Gabriel Goity, Jorge Suárez y por qué matar al psiquiatra



Gabriel “Puma” Goity y Jorge Suárez están como dos chicos, celebrando por partida doble: ansiosos con el debut de Lo escucho, el 27 de marzo en el Metropolitan Sura y porque esa obra los volverá a unir en el escenario luego de diez años. “Cuando me llegó esta gran comedia mi única condición es que estuviera Jorge”, dice Goity. Su personaje es el de un marido que va a reclamarle a un psiquiatra: según él su mujer lo dejó por su culpa y quiere arreglar cuentas. El psiquiatra es interpretado por Suárez, que tiene experiencia en el tema ya que alguna vez le tocó el rol del mismísimo Sigmund Freud. En la comedia, dirigida por Carlos Olivieri, también actúan Julieta Vallina, Daniel Pal y Ricardo Cerone.

-Compartir escenario con un amigo es un lujo. ¿Cómo empezó la amistad entre ustedes?

Suárez: Nos conocimos en el ’81, en el Conservatorio de Arte Dramático.

Goity: El año que viene cumplimos 40 años, lo tenemos que celebrar. Estábamos en distintos cursos. 

Suárez: Pero compartíamos lo más importante, que es el recreo y el bar, además de varios amigos entrañables y el grupo de teatro con el que hacíamos obras. Cuando recién empezamos se daba eso de ir a ver todo lo que hacía el otro para bancarlo y después siguió.

Goity: Yo no me perdí nunca una obra de Jorge, desde la primera muestra que hizo como alumno.

Suárez; Yo también vi todo lo que hizo él. ¿Viste que dicen que 20 años no es nada? 40 años es mucho.

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Goity: Para mí es un premio poder trabajar con tu compañero de toda la vida. Es una hermandad.

-¿Qué admiran del otro como actor?

Goity: Jorge es un animal de teatro, lo he comprobado desde la primera vez que lo vi. Él trabaja con el alma y eso es lo que hace la diferencia, tiene un instrumento teatral de los pocos que quedan, es un actor bien argentino, es de los que ves y te dan ganas de hacerte actor. Eso es lo que tiene Jorge y lo sostiene con los años. Lo único que lamento de actuar con él es no poder ir a verlo a la platea.

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Suárez: Gabriel tiene un gran carisma, es una bola de luz en el escenario. Es un maestro para mí, hay cosas que se supone que tengo ya aprendidas o un poco olvidadas y él es un faro en ese sentido, porque me recuerda que tenemos que salir a matar en cada función. Hacemos teatro porque es nuestra vida. Es un polo de atracción para la gente que lo quiere, lo admira, le grita, es un cómico al que adoran, les gusta cómo los entretiene y uno no trabaja todo el tiempo con gente así. Podés trabajar con un gran actor, pero que no tiene carisma, No siempre se juntan ambas cosas.

Goity: Y nos tenemos una confianza ciega. Hemos tenido situaciones arriba del escenario de un blanco total, pero yo estaba tranquilo por tenerlo a él enfrente. 

Jorge Suárez y Gabriel Goity: en la obra “Lo escucho”, psiquiatra y paciente; en la vida, amigos entrañables.(Foto Guillermo Rodriguez Adami).

– En cualquier obra es muy importante la química arriba del escenario, pero imagino que en este tipo de comedia de contrapunto, mucho más.

Goity: Es fundamental. Me hablás de autores, todo muy lindo, pero ¿con quién? El teatro es acción, yo no vengo a leer el texto, la gente viene a ver quién lo dice.

Suárez: La dramaturgia es escrita, pero cuando la llevás a escena aparecen tantas cosas que a veces se puede convertir en otra obra. Nosotros nos conocemos muchísimo y por eso estamos más tranquilos trabajando juntos.

Goity: A eso le sumamos la alegría de tener como director a Carlitos Olivieri, que maneja muy bien los ritmos del género, es un obsesivo.

Suárez: Además de dos grandes actrices, Julieta Vallina y Daniela Pal, nos damos el gusto de tener a Ricardo Cerone, que también fue compañero nuestro en el Conservatorio.

Goity: Él hizo teatro under del under, es un gran actor de toda la vida y es una alegría enorme para nosotros, van a ver cómo la rompe en el escenario.

Suárez: El público porteño es bastante exigente y elige mucho la comedia. La nuestra es para pasarla bien y entrar a un mundo desconocido.

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-En una ciudad tan psicoanalizada, tomar este tema desde el humor no es tan frecuente.

Goity: Es verdad. Bueno acá tenemos a Freud, nada menos, una eminencia. Está bueno reírse un poco de esos espacios que parecen sagrados.

Suárez: También hay que reconocer que entre tanto psicoanalista, hay mucho truchaje, con lo peligroso que es eso.

Goity: De hecho no estaría dando buenos resultados viendo como está la sociedad, la calle está cada vez más loca, una locura muy egoísta, cero registro del otro.

Suárez: Cierto, pero yo quiero elegir una palabra para este momento: esperanza. Quiero tener esperanza de que vamos a poder reflexionar y ver un cambio, sobre todo en nuestros hijos y en las generaciones más jóvenes para modificar algo de raíz. Esta obra en muchos momentos habla de tener en cuenta al otro. El personaje de la mujer que hace Julieta Vallina viene a plantear esto.

Goity: Mi personaje es de los que echan la culpa afuera, siempre la culpa es de otro, esa negación tan reconocible. Y además, con un concepto del amor absolutamente equivocado y la idea del otro como una pertenencia. Todo eso que viene de la mala educación.

Amigos desde hace 40 años, Suárez y Goity celebran el volver a trabajar juntos. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

– ¿Nos falta educación sentimental?

– Suárez: Así como antes dije que había mucho truchaje, tambien hay que decir que hay muchos buenos profesionales que ayudan a ver esto desde otro lugar. Nosotros fuimos criados en un ambiente muy machista y patriarcal y no es tan sencillo poder ver otro paradigma.

– Están los que reconocen eso y quienes lo niegan.

Goity: Tal cual, el mundo se manejaba así hasta hace nada. Es cuestión de adaptarse.

-¿Hicieron terapia alguna vez? ¿Cómo fue su experiencia?

Suárez: En mi caso fue extraordinaria. Hay dos cosas en la vida que me ayudaron a poder salir de ese primer mundo donde uno nace y es maravilloso, pero de alguna manera hubiera sido un poco más chato: el conservatorio, que me salvó la vida, me dio herramientas, alegría, amigos y, el psicoanálisis, que me ayudó mucho a ordenar y entender muchas cosas de mi propia historia. Tuve tres terapeutas y ahora, hace un año estoy en pausa. 

Goity: A mí me salvó también, soy muy agradecido a los dos terapeutas que he tenido, a lo largo de 20 años. No hubiera podido seguir adelante sin ellos por una tendencia muy fuerte al autoboicot, a la autodestrucción. Llegaron en el momento preciso y agradezco a los amigos que me indujeron a ir. 

Jorge Suárez y Gabriel “Puma” Goity comparten la misma pasión por el teatro. Foto Guillermo Rodriguez Adami

-¿Se sienten cómodos haciendo comedia?

Goity: Hacer reír es lo más difícil que hay, sobre todo a este pueblo que está cagado a palos. Por eso te lo agradecen, todos, clase baja, clase alta, todos sufren. Hacerlos reír o emocionarlos, el tema es que sea una experiencia distinta, que salgan sintiendo que les pasó algo. Por eso la función es sagrada, ¡sagrada! El actor tiene que entregar todo. Para mí, el teatro debería ser como la farmacia: abierto 24 horas. Me siento mal, voy al teatro. No puedo dormir, me voy al teatro, a lo mejor porque la obra es mala y me hace dormir. El mejor antibiótico es el teatro, una hora y media muy bien invertida. No es cara una entrada al teatro, no, porque es algo que te va a cambiar. Mi sueño es que haya teatro las 24 horas.

Suárez: Con todo esto queremos marcar que estamos en las antípodas de la supuesta trascendencia de los actores, estamos diciendo la vida es hoy y hoy vamos a hacer una función del carajo, nos vamos a divertir como locos con los que vayan a vernos. 

Goity: El teatro es un refugio y es el lujo que nos damos.

-Es lindo escucharlos como si se hubieran recibido ayer, sin perder las ganas.

Goity: Es el deseo y no hay que perderlo nunca, en lo que sea que hagas. El pasado no sirve. ¿Cuántas obras de teatro hicimos? Pero ahora estrenamos esta y es como la primera vez. Cada función es distinta, eso es lo fantástico y lo que amamos del teatro, a diferencia de la tele o el cine, que nos gusta hacer pero es otra cosa. Con el teatro pasa eso de pegarte una duchita y salir a ver algo que no sabés si está bueno. Y vos tenés que ganarte a ese espectador.

-Un gran acto de fe.

– Suárez: Yo no me imagino la vida de otra manera.

Goity: Hay gente que va a misa todos los dias; yo, si puedo ir al teatro, voy. Esto lo hago por pasión y esa pasión deviene en un trabajo, pero te digo que primero lo hacemos por nosotros, por nuestra necesidad existencial. Si viene gente, mejor. Es algo espiritual. Claro que hay veces en que vas a hacer la función sintiéndote mal, preocupado por algo, pero cuando salís, decís: qué bueno que hice la función.

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-Sacás el oficio de la galera.

Goity: No sé si oficio, para mi, es amor. A veces escucho decir: Fulano hace eso desde su zona de confort. No es zona de confort, el confort lo tengo en mi casa, en el escenario me juego la vida en cada texto. ¿Sabés lo que cuesta hacer esto para que parezca que sale de taquito? Es como el fútbol: para que te salga bien un taco, tenés que ser un gran jugador. A veces se subestima esto porque es más fácil desprestigiar y banalizar. Pero esto es amor.

WD

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