Fuerte confesión de Alejandro Pucheta sobre su relación con Barbie Vélez: “No fui un buen papá”


Alejandro Pucheta, padre de Barbie Vélez y expareja de Nazarena Vélez, habló sobre la relación con su hija y confesó que no fue un “buen papá”, porque durante muchos años priorizó el trabajo.

Sus palabras se escucharon durante la emisión del programa Vino para vos, luego de que el empresario viera un video que le grabó su hija. “A Barbie siempre le pido disculpas, porque yo siento que no fui un buen papá”, afirmó y agregó: “Porque era muy joven y a veces siento que no estuve en todo”. Sin embargo, aclaró que siempre sintió que la dejaba en “las mejores manos”. Según reveló, Barby solía quedarse junto a sus abuelos paternos gran parte del tiempo.

Alejandro Pucheta habló sobre su relación con Barbie Vélez – Fuente: KZO

Luego, continuó: “No fui un padre que haya estado todo el día con ella. Trato de estar en todo y a la hora que me llama voy adonde sea por lo que sea”. Pucheta siguió: “Pero nunca está de más pedir disculpas y siempre le digo: ‘Perdón por lo que no hice antes por vos, siento que fui mejor padre de grande que de chico’”. En referencia a su rol, el empresario indicó: “Hoy siento que no me quiero perder nada, quiero estar en todo, y quiero hacer lo que sea por ella. Pero no me canso de pedirle disculpas por lo que no hice en su momento”.

También realizó una fuerte autocrítica y develó que muchas veces no iba a “buscarla a un boliche”, no por no querer, sino porque estaba trabajando. “Prioricé mucho el trabajo y me perdí muchas cosas de ella, y después me hizo un click la cabeza. Dije: ‘Está tu vida y después el trabajo’”.

Pucheta y su hijaTwitter

El cambio de perspectiva comenzó hace 10 años. “Yo trabajaba todo el tiempo de día, y los fines de semana trabajaba con lo de la cumbia. A Barby la tenía los fines de semana y yo trabajaba. Por ahí me tocaba una gira, me iba un jueves y volvía el lunes y no la había visto”, contó compungido.

A su vez, explicó que también lo hacía pensando en su familia: “Yo lo hacía porque siempre fui un laburante, y siempre fui un tipo humilde que necesité trabajar. Entonces también sentía que lo hacía para el futuro de ella”. Finalmente, decidió cambiar de estilo de vida, cuando se dio cuenta de que no se iba a “hacer más rico ni más pobre” por no trabajar un fin de semana. “Ahí me empecé a relajar un poco más”, completó.

LA NACION



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