George Gershwin según su amante y amiga Kay Swift


Con las coordenadas que exige el protocolo a los teatros de la Ciudad, para su reapertura, El Ópalo, de Junín 380, inaugura su temporada 2021, con tres atractivas piezas, de dos autores y una autora. Las que refieren a la vida de tres mujeres, en tres épocas distintas y que en los tres casos surge la misma pregunta: ¿por qué cuando nos enamoramos pensamos que es para siempre?, ¿el amor tiene fecha de vencimiento? Pero vale aclararlo, no se trata sólo de historias románticas, o también, pero lo cierto es que los textos de cada una son una caja de sorpresas, inquietantes y atrevidas, aunque lo esencial es que salpican de emoción al espectador.

La primera en levantar el telón es, Gershwin, el amor está aquí para quedarse, de Carlos Vittorello, sobre la vida de Katharine Faulkner Warburg, conocida como Kay Swift, investigadora, asesora musical, amiga y amante del autor de Porgy and Bess, desde el viernes, a las 21, y continuará los viernes y sábados, en ese horario.

“Rhapsody in Blue”, “Summertime”, “Someone To Watch Over Me”, del musical Oh, Kay! y “Love Is Here To Stay”, que da título al espectáculo, son parte de los clásicos, que se escuchan en Gershwin, el amor está aquí para quedarse, que inicia su segunda temporada (estrenada en 2019, el año pasado pudieron realizar una única función en marzo, hasta que se decretó la pandemia). Nominada a los premios Hugo a mejor obra musical unipersonal, en agosto, Flavia Vitale y Carlos Bendayán, sus intérpretes, junto al equipo técnico, partirán al Festival de Teatro, del Principado de Mónaco, en el que harán dos funciones en la sala Princesa Grace, conocida como “un pequeño Colón”.

Ella, actriz y cantante, y él músico, Flavia Vitale y Carlos Bendayán, que asumen los papeles de Kay, y de Gershwin y James Paul Warburg, el esposo millonario de ella, tienen puntos en común con los protagonistas del musical. “Nos conocimos haciendo música y formamos una pareja que tiene muchos sí y pocos no, en la vida real, por eso nos entendemos casi sin mirarnos. Esa complicidad arriba y abajo del escenario, hizo que decidiéramos llevar a escena la vida de Gershwin, vista a través de Kay Swift”, explica Carlos Bendayán, que comenzó a estudiar música clásica a los siete años y luego se inclinó por el jazz.

George Gershwin

“Tenemos un dúo de jazz y Gershwin siempre ha sido el favorito –agrega Flavia Vitale–. Queríamos armar un espectáculo con su vida y, en unas vacaciones en Merlo, descubrimos un libro en Amazon, que escribió la nieta de Kay Swift, Katharine Weber. En The Memory of All That: George Gershwin, Kay Swift, cuenta la vida de su abuela, que tenía tres hijas mujeres y convivían con ella y con Gershwin en su casa. Se iban de vacaciones todos juntos. Ahí nos dimos cuenta que queríamos hablar de Gershwin, pero a partir de la voz de ella y convocamos a nuestro amigo, el dramaturgo Carlos Vittorello, con él hicimos una investigación propia y así surgió este musical, en el que costó elegir las canciones”. ¿Cuál dejarían afuera? Ese era el gran interrogante.

“Carlos Vittorello supo interpretar perfecto lo que buscábamos y con su sensibilidad y su poética le dio forma a pequeños instantes –añade Flavia–, en los que las canciones se ensamblan perfectamente con la historia que se cuenta. Luego nuestro director Jorge Diez nos fue conduciendo sensorialmente por este relato, que va más allá de lo biográfico. Porque ella estaba casada, tenía sus hijas y, de pronto, conoce a Gershwin, queda fascinada con su personalidad y se da permiso para vivir ese amor, que no era fácil para la época. Eso provocó que el marido de Kay se viera obligado a aceptar la situación y hasta se atrevió a incursionar también en la música, al componer junto a su mujer el musical Fine and Dandy, que estrenaron en 1930, con música de ella y letras de él, que firmó como Paul James”.

Vitale y Bendayán son pareja en la vida real y recrean una historia poco conocida de la vida del gran George Gershwin PATRICIO PIDAL/AFV

En algunas escenas, Bendayán interpreta a este hombre y, en otras, se convierte en el mismísimo Gershwin. “El nombre verdadero de su marido era James Paul Warburg. Fue un joven banquero que pertenecía a una de las familias más adineradas de Nueva York. Fue nieto del primer presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos y se resigna a la relación de su mujer con Gershwin, pero la ama. Busca acercarse a ella a través de la música y juntos componen varios temas, uno de ellos es ‘Can’t We Be Friends’, que luego graban Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. ‘Love is Here To Stay’ quedó inconclusa cuando Gershwin murió. Kay y su hermano Ira, que le escribía las letras de sus canciones, la terminaron. Quien hizo la recopilación musical de la historia de George, es Kay. En la casa de verano de los Warburg había dos pianos gemelos, dos Steinway. George y ella se reunían para tocar juntos simultáneamente. Ella era una pianista superdotada, porque tocar los temas de él, requiere de mucho estudio y dedicación”, destaca Bendayán al referirse al creador de Un americano en París.

“Si bien son melodías simples, las armonías son complejas y llevan un tecnicismo que exigen un gran movimiento de los dedos. Tiene que ser un pianista avezado para tocar sus temas. Hay videos en los que se ve a Gershwin tocando a una velocidad increíble. Era un intérprete prodigioso”, afirma Vitale.

“Es un musical que el público disfruta mucho, porque la sala es pequeña y los espectadores se sienten como si hubieran sido invitados a una reunión musical, en el living de la casa de Kate. La escenografía tiene detalles art decó, ideados por Sabrina López Hovannessian y las originales luces de Caio Senicato sectorizan espacios, de tal modo, que permiten acceder a detalles de la intimidad de su vida, su infancia, la relación con su padre que era crítico musical, en Nueva York y la llevaba desde pequeña a ver ópera y la niña volvía a su casa replicando lo que había escuchado en la soprano. Fue una mujer increíble”, sintetiza la cantante y actriz.

Cuando el padre murió, tomó su diploma de maestra de piano y comenzó a dictar clases para sobrevivir, junto a su madre y su hermano menor. En aquellos años, Kay formó un trío, fue contratada para actuar en una fiesta y, en una de esas reuniones, conoció a su marido. “En la obra, ella también habla de los hombres que pasaron por su vida. Más cerca del final, Kay le canta a ese Gershwin, que se despide y, cómo a ella, le cuesta soltar ese amor que llegó para quedarse. Ella lo invoca y es como si lo viera y le dice ‘¡Ahí estás!’. Por eso valoro muchísimo que nos hayan permitido hacerlo en este teatro, tan cálido e ideal para esta obra”.

Por su parte, Bendayán aporta un detalle valioso. El musical fue concebido para que el piano y lo que suena estén en función de la obra, no para que el instrumento sea el protagonista. “Al hacer los arreglos de los temas, me preocupé porque no hubiera estridencias, de modo que la música está en función del relato y no del lucimiento del pianista. Con el director acordamos que la música acompaña, sugiere lo que piensa y recuerda Kay”.

“Es como si estuviera sola y me dejo llevar por las emociones que me acercan los recuerdos. Jorge Diez me dio un buen consejo, me dijo mira la platea como si fuera la cámara en el cine y conectate con los espectadores, que sean cómplices de la historia”, se entusiasma Flavia, que es egresada de Andamio 90 y cuenta que tuvo la posibilidad de tomar clases con Alejandra Boero, en el último año de la carrera de interpretación. Vitale afirma que la música la acompaña desde siempre, no sabe que estuvo primero en su vida, si la actuación o el canto. En la actualidad se encuentra cursando la licenciatura en crítica de arte, en la UNA.

El músico cuenta que en su casa paterna se escuchaba a Bill Evans, Cole Porter, Duke Ellington, Chick Corea y los Beatles, quienes marcaron su infancia. “Este espectáculo es para nosotros como una perlita de colección, porque ambos amamos la música. A Gershwin lo escucho desde los 20 años y cumplí 48 como pianista”.

El músico Carlos Bendayán y la actriz Flavia Vitale hacen Gershwin, el amor está aquí para quedarse, de Carlos Vittorello, sobre la vida de Kay Swift, investigadora, asesora musical, amiga y amante del compositor PATRICIO PIDAL/AFV

El aforo permitido por la reglamentación actual obliga a El Ópalo a reabrir con la capacidad para 15 espectadores, con una buena ventilación que posee el edificio. De este modo, subirá a escena este reestreno esperado.

“Cada vez que puedo, regalo el disco The Glory of Gershwin, que cada vez que puedo lo regalo. La produjo George Martin, el arreglador y productor de Los Beatles, que era un músico fabuloso y en el que convocó a Sting, Elton John, Cher y Lisa Stanfield, entre otros. Durante la pandemia –se apresura a destacar el pianista– aprovechamos para grabar la banda de sonido de la obra, que se puede escuchar en Spotify y se titula Gershwin: Our Love is Here. Al preparar este material apareció una sorpresa que incluimos en el musical en esta temporada y lo hacemos en vivo. Es la incorporación de ‘I Love You, Porgy’, de Porgy and Bess”.

Reapertura de una sala independiente

El espacio teatral El Ópalo continuará su programación de apertura, desde el 20 de marzo con Quiela, el amor antes de Frida, un unipersonal interpretado por Mariel Rueda (Sala de profesores, Saltimbanquis), dirigido y con dramaturgia de Mariano Taccagni, basado en la nouvelle Querido Diego, de Elena Poniatowska.

Si bien todos recuerdan que el pintor Diego Rivera se casó con la inigualable Frida Kahlo, pocos toman en cuenta que el primer matrimonio del muralista mexicano fue con la artista plástica rusa Angelina Beloff (1879-1969). Con ella vivió diez años y compartió un hecho trágico: la muerte del hijo de ambos, por meningitis. La obra es un homenaje a la talentosa artista que Rivera abandonó y dejó en el más absoluto desamparo.

Mariel Rueda, en Quiela, el amor antes de Frida

Posteriormente, en fecha a determinar (en mayo), se estrenará Tu ternura Molotov, la premiada pieza del venezolano Gustavo Ott, (ganadora del premio Ricardo López Aranda, al mejor texto, en el Festival Iberoamericano de Teatro, de Bogotá), dirigida por Corina Fiorillo, con Magalí Sánchez Alleno y Nelson Rueda. Entre la comedia y el thriller, es un texto irónico y sarcástico que refiere, con humor, al racismo, la religión, la xenofobia y la mentira y lo hace a través de la mirada de una pareja, de la que surge la pregunta: ¿es posible terminar de conocer a la persona que comparte toda la vida con nosotros? ¿O siempre estaremos entre desconocidos? Es una comedia negra, disparatada y sin prejuicios, que sumerge al público en el hogar de un matrimonio burgués, que en el momento en que se disponen a engendrar su primer hijo, estallan hechos del pasado, que dejan sin aliento a ambos, a través de situaciones a las que Ott, describe con afiebrado humor, como un entrenado prestidigitador.

Nelson Rueda, Corina Fiorillo y Magalí Sánchez Alleno harán Tu ternura molotov, en mayo

Gershwin, el amor está aquí para quedarse, de Carlos Vittorello. Viernes y sábados, a las 21, en El Ópalo, Junín 380.

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