado? ¿Sentís que debiste haber compartido más tiempo con tu familia, o con amigos tal vez?

-No. La verdad es que hemos vivido rápido, pero hemos tomado esos cafés; aunque usualmente en otro país, en medio de una gira, con toda la locura ahí. La familia siempre ha sido algo número uno para nosotros. Me he llevado a mi hermana de gira, nos llevamos al sobrino y a la sobrina de Emilio muchas veces; a los amiguitos de mi hijo los invitamos y los llevamos, para que él no estuviera solo. Hemos mantenido la familia junta, aunque estuviéramos trabajando.

-Lo que contás suena a una especie de realidad paralela… ¿Qué pasó cuando tus hijos tuvieron que enfrentarse al mundo real?

-No ha sido fácil para ellos. Mi hijo vio el proceso, el antes y el después. Pero mi hija nació y todo estaba así. Entonces, para ella, sí que se ha estado enfrentando… Pero es necesario ese proceso, porque se dan cuentas de muchas cosas. Lo lindo de haber creado ese mundo es que han tenido una niñez espectacular. No sé cómo será su vida de aquí en adelante, pero sí sé que les di una niñez bella, llena de amor y de apoyo. El resto se lo van a tener que enfrentar ellos. 

-¿Cuál fue el punto de quiebre entre ese antes y después? ¿Cómo era aquel “antes?

-Para mí la vida se divide en un antes y un después de Emilio, en realidad. Porque mis padres vinieron de Cuba exiliados, cuando yo tenía dos años. De modo que de Cuba no recuerdo mucho. Pero mi madre pasó muchos años de trabajo aquí, cuando mi padre estuvo dos años como preso político, después del intento de invasión de Bahía de Cochinos. Vivíamos en un grupo de mujeres con los hijos, donde vi que las mujeres lo hacían todo. En ese sentido, fue un buen ejemplo. Mi abuela y mi madre lo hacían todo. Mi abuelo estaba enfermo, también… Luego, cuando mi padre regresó de Vietnam, fue la parte más difícil para mí. Cuando salía de mi escuela tenía que cuidarlos a él y a mi hermana, porque de día mi mamá trabajaba y de noche trataba de revalidar su doctorado en Pedagogía que había hecho en Cuba, y que le rompieron cuando salimos, en el aeropuerto, para que no tuviera pruebas de su educación. Eso fue duro.

-¿Por qué tenías que cuidar a tu papá a su regreso de Vietnam?

-Él estaba en el ejercito americano, volvió con un envenenamiento provocado por el agente naranja y se deterioró muy rápidamente. Entonces, la música era mi escape. Me encerraba en mi cuarto, ponía la radio, grababa una canción, sacaba los acordes… Era un desahogo muy grande para mí. Ese fue el momento más difícil. Porque desde que me casé mi vida ha ido en reversa. Yo sentía mucha responsabilidad cuando era niña, pero luego todo se fue despejando, rodeada del amor de Emilio, de nuestros hijos, de mi familia de los fans, de un mundo hecho de música.

-Durante tu carrera fuiste alcanzando muchos logros. ¿Alguna vez perdiste el entusiasmo o sentiste que ya habías conseguido todo?

-No. El entusiasmo sigue. Cada vez que entro a grabar algo, es porque estoy entusiasmada con la idea de lo que vamos a hacer. He tenido la dicha y el privilegio, y también nos hemos arriesgado muchas veces, para hacer lo que queríamos hacer musicalmente, en el momento que queríamos hacerlo. Nunca había pensado nadie que íbamos a lograr un éxito cantando en inglés. Nos decían que éramos muy latinos para lo americano y muy americanos para lo latino. Pero teníamos muy claro que si íbamos a tener éxito, tenía que ser con quien somos. Y somos esa mezcla. Cuando entré al grupo -los Miami Latin Boys, luego Miami Sound Machine-, ellos tocaban sólo música latina, y yo traje la influencia de la balada, de la música en inglés, de la disco. Teníamos ese vocabulario, de ambas partes. Pero en la cima de mi carrera en inglés, decidimos hacer Mi tierra. Nos decían que estábamos locos.

-¿Para qué arriesgar lo que habían conseguido?

-Emilio y yo lo hicimos simplemente pensando: “Ok, tenemos la atención del mundo sobre nosotros. Quiero que sepan de donde viene la parte latina”. Queríamos hacer algo con nuestra tierra, porque allí la música se había quedado pasmada, cuando entró la Revolución. A los artistas de allá los quitaron de la historia musical de Cuba, si no estaban con el Gobierno. Era como un deber cultural enfocarnos en ese sonido, tan de raíces, de Mi tierra. Pero después, cuando quisieron que siguiera haciendo Conga y yo quería meter baladas, me decían: “No te van a reconocer”. Pero yo quería tener la oportunidad de hacer canciones de amor. Todas las decisiones han sido basadas en tener una idea musical que nos entusiasmara.

La cantante dice que con la misma premisa tomó forma Brasil305, el álbum que acaba de publicar en el que reúne varios de sus clásicos en clave brasileña y cuatro temas nuevos, con Carlinhos Brown como uno de sus invitados. La idea, admite, no fue propia sino que la propuso el argentino Afo Verde, ayer líder de La Zimbabwe y hoy hombre fuerte de Sony Music a nivel continental.

“Él sabía el amor que yo le tenía por la música brasileña desde niña, porque mi madre me lo inculcó. Ha sido algo que siempre siento la necesidad de compartir con el público, porque me hace feliz y a Emilio también”, dice.

-Cuando después de tanto tiempo sin editar un disco un artista retorna a viejos hits en un nuevo formato, uno puede pensar que le resulta difícil encontrar nuevo material que compita de igual a igual con aquellas canciones. O que es una manera de establecer un nuevo punto de partida. ¿Cuál es tu interpretación?.

-En verdad, se suponía que el disco saliera en 2017. Pero pienso que la música busca su mejor momento. Yo ya había grabado la música en Brasil, fui a la casa de mi madre y le canté el disco entero en su cocina. Iba a entrar al estudio esa semana, para grabar las voces. Pero ella se enfermó. No esperábamos que se nos fuera. La perdimos a los 33 días de que había entrado al hospital. Traté, por todos los medios, de grabarlo, pero no podía cantar. Estaba horriblemente triste. Tardé más de un año en sentir que podía ponerle la alegría que era la intención que tuviera. Luego se atrasó a raíz del Covid, y a raíz de George Floyd y las protestas lo cancelé, porque no quería faltar el respeto a lo que estaba pasando.

En el medio, Estefan escribió una canción nueva, We Need a Time, lanzó Cuando hay amor como adelanto de su álbum, montó el musical On Your Feet, e hizo algunos trabajos en cine. “Es imposible que yo haga lo que los fans quieren, en el momento en el que lo quieren que lo haga”, reconoce.

Al poner en marcha la idea de Afo Verde, Estefan le pidió hacer cuatro canciones nuevas, para los fans. Pero aclara que jamás pensó en “descansar” en sus temas ya acreditados. “Al contrario, es un riesgo muy grande que te tomas, porque las personas los tienen encasillados en sus recuerdos, en sus memorias, en algún momento de sus vidas. Pero me entusiasmó la idea de celebrar la música de Brasil y mostrar que Cuba y Brasil compartimos esa raíz africana”, explica.

Ese interés por las raíces de su música llevó a Gloria y Emilio a rodar un documental que, anticipa, saldrá en marzo del 21, y que se llamará Sangre Yoruba. “Me entusiasmaba mucho aprender y mostrarle a la gente las raíces de esta música, que ha sido gran parte de mi vida”, completa.

Gloria Estefan y Carlinhos Brown. El artista brasileño se sumó a la nueva producción de la cantante, que explora en la conexión entre las raíces musicales del Brasil y Cuba. /Foto Prensa

-¿En qué medida cambió el significado o la interpretación de esos temas que grabaste por primera vez tanto tiempo atrás?

-Para mí lo más importante en este tiempo fue la partida de mi madre. Tener que cantar Don’t Wanna Lose You, Con los años que me quedan, que para ella era un himno, Mi tierra o Ayer, fue muy emotivo. Por eso tuve que esperar. Era muy difícil para mí. Y aunque no he querido cambiarlas radicalmente, ya el ritmo me llevaba en otro camino. Y todo lo que he vivido, por supuesto que cambia un poco la interpretación, la profundiza… Muchos fans me han dicho que esta versión de Don’t Wanna Lose You les ha llegado al alma. La canté en diferente forma. En este momento, a esta edad, tengo más control sobre mi voz que el que tenía en aquel momento. Los matices son más maduros y más ricos. Y cuando voy a cantarlas, aunque recuerdo nostálgicamente donde estaba en el momento en el que las hice por primera vez, yo también distinta.

-Otra cosa que te pasa a “tu edad”, según dijiste en alguna nota, es que te diste cuenta de que ya hay batallas que no vale la pena librar. ¿Cuáles son las que elegís seguir librado y cuáles las que descartaste?

-La política no vale la pena. Porque no vas a ganar nada. No le vas a cambiar la mente a nadie; y no quiero que alguien, porque le guste mi música, considere mis cosas personales políticas como algo que intente cambiarles su idea. Pero cuando uno ve algo que es una injusticia, hay que seguir apoyando. Me llené de esperanzas, cuando vi las protestas después de George Floyd, cuando vi que la juventud se lanzó a la calle. Con miedo al Covid, pero no les importó. Se arriesgaron. Y necesitamos eso, que las personas cuando vean algo que no es correcto, lo digan. Yo viví la primera ola, en los ’60, de los afroamericanos parándose y diciendo: “Es hasta aquí”.

-Precisamente, la sociedad estadounidense ya atravesó una situación similar, y de pronto parece que nada de eso ocurrió y hay que volver a empezar.

-Lo que pasa es que cambiaron algunas cosas, pero todos los seres humanos tenemos prejuicios y cosas que se apagan cuando hay alguien en posición de poder que te da un poco de esperanza y hace lo correcto, pero ahora estamos en el otro extremo. Es un péndulo que nunca cae en el medio. Siempre vamos de un extremo al otro; eso también lo he aprendido. Pero defender el amor, la familia y la justicia siempre va a ser importante.

-El #MeToo sacó a la superficie situaciones que las mujeres debieron enfrentar durante mucho tiempo. ¿En qué medida haber sido la esposa de Emilio desde tan joven te protegió? ¿O también lo padeciste?

-Tener a Emilio como mi esposo y manager me evitó un sinfín de problemas que hubiera tenido. Absolutamente, los hubiera tenido. Porque a veces, en dos segundos que él no estaba en el cuarto o en algún lugar, venían presiones. Pero tenía también a mi banda, que me protegían como leones. Pero, como ejemplo, recuerdo que en el principio de la carrera, uno de los grandes de la disquera lo llamó a Emilio y le dijo: “Las mujeres no venden. Quita a la cantante y ponte tú”. Y él lo miraba y le decía: “Pero tú estás loco, chico. Primero, que yo ni canto; segundo, que estamos aquí porque Gloria es lo que ha hecho el éxito aquí”. Pero también me acuerdo de algo que me sucedió con Harvey Weinstein, que ha sido el centro de este ciclón…

-¿Qué es lo que te sucedió con él?

-Yo hice la película Music of Your Heart (Música del corazón), que era de Miramax, parte de su imperio. Éramos Meryl Streep, Angela Bassett y yo. El mío era un rol pequeñísimo, aunque estaba igualmente feliz. Imaginate, mi primer rol, con Meryl Streep. Hice toda la promoción de la película, y se acabó. Pero él me llamó para que fuera a hacer la promo a Latinoamérica: a hacer un comercial y a hablar de la película. Le dije: “Señor Weinstein, yo estoy de gira. Segundo, el papel que tengo en la película es muy pequeño y en Latinoamérica tengo un perfil muy grande. No quiero confundir a las personas, hablarles como si fuera la estrella del filme, y que luego vayan y vean lo que hice ahí”. La respuesta fue: “Nunca vas a trabajar en Hollywood, en tu vida”. Y le dije: “Ok. Está bien”.

-¿Fue así?

-Por mucho tiempo no me enviaban guiones. Después, eso cambió. Pero para las personas que están en el poder, muchas veces, sobre todo las mujeres, es como su fuéramos un producto. Si no hacías lo que querían, pasaba eso. Pero gracias a Emilio me perdí mucho de lo que pasan muchas mujeres en la música. En realidad, en todos los campos.

-Tuviste una participación muy activa en el tema de Covid y fuiste muy crítica con las políticas del Trump. ¿Creés que sacaremos algo como enseñanza de todo esto?

Ojalá que podamos. Porque, para qué sufrir si no vamos a aprender algo o hacernos más fuertes. Es difícil. En este momento, está todo muy polarizado. Cosa que es absurda, porque es un tema de salud. Hubo una división muy fuerte y se ha hecho una politiquería tan fuerte con todo eso, que es absurdo. Yo no creo que podamos aprender realmente de esto hasta que esté muy lejos, atrás, en el espejo retrovisor.

-¿Por qué?

-Porque está todo muy candente, hay unas elecciones por venir… Y las cosas, usualmente se aprenden mucho después de la experiencia. Ojalá que nuestros hijos hayan aprendido una lección muy grande. No me imagino dándole la mano a nadie en el futuro, para saludarlo. Voy a hacer el saludo de “wakanda”, o como los japoneses. O incluso creo que es más seguro abrazar que dar la mano. O sea que pienso que algunas cosas van a cambiar por siempre.

Así es la tapa de “Brasil 305”, el nuevo álbum de Gloria Estefan.

-¿Te imaginas presentando Brasil305 en un estadio lleno de gente?

-Creo que en un año, año y medio; dos, a más tardar. Ya entonces sabremos si la vacuna funciona. Pero hay que cuidarse mucho. Yo me cuido mucho, cuido a mi familia, lo cuido a Emilio. En la grabación de Red Table Talk: The Estefans -se estrena en breve en Facebook Watch-, que hacemos mi sobrina Lily, mi hija Emily y yo, cada dos días todo mundo se estaba haciendo pruebas de Covid. Todo el mundo estaba con máscaras y barbijos; las únicas tres que no las usábamos éramos nosotras. Incluso a los invitados también se les daba la oportunidad de hacer examen de Covid. Tenemos que aprender la nueva forma de que la vida siga adelante. 

Hay muchos artistas que se comprometieron de manera muy directa con la campaña de Joe Biden. Vos sos muy crítica de la política de Trump, pero no asumiste un rol activo en su campaña. ¿Por qué?

-Emilio y yo somos no afiliados. Te digo la verdad: yo quisiera tener un tercer partido que fuera el partido del Sentido Común. ¿Por qué no podemos tener algo así? Creo que estamos muy polarizados, y los partidos ya no están actuando con los ideales que fueron formados. Además, no pienso que porque a alguien le guste mi música yo vaya a poder convencerlos. La música siempre la he mantenido fuera de la política, pese a canciones como Oye mi canto, que habla de la libertad de expresión. 

El karaoke más grande del mundo. Gloria Estefan recuerda que Buenos Aires fue la sede del recital más largo que dio en su carrera. /Foto DYN/PABLO AHARONIAN

-¿Qué lugar tiene para vos la Argentina?

-El publico más apasionado que he tenido está allí. Y allí di el concierto más largo de mi vida. Al final, se convirtió en un karaoke. Si había algo que no había cantado, la gente me lo pedía, y la banda y yo inventábamos en el momento. Terminé cantado El día que me quieras a capella. El Instituto de Gardel me dio el honor de hacer una versión en inglés para ese clásico argentino. Fue nuestra canción de bodas. Así que ya debes saber lo que la amo.

E.S.

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