Flavia Palmiero: “Pude perdonar a mi padre poco antes de su muerte”


En una charla distendida y profunda, Flavia Palmiero realizó un recorrido por los momentos más importantes, profesionales y personales, y reveló ciertos aspectos desconocidos de su vida: su infancia solitaria, su adolescencia llena de preocupaciones, un divorcio doloroso y la difícil relación con su padre, que falleció en abril de este año.

“A los 8 años, jugaba a que tenía mi propio programa de televisión para chicos. Jugaba a ser cantante, a ser actriz… Siempre desde la soledad, porque soy hija única. Estudiaba sola porque mi mamá trabajaba todo el día. Por eso, no había una rutina de cocina en mi casa, porque en realidad no había tiempo de cocinar… Mi mamá llegaba, hacía un bife con una ensalada, y esa era la comida que teníamos”, le contó la conductora a Catalina Dlugi, en el ciclo radial Agarrate Catalina.

“En cuarentena, volví a las fuentes, porque otra vez estaba sola. Empecé a escribir, a soñar, y me sentí nuevamente como cuando era chiquita. Los momentos de vacío en mi vida han resultado de esa manera”, reveló.

Con respecto a cómo vivió el éxito temprano en su carrera, Palmiero indicó: “Yo siento que muchas veces toqué el cielo con las manos, pero nunca despegué los pies de la tierra. Creo que ese es el gran secreto. Claro que lo hablé muchas veces en terapia. ¡Más bien! Pero como soy una mina muy sana y laburé siempre… El éxito me tocó de chica, y cuando eso pasa, si seguís con los pies en la tierra, lo naturalizás. Yo llegaba a Tucumán, por decir un lugar, y había 15 mil personas esperándome, pero yo me bajaba del escenario y estaba pendiente de si mi hijo había tomado la mamadera. Nunca estuve en un plato volador: siempre supe que el traje había que ponérselo para algunas cosas y no para otras”.

Y profundizó: “A los 17, cuando otros chicos estaban pensando qué se iban a poner el sábado para ir a bailar, yo estaba haciendo Evita, quien quiera oír que oiga y preocupada por laburar y por hacerme un lugar, porque nadie me regaló nada”.

Uno de sus grandes sueños, contó, era formar una familia. Consiguió cumplirlo siendo, también, muy joven, pero a los 28 tomó la difícil decisión de separarse. “Yo sufrí mucho con el divorcio de mis padres y por eso me costó mucho separarme del padre de mis hijos. Era muy chica y pasó todo muy de golpe. Los dos nos dimos cuenta de que no éramos felices y, como somos honestos, decidimos tomar la decisión. Es muy dolorosa la crianza de los hijos tras una separación. En ese momento, Gianni tenía 2 y Giuliana 7 y yo 28 años”.

Tas las separación, su relación con el empresario textil Marco Batellini estuvo enfocada en la crianza conjunta de sus hijos: “La fuimos llevando. Nos hemos equivocado ambos, hemos hablado mucho. Lo que yo no quería era la guerra entre nosotros, aunque claro que hubo algún tira y afloje, pero nunca tomé a mis hijos de rehenes ni me puse en el medio. En mi caso, yo viví una pelea muy difícil y no quise que ellos pasen por lo mismo. Siento que hice lo que pude, y si me equivoqué, pedí perdón”.

Entonces, explicó por qué hechos ocurridos en su infancia marcaron la manera en la que decidió encarar la crianza de sus hijos, tras el divorcio: “Mi papá falleció hace muy poco. Lo pude entender y perdonar, pero a último momento. Fue muy difícil porque nuestra relación fue muy difícil y me marcó a fuego en un montón de cosas que las trato de resolver, pero me siguen golpeando. Por eso los padres tenemos que tener mucho cuidado con los chicos. Hay que cuidarlos mucho. Hoy en día hay más recursos que antes; yo era la única en el colegio con padres separados y era un drama”.

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